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El Tratado de Pintura al Fresco de Andrea Cennini (c.
1370-1440) es un interesantisimo documento que demuestra
el dominio de las técnicas de pintura sobre cal heredadas
de los romanos.
El libro contiene una completa exposición de las formas
de preparar las pinturas, mencionando incluso sus origenes
geográficos (el almagre, por ejemplo,lo extraían de
las Islas Baleares) pasando por el proceso de refino
y preparación de las pinturas hasta llegar a una completa
descripción paso a paso de las técnicas de pintura al
fresco.
es.humanidades.arte
Pigmentos. Azul Ultramar. Modo de hacerlo. Cennini
(c. 1370-1440).
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Fragmento de 'El libro del arte'.
Escrito por Cennino Cennini hacia el año 1437
(*1)
*De la naturaleza y modo de hacer azul ultramar.*
Es el azul de ultramar un noble color, hermoso, perfectísimo
sobre
todos los demás, del cual nunca se acabará
de decir en su pro. Y por
esta excelencia suya te quiero hablar más largo
y enseñarte cómo se
hace. Y atiéndeme bien, pues ganarás honra
y provecho. Y este color,
junto con el oro (el cual florece en todos los trabajo
del arte
nuestra), sea en el muro, sea en la tabla, a todo trabajo
responde.
Primero toma lapislázuli. Y si quieres conocer
la buena piedra, tómala
de aquella que esté bien llena de azul, pues
la hay como mezclada con
ceniza. Aquella que menos tenga de color de ceniza,
es la mejor. Pero
mira no sea piedra de azul de Alemania, hermosa a los
ojos, como un
esmalte.
Tritúrala en mortero de bronce cubierto, para
que no te salte fuera;
luego la pones sobre la piedra de pórfido, y
muélela sin agua;
después, con un tamiz cubierto, como los de tamizar
especias, tamiza
el polvo y vuelve a moler lo que no haya pasado por
el tamiz, teniendo
presente que cuanto más fino lo muelas, tanto
más fino azul será, pero
no de matiz violáceo, tirando a negro; que el
más fino es útil a los
miniaturistas y para pintar vestidos blanqueados.
Cuando tengas listo este polvo, cómprale al
especiero seis onzas de
resina de pino, tres de almáciga y otras tres
de cera virgen, para
cada libra de lapislázuli; todas estas cosas
las harás fundir juntas
en un puchero nuevo.
Toma luego un trozo de tela de lino y cuela la mezcla
en una orza
vidriada. Después añádele una libra
de aquel polvo de lapislázuli y
remuévelo bien todo y haz con ello un pastel,
bien incorporadas todas
las cosas. Y para poder manipular dicho pastel, úntate
bien las manos
con aceite de linaza.
Se puede guardar este pastel por lo menos tres días
y tres noches,
empastando cada día un trozo de él; y
cuenta que aún lo puedes
conservar quince días, un mes y cuanto quieras.
Cuando vayas a extraer el azul, hazlo así: procúrate
unos bastones de
una rama fuerte, ni demasiado gruesa ni demasiado delgada;
y que sean
del largo de un pie, con los cabos bien redondeados
y lisos. Y échale
dentro de la orza donde tienes el pastel una escudilla
de lejía
caliente, y con los bastones, uno en cada mano, remueve
y empasta el
pastel como con las manos se amasa el pan, exactamente.
Cuando veas que la lejía esté perfectamente
azul, decántala en un
tazón vidriado; luego échale otra tanta
lejía caliente y vuelve a
remover y amasar con los bastones. Y cuando la lejía
se haya vuelto
azul, viértela en otro tazón y vuelve
a echar más lejía en la orza y
repite lo mismo con los bastones; y hazlo asimismo durante
algunos
días, hasta que ya el pastel no tiña la
lejía; y entonces tíralo, que
para nada sirve.
Después coloca en una mesa ante ti todos los
tazones, esto es; la
primera, la segunda, la tercera, la cuarta clase de
extracto,
siguiendo el origen mismo de la extracción; remueve
la lejía y verás
que el azul, por su propio peso, se fue al fondo; y
así conocerás los
extractos de dicho azul.
Delibera por ti mismo cuántas clases de este
azul quieres, si tres, o
cuatro, o seis, y las que quieras; pero te prevengo
que el primer
extracto es el mejor, como el del primer tazón
mejor que el del
segundo.
Y así, si tuvieres dieciocho tazones y quieres
hacer tres clases de
azul, mezcla (por orden) seis tazones y reduce cada
mezcla a un solo
tazón; ésta será la mejor manera
de conseguir cada una de las tres
clases. Pero ten en cuenta que los dos primeros extractos,
si
empleaste buen lapislázuli, valen a ocho ducados
la onza; los últimos
extractos son peores que ceniza.
Así, procura practicar tus ojos y no estropees
el azul bueno con el
malo; y cada día decanta la lejía de los
tazones hasta que el azul se
seque. Cuando esté bien seco, según las
partidas o clases que de él
tengas, lo guardas en cueros, en vejigas o en bolsitas.
Y si por acaso
el lapislázuli no fuese del bueno y lo hubieras
molido de aquel que no
vira al violado, yo te enseñaré a darle
un poco de color.
Toma un poco de cochinilla y otro poco de palo rojo;
cuécelos juntos;
pero procura que el palo rojo sea raído con un
vidrio; y todo junto lo
cueces con lejía y un poco de alumbre de roca;
y cuando hiervan y veas
que dan un perfecto color bermejo, antes de separar
el azul del tazón
(pero ya enjuto de aquella lejía que tuvo) échale
encima un poco de
esta cochinilla y con el dedo remueve bien todo, y déjalo
tanto tiempo
que sin sol ni lumbre ni aire se seque. Cuando lo encuentres
ya seco,
guárdalo en una bolsa y déjalo reposar,
que será bueno y perfecto. Y
consérvalo bien, que es virtud saberlo preparar.
Y sabe que esta es
arte apropiada a las doncellas, más que a los
hombres, porque ellas
están de continuo en casa encerradas y tienen
más delicada mano. Pero
guárdate de las viejas.
Cuando vayas a emplear dicho azul, toma de él
la cantidad necesaria; y
si has de pintar vestidos claros lo molerás un
poco en la piedra; si
lo necesitas para llenar, ha de ser muy poco molido
en el pórfido,
siempre con agua clara y bien lavada y limpia la piedra;
y si el azul
te resultare un poco sucio, toma un poco de lejía,
o de agua clara, y
en un vasito remuévelo bien; y así lo
harás dos o tres veces y quedará
el azul bien purgado.
Nada te diré de sus temples, pues más
adelante te enseñaré todos los
temples para cada color, en la tabla, en el muro, en
hierro, en piedra
y en vidrio.
(1) Cennini, Cennino. Tratado de la pintura (El libro
del arte).
Barcelona. Sucesor de E. Meseguer, Editor, 1979.
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Biografía de Cennini
Indice del Libro del Arte
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