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(Miquel Ramis)
Tallado de espigas en los mareses: Con el uixol,
tallamos las regatas en los 4 lados de las piezas por
donde entrará la lechada de cemento y arena (abeurador)
a fín de aumentar la trabazón del aparejo
de piedra.
Montaje de las Cimbras:
Las cimbras para las bóvedas deben de soportar
mucho peso por lo que conviene hacer una estructura
reforzada que no nos dé ningún disgusto
durante o trás la montea.
En una bóveda de cañon, se colocan
tablones largos, en el sentido de la luz, a ser
posible que lleguen de estribo a estribo. Los
apoyos sobre puntales metálicos con rosca,
cuidando de fijar cuidadosamente el tope del puntal
al tablón, pasando un par de clavos gruesos
por los agujeros que ya están dispuestos
para este fín.
De no ser así, a la hora de mover o desmontar
la cimbra el puntal giraria sobre si mísmo
y acabará saliendose.
Acuñamos el tablón contra las paredes
y tras nivelarlo y plomar los puntales, bloqueamos
las cuñas y los pies de los puntales con
yeso para inmovilizar el aparejo. |
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Ahora colocamos la cercha que hemos preparado
previamente, fijandola también con un par
de gatos al tablón y colocandole un par
de tirante oblícuos para que no se mueva.
Como vemos, en este caso hemos hecho una combinación
de tirantes con tableros de aglomerado ya que
la luz a salvar es grande. Para bóvedas
pequeñas, es suficiente utilizar cimbras
completas de aglomerado. |
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| Repetimos el procedimiento procurando
que no quede demasiado espacio entre las cimbras,
que haría que los tablones que vamos a poner
encima se combaran. |
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En este caso, hemos puesto 3 líneas
de soporte y ahora procedemos a cubrir con los
tablones largos,fijándolos con clavos a
las cimbras.
Ahora está todo dispuesto para empezar
a colocar los sillares de marés con que
cubriremos la bóveda. |
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En las cimbras hemos previamente dejado unas marcas
con el reparto de piezas de marés, cuidando que
el espinazo coincida con una línea de piezas.
También habremos juntado las 3 cimbras antes
de subirlas y las habremos marcado conjuntamente con
una escuadra y un serrucho, a fin de asegurar que las
líneas son iguales en todas las cimbras.
La forma de colocación es utilizando un hilo
guía que iremos pasando por la guía que
hemos serrado en las cimbras, que nos delimitan el borde
de las líneas de marés. Vamos cubriendo
una línea de mareses longitudinalmente por cada
lado simultáneamente, a fin de evitar que las
cimbras sufrán más peso en un lado que
del otro. Las siguientes dos líneas longitudinales
empiezan con un medio marés, a fin de que el
aparejo de piedra se vea trabado visualmente como en
una pared.
Una vez colocadas todas las piezas y revisado que todas
las juntas son de la misma anchura, mojamos el marés
y procedemos a sellar las juntas del intradós
con cemento mallorquín. Una vez seco, volvemos
a echar agua para comprobar que no hayan quedado agujeros
y echamos directamente la lechada de cemento que sellará
las juntas ( abeurador).
Espesores: Para calcular
los espesores mínimos de una bóveda las
reglas son las mismas que para los arcos. A fin de cuentas
una bóveda no es más que una sucesión
de arcos puestos uno junto a otro.
Tenemos dos reglas para escoger:
Regla del tercio:
Una antígua regla que se remonta a
la Época gótica. Ir
a la pagina correspondiente
Regla porcentual:
Dice que el espesor mínimo
de una bóveda debe ser del 10% de su
luz. Por tanto si tenemos un arco de 4 metros el mínimo
debería ser de 40 cm
Actualmente con el cálculo de membranas se obtienes
espesores inferiores combinando la utilización
de piedra en el intradós, respaldada con una
capa de cemento armado en el extradós.
Ver tipos de bóvedas
Ver carpintería de armar
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