Los etruscos enseñaron a los romanos
el arco de medio punto. Ellos lo construían
colocando roscas de dovelas radiales, terminadas
por una pieza estrecha, que sobresalía
ligeramente y que de paso disipulaba los pequeños
desajustes entre el extradós de las dobelas
y las hiladas horizontales del muro. Los salmeres
y clave iban decorados con tallas.
Los romanos, con su sentido práctico,
deciden incorporar la moldura a la propia dovela,
probablemente al observar la fragilidad de las
estrechas piezas con el paso del tiempo, y de
paso, unificar las roscas en una única
dovela más larga, reduciendo así
el trabajo de labra y ajuste de las piezas.
Tambien extienden el extradós en punta,
lo que permite su encuentro armónico a
90º con las hiladas de sillares del muro.
Los romanos también suprimieron la costumbre
etrusca de decorar las caras de los salmeres y
el frente de la clave. Ellos prefirieron tallar
una clave más larga, ligeramente descolgada
por el intradós, y que a menudo sobrepasa
la línea del extradós..
(Img://editorial.cda.ulpgc.es/construccion/1_historia/12_romano/fotos/Roma%20018.jpg) |