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LA CONSERVACION COMO APOYO PARA EL ESTUDIO DE BIENES
CULTURALES DE INDOLE RITUAL-RELIGIOSO. UN CASO CONCRETO:
LAS PILASTRAS POLICROMAS DE CHICHÉN ITZÁ
. Ma. del Pilar Dorantes Díaz
INTRODUCCIÓN
Si bien, se piensa que nuestra disciplina (la conservación)
está dirigida tan sólo a la preservación
de los bienes culturales, existen otro tipo de actividades
que desarrolla un conservador, como son la investigación
de laboratorio de los materiales que conforman los bienes
a tratar, así como otras de índole documental,
históricas y estéticas. Mediante los procesos
propios de la conservación y las actividades
ya mencionadas se obtienen datos que en un determinado
momento pueden servir de sustento para la investigación
misma. Este es el caso de las pilastras polícromas
de la subestructura del Templo de las Grandes Mesas,
ya que a lo largo de los labores de conservación
se han puesto al descubierto detalles que pueden aportar
datos valiosísimos para la investigación
e interpretación de los personajes y demás
elementos plasmados en ellas.
Asimismo, es importante considerar que los especialistas
pueden llegar a determinar con bastante aproximación
que algún bien cultural tuvo en su momento una
función ritual-religiosa. Esto dependerá
tanto de la información que sea posible recabar
en el sitio de excavación (contexto histórico-social,
y contexto fisico-geográfico), como del conocimiento
de otros factores que aparentemente no inciden de forma
directa en una posible interpretación de carácter
iconográfico, pero que arrojarían nuevas
luces en torno a temas hasta entonces pertenecientes
sólo al terreno de las suposiciones.
Estamos hablando del esclarecimiento que un especialista
en restauración puede aportar a una cierta hipótesis,
por medio del manejo de la obra en sí y del conocimiento
que se alcance de la obra en el transcurso de los procesos
de restauración. Así como de los resultados
que permiten obtener las diversas técnicas de
investigación que se empleen para el conocimiento
de la técnica de manufactura, y de la relación
que existe entre ésta última y los elementos
representados.
ANTECEDENTES
Las pilastras polícromas que nos ocupan se localizan
en la zona arqueológica de Chichén Itzá, al interior
de la subestructura del Templo de las Grandes Mesas,
descubierto durante las excavaciones efectuadas en 1993-1994.
Proyecto coordinado por el Dr. Peter Schmidt S., con
la supervisión en el área de excavación del Arqlgo.
Victor Castillo. Este templo se localiza al norte del
Templo de los Guerreros y consta de una estructura piramidal
conformada por un basamento de cuatro cuerpos, con una
construcción en su parte superior (templete), en tanto
que la fachada principal se orienta hacia el oeste,
y es el único acceso que presenta la estructura. La
característica de las pilastras es el hecho extraordinario
de que aún presentan casi íntegramente el acabado pictórico.
En abierto constraste con el hecho de que la gran mayoría
de las pilastras que se localizan en el sitio (patio
de las Mil Columnas, el Mercado,etc.), prácticamente
han perdido su policromia.
Si bien este descubrimiento no es un caso único, puesto
que en Chichén Itzá la presencia de pilastras polícromas
es un rasgo característico de la arquitectura y estética
mayas fuertemente influenciadas por la invasión de los
itzaés. Se puede observar también en el Templo de los
Guerreros y en otras estructuras que estas pilastras
presentan ciertas características que, aúnado al hecho
de que se encuentran en excelente estado de conservación,
las convierten en una fuente importantísima de información
para el estudio de su iconografía.
En estas pilastras polícromas se puede apreciar el
propósito ritual-religioso para el que fueron realizadas.
Esta función se puede afirmar si se considera el sistema
empleado para cubrirlas, el hecho de que no fueron derribadas
al momento de erigir construcciónes superpuestas, el
estudio de los demás elementos pictóricos con los que
estuvieron relacionadas en su momento, y el esfuerzo
y la intención evidente por dotar a las representaciones
de un intenso realismo. Todo ello nos inclina a pensar
en el posible uso ritual y religioso.
Si bien las observaciones antes mencionadas no son
garantía de veracidad, puesto que en materia de culturas
prehispáncas muchos de los datos hasta hoy conocidos
se reservan en calidad de hipótesis. No obstante, sólo
a partir de la presencia material de los bienes heredados
podemos concluir no sólo sobre el uso a que fueron destinados
originalmente, sino también, al cabo del análisis de
lo que han dejado plasmado sus artifices, conocer más
sobre la ideología y la intenciónalidad con la que fueron
realizados.
Como se ha mencionado, las pilastras se localizan
al interior de una subestructura y, al parecer, formaban
parte de la fachada. Hasta el momento se han liberado
tan sólo dos de los lados de las pilastras encontradas,
aún cuando se puede presumir que los lados restantes
también presentan relieves policromados.
TÉCNICA DE MANUFACTURA
Las pilastras están conformadas por bloques de piedra
caliza, -los que funcionan como soporte- unidos entre
sí por medio de un cementante a base de cal y sascab
(arena caliza). Al parecer el relieve fue realizado
directamente sobre la piedra y posteriormente recubierto
con el mismo cementante empleado para el rejunteo de
los bloques de piedra caliza (cal apagada en pasta y
sascab, este último en pequeñas proporciones), manteniendo
siempre el relieve realzado sobre la piedra caliza.
Una vez aplicada esta pasta, se procedía a la aplicación
del pigmento por medio de un aglutinante. La aplicación
se realizo, al parecer, tanto por medio de pinceles
como directamente con la mano.
Si bien, mediante el análisis ocular se puede determinar
parcialmente la técnica pictórica empleada, es importante
recurrir a estudios químicos y físicos con objeto de
contar con una base científica irrefutable que haga
constar el carácter de los materiales empleados.
Cabe mencionar que hasta el momento se han realizado
análisis químicos cualitativos, por los que se ha podido
saber que la técnica empleada incorporaba proteínas,
por lo que puede asimilarse al temple clásico.
DESCRIPCIÓN
En el área de la subestructura que ha quedado completamente
liberada, se localizan las pilastras, una en el costado
norte y otra hacia el sur. Ambas pilastras sólo fueron
liberadas en dos de sus lados, debido a razones de orden
técnico-arqueológico, como por razones de tiempo.
En el caso de las pilastras polícromas de la subestructura
del Templo de las Grandes Mesas, se revelaron diversos
elementos que sin duda contribuirán al análisis y estudio
del significado cultural del sitio. Estos elementos
revisten un gran interés iconográfico en torno a la
representación de los personajes plasmados.
En la parte superior del Templo de las Grandes Mesas,
podemos apreciar dos serpientes que se ubican en la
culminación de las alfardas. Hacia la parte central
se pueden observar relieves con la representación de
Guerreros. En tanto que en el ángulo noreste, se localiza
una "mesa" soportada por atlantes. Es importante mencionar
que tanto las pilatras como los atlantes aún conservan
restos de policromía.
Al interior se puede apreciar, en el espacio que existe
entre las dos pilastras, una huella en el piso que,
de acuerdo con las deducciones del arqueólogo encargado,
probablemente correspondan a un trono. Asímismo, en
el lado este de la subestructura quedó la huella del
arranque que probablemente conformaban la fachada correspondiente
a la subestructura.
Por los datos que se obtuvieron, se pudo apreciar
que en la primera bóveda que conformaba esta subestructura,
y que es a la que corresponden las pilastras, existía
pintura mural con motivos zoomórficos (una serpiente).
A continuación se ofrece una descripción general de
las pilastras.
PILASTRA SUR
Lado Oeste
En este lado de la pilastra se puede apreciar un personaje
que, como principal característica, presenta el cuerpo
en color negro y un tocado en forma de turbante que
al parecer representa cuentas, con penacho de plumas.
En la parte superior del tocado, los detalles que conforman
el tocado fueron perceptibles una vez realizada la limpieza.
No obstante, importa mencionar que este personaje al
contrario de los otros, no presentó sobreposición de
capa pictórica. Como vestimenta presenta un faldellín
sencillo, en color rojo, con el torso desnudo. En tanto
que, como atributos, porta dos lanzas y un lanzadardos
en su mano izquierda. En la parte superior e inferior
presenta dos bakaobs en color ocre, emergiendo del monstruo
de la tierra. Esta representación (al igual que el personaje),
se observa en color negro, tanto el que está en la parte
superior del personaje, como en la inferior.
Lado Norte
Al igual que en la pilastra anterior, se puede observar
la presencia de bakaobs emergiendo del monstruo de la
tierra, tanto en la parte superior como inferior del
personaje central, con la diferencia de que en este
caso los bakaobs están en color ocre, en tanto que los
monstruos de la tierra aparecen en color blanco y delineados
con color azul cerúleo y rojo.
Con respecto al personaje central, es probable que
se trate de la representación de un guerrero -al igual
que el anterior-, que porta un tocado tipo yelmo con
penacho de plumas en la parte superior del cráneo, y
con la representación del glifo mariposa en la parte
frontal de la diadema. Igualmente, un pectoral de cuentas
en color azul maya. Al momento de realizar el diagnóstico
y el proceso de limpieza, se pudo observar la sobreposición
de capas pictóricas en los puntos que presentaban faltantes
por la pérdida de la capa pictórica superficial.
Tanto en las muñecas como en los tobillos presenta
brazaletes; en la mano derecha porta un atado de lanzas,
en tanto que el antebrazo lo tiene cubierto con un protector
de algodón y en la mano izquierda sostiene un lanzadardos.
Como rasgo distintivo presenta la aplicación de hueso,
simulando las uñas de pies y manos en el personaje central.
Desafortunadamente se han perdido varias de ellas, quedando
tan sólo la huella, y algunas en la mano izquierda (4).
Asímismo, se pueden observar a lo largo de las piernas
dos insiciones esgrafiadas en forma de cruz, una a la
altura de los muslos y otra en una de las pantorrillas.
En este caso específico tal vez no nos parezca tan
"novedoso" o extraño el hecho de que exista la sobreposición
de capa pictórica, pero sí lo es cuando pensamos que
el color en algunos casos varía de una capa pictórica
a otra y con ello la interpretación iconográfica. Resulta
de suma importancia que estos detalles se registren
minuciosamente con objeto de redondear, no sólo la interpretación
y simbología de estas deidades, sino el cuerpo de datos
que eventualmente nos ayudarán a determinar la advocación
de este "templo".
PILASTRA NORTE
Lado Sur
Al igual que las demás pilastras, se observa tanto
en la parte superior e inferior la representación de
un bakaab que emerge de un monstruo de la tierra. En
general, las pilastras presentan colores similares:
el bakaab en color ocre, con un tocado y un collar de
cuentas con un pendiente al centro en color verde, brazaletes
en ambas muñecas, e igualmente presentan color azul
cerúleo al fondo del relieve.
Con respecto al personaje central se puede observar
la representación de un "guerrero" que porta un tocado
tipo yelmo con orejeras y un colibrí en la parte frontal
de la diadema, y un penacho de plumas color verde y
el yelmo de color azul maya. En el brazo derecho porta
un protector de algodón que le cubre todo el brazo.
Sostiene dos lanzas, en el pulso izquierdo porta un
brazalete de algodón y en la mano un lanzadardos.
Como vestimenta lleva una media túnica en color azul
cerúleo y ornamentos, que podrían ser pendientes, en
color amarillo. En la cintura lleva un cinto que sostiene
un disco del que penden plumas en la parte posterior.
En la parte baja del cuerpo lleva un faldellín de serpientes
en color ocre y una especie de brazaletes en las rodillas,
al parecer de algodón al igual que los que porta en
los tobillos, y sandalias en los pies. Gran parte de
las cabezas de las serpientes del faldellínestaban recubiertas
por una capa muy delgada de cal. Desconocemos la intención
por la que fueron parcialmente cubiertas, pero por la
suntuosidad de la indumentaria de esta personaje se
puede suponer que se trata de un motivación ligada a
una función ritual.
Es importante mencionar que en uno de los dedos del
pie izquierdo presenta una uña elaborada en hueso y
que se ha insertado en el estuco.
Lado Oeste
Continuando con la descripción de las pilastras, se
observa que al igual que las ya mencionadas, tanto en
la parte inferior como en la superior, en este lado
se hace la representación de bakaabs emergiendo de monstruos
de la tierra que portan un tocado tipo yelmo con penacho
de plumas y orejeras, así como un collar de cuentas
con un pendiente central en color azul maya. En este
caso, desafortunadamente, se ha perdido considerablemente
el pigmento. Como personaje central se encuentra nuevamente
la representación de un "guerrero" que, al igual que
el otro personaje que se localiza en esta misma pilastra
(lado sur), lleva un tocado tipo yelmo con penacho de
plumas y orejeras, y un pectoral de cuentas (probablemente
de jadeíta),en color azul maya. Como vestimenta, lo
cubre una túnica roja que lleva atada a la cintura con
un cinto en el mismo color, y que sostiene un disco
en sus caderas. De igual forma lleva brazaletes tanto
en las rodillas como en los tobillos. Con la mano derecha
sostiene un lanzadardos, en tanto que en la mano izquierda
sostiene dos lanzas, y el brazo lo tiene cubierto con
un protector de algodón.
Los pies los tiene cubiertos con sandalias, y en este
caso igualmente se observan que incrustaciones de hueso
en los dos pies, simulando dos uñas.
CONCLUSIONES
De acuerdo a la descripción de los personajes plasmados
en las pilastras, y considerando tanto los elementos
glíficos como los colores empleados, se puede afirmar
que probablemente se trate de la representación de deidades,
lo que en el futuro podrá ser confirmado por especialistas
en iconografía maya. Asímismo, al considerar la sobreposición
de capas pictóricas y las variaciones de los colores
empleados en los motivos, podemos pensar en un cambio
de advocación. Estos factores, aúnados al hecho de que
en la pilastra norte, tanto el área de las cabezas de
serpiente como el protector de algodón fueron parcialmente
cubiertos con un aplanado de cal que oculta detalles
de gran importancia para la interpretación iconográfica,
puede guardar relación con la deidad a la que originalmente
estaba dedicado este edificio, a diferencia de su última
etapa.
Tal es el caso del personaje representado en la pilastra
sur, lado norte, en el cual se identificó la sobreposición
de capas pictóricas en el pectoral, y en donde también
se detectó que la primera capa pictórica no coincidía
enteramente en diseño y color con la que la cubre. Sin
embargo, determinar si ésto influirá en la interpretación
final tocará a los especialistas.
Respecto al hecho de que las "uñas" de este mismo
personaje hayan sido cubiertas por un aplanado con pigmento
rojo, no se puede decir con seguridad que exista una
segunda intención. No obstante, son datos que el conservador
proporciona a los estudiosos en la materia.
Ciertamente esto podría parecer una interpretación
subjetiva, sin embargo, la mayoría de los estudiosos
mayistas se han basado no sólo en la interpretación
de los glifos, sino también en la interpretación de
los colores de uso ritual preshispánico. Lo que podría
aplicarse a nuestro caso, debido a la gran cantidad
de pigmento existente, y por lo que esta información
resulta de capital importancia.
Indudablemente, se trata de una subestructura y un
espacio con función ritual-religiosa. Ya que desde el
momento mismo en que se "enterraron" las pilastras,
así como los motivos decorativos ya mencionados, todo
hace referencia a la religiosidad y significanción que
para la cultura maya representaba el guerrero. Además,
es posible que los personajes "guerreros", sean en realidad
deidades, como podría ser el caso del personaje localizado
en la pilastra sur, lado oeste, que tiene cubierto el
cuerpo por color negro, y de acuerdo a algunas opiniones
se podría tratar de una representación de Tezcatlipoca.
No obstante, como se ha mencionado reiteradamente, ello
sólo se podrá asegurar hasta que se realice un análisis
detallado de los elementos iconográficos que lo rodean.
En dichos estudios la conservación puede aportar datos
valiosísimos, ya que mediante el estudio de los materiales
empleados, no sólo se puede conocer el adelanto tecnológico
de estas culturas, sino que pensando en el uso y función
que han tenido estos bienes, se podrá retomar la posible
variación que pueden tener algunos pigmentos debido
a diferentes reacciones químicas. Por ello, en este
caso específico, es importante que se realicen análisis
químicos con objeto de determinar si dichas reacciones
han influído en lo que actualmente se observa.
Por todo lo antes mencionado, es importante que en
estos proyectos se realice un trabajo multidisciplinario,
con el fín de recabar información lo más fidedigna posible.
BIBLIOGRAFÍA
Coe, Michael D. The Maya Scribe and his World. New
York, The Grolier Club, 1973.
De La Garza, Mercedes. Sueño y alucinación del Mundo
Maya. Universidad Nacional Autónoma de México, México,
1990
Piña Chan, Róman. Chichén Itzá, la Ciudad de las Brujas
del Agua. México, F.C.E. 1990.
Soustelle, Jacques. Los Mayas. México, F.C.E. 1988.
Ver policromia III
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