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Galibar una columna
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( Texto Miguel Ramis .

Las columnas pertenecientes a los órdenes clásicos ( jónico, dórico, coríntio, toscano, compuesto) no son rectas, sino que tienen un ligero engruesamiento en la parte media ( éntasis) que les proporciona una gracilidad de la que carece una columna recta.

La operación para calcular el éntasis se llama galibar. Como resultado de este cálculo, se traza una plantilla ( gálibo) que utiliza el cantero para ejecutar el trabajo.

 

 

 

 

En Grecia el éntasis empieza en la base, estrechandose uniformemente hacia el capitel, mientras que en Roma empieza a una altura de 1/3 del fuste. En ambos casos, son líneas rectas, grandemente exageradas en la imágen para una mejor comprensión.

( Imágen: www.nexusjournal.com/Wassell-review02.html)

Vitrubio nos enseña a galibar dividiendo primero la anchura de la base en 6 partes iguales, dándole 5 partes a la parte superior de la columna.

en 3 partes, y posteriormente se vuelve a dividir en 2 los dos tercios superiores.

Imágen de la pág 92 del tratado "Arte y Arquitectura" (1737), el padre Laurencio de San Nicolás

En el Renacimiento el éntasis se hace curvo.

Como veremos, existen dos procedimientos, uno para los órdenes dórico y toscano, en el que la columna se divide en 6 partes, y otro para los órdenes jónico, coríntio y compuesto, dividiendo la columna en 12 partes.

Se traza una una línea horizontal a 1/3 de la altura de la columna. Se divide la altura total en 6, (como en la figura) u 12 partes dependiendo del orden elegido.

La distancia desde el centro de la columna hasta el borde ( d-c en la columna de la derecha) será la medida del ancho para todos los puntos.

Tomamos la altura de la columna y, partiendo desde el extremo de la parte superior de la mísma, marcamos con el compás de vara una curva que corte la línea horizontal en el punto E.

Desde este nuevo punto obtenido, trazamos las líneas que cortan los puntos medios del eje de la columna.

Tomando una galga de la distancia "A", la trasladamos a cada punto central de forma radial, obteniendo los puntos de guía para trazar el gálibo con ayuda de una regla flexible.

Fijemosnos que la distancia que separa la parte superior de la columna galibada respecto a la vertical que pasa por C es aproximadamente el doble que la distancia que separa a la altura de la base.

 

(Img: Tratado de Vignola)

Andrea Palladio utiliza un método simplificado de su invención: una vez dividida la columna en tres partes, en una plantilla a tamaño natural, toma un listón flexible ligeramente más largo que la altura total de la columna y , fijándolo recto en el primer tercio inferior de la columna AB, lo fuerza ligeramente hacia adentro a la altura del collarino C: el listón toma una curva grácil que se marca sobre la plantilla.

De este modo Palladio, que no olvida su condición de cantero, y de merecida fama como gestor económico de obra, consigue el efecto de éntasis sin tener que tocar la tercera parte de la columna. Por tanto, obtiene una buena relación precio/resultado.

En su contra, tiene que tallar el collarino en la basa en lugar de en el fuste, lo que convierte en algo muy delicado a la operación de asentado: si la columna no desciende perfectamente vertical sobre su basa, se apoyará en un borde y saltará una lasca, produciendose una esportelladura.

 

(Img: Los 4 libros de la Arquitectura. Cap XIII. Del aumento y disminución de las columnas, intercolumnios y pilastras.)

Con esta información, podemos aprovechar el conocimiento de estas dos técnicas para crear una que reúna la precisión de Vignola con la sencillez de Palladio:

Filando un clavo sobre la plantilla en el punto B, marcamos el punto C en la parte superior y un punto A´ que se encuentre no en la vertical de B, sino a la mitad de la distancia de C respecto a dicha vertical.

Tomamos el listón ( llepassa) u lo tensamos contra el clavo del punto B hasta que toque los puntos C y A. Marcamos la curva resultante, que no diferirá en mucho a la obtenida por el método de Vignola.

En el tratado de "Arte y Arquitectura" (1737), el padre Laurencio de San Nicolás nos enseña a galibar la columna dividiendo la altura total en 3 partes, posteriormente se traza un semicírculo partiendo de la base AB.

Luego se divide la altura en 3 partes iguales, dividiendo nuevamente las dos primeras partes en dos. Las paralelas resultantes se proyectan hacia arriba, marcando las alturas M, D, K y F, que nos delimitan el éntasis.

Cálculo del éntasis y de la columna salomónica

Ch. Riegel. Elementos de toda la arquitectura civil ( 1763)

El llamado "aparato de Nicómedes", inventado para la duplicación del cubo fué "reciclado" por Blondel, un tratadista francés, para marcar el éntasis de una columna.

( Img: www.unav.es/ha/003-ORDE/daviler/1-dav-040.jpg)

 

El método de Vignola es preferible al romano, o de Palladio por dos motivos fundamentales:

1) Actualmente, el rebaje del tercio inferior de la columna no es tan costoso respecto al precio total de la columna galibada como para no hacerlo y el resultado final es más elegante.

2) El manejo de columnas pesadas, suele ir acompañado de un elevado riesgo de esportelladuras en el borde inferior, debido a una incorrecta manipulación ( nunca se debe cargar el peso de la columna sobre su frágil borde, a menos que sea sobre una goma o cartón grueso). El rebaje del tercio inferior nos proporciona una segunda oportunidad de eliminar estas roturas y que el aumento de coste en horas de trabajo pueda repercutirse sobre el precio de la columna. Finalmente, Vignola nos permite tallar un collarino en la base, con lo que la columna gana mucho en prestancia.

Ver PDF: Estudio sobre los métodos de cálculo de entasis.

 

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