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( Miguel Ramis)
La tierra es un enorme imán, con un polo norte
y sur situados muy cerca de los polos norte y sur geográficos.
Estos polos no son fijos, sino que se desplazan cada
año un cierto número de kilómetros.
La ionósfera es una capa situada sobre la estratósfera
que se compone de partículas cargadas (iones)
que utilizamos como "techo" para las señales
de radio, que rebotan en ella y regresan a la superficie.
En campo geomagnético tiene una intensidad aproximada
de medio gausio. Durante mucho tiempo se ha pensado
que era demasiado pequeño como para que pudiera
afectar a los seres vivientes. Sin embargo, ahora sabemos
que la planta del regaliz ( arrbus precatorius) es tan
sensible a los campos magnéticos y eléctricos
que puede servir para predecir cambios en el tiempo.
Las hojas de plantas como la artemisa o la achicoria
se orientas hacia el horte.
En 1975 Richard P.Blakemore, de la Universidad de Massachisetts
descubrió que algunas bacterias se orientan siempre
de norte a sur.La causa era que cada bacteria contenía
una cadena de pequeñísimos cristales de
ferrita. A partir de este descubrimiento, otros investigadores
han hallado cristales de ferrita en las abejas, palomas
y otras aves migratórias, lo que explicaría
su increíble sentido de la orientación.
La famosa mariposa monarca ( Danaus Plexipus) con una
impresionante migración desde Norteamérica
hasta México, la gaviota ártica, que vuela
de polo norte a sur recorrieno 17.700 kilómetros
son algunos otros ejemplos. Incluso las moscas se alinéan
con el campo terrestre cuando aterrizan.
Durante años asociaciones ecologístas
han señalado a los cables de media tensión
que pasan por zonas habitadas como los causantes de
distintas enfermedades y trastornos a sus habitantes.
La causa de estas alteraciones está en los iones
del aire. Los iones son átomos o moléculas
que has perdido o ganado un electrón y por tanto,
están cargados positiva o negativamente. Los
iones negativos ejercen un efecto vigorizante y saludable
en el organismo humano, mientras que los positivos provocan
estados de cansancio, depresión psicológica
y eventualmente, enfermedad.
Los iones negativos se forman alrededor del agua agitada
(olas del mar, torrentes, fuentes..) y también
en lugares elevados, como en las montañas.
Por el contrario, los iones positivos abundan en los
lugares cerrados, y ocupados. Esto nos recuerda la costumbre
tradicional de ventilar las habitaciones que tienen
la mayoría de pueblos. Los vientos producen también
una gran cantidad de iones positivos. En Alemánia
y Suiza el Phoen ha sido claramente identificado como
causante del incremento de agresiones, afecciones pulmonaeres,
suicidios, accidentes de tráfico y delitos, hasta
el punto en que la mayoría de hospitales anulan
los permisos del personal durante estos días.
Otros vientos conocidos por estos motivos son el Siroco
de Italia y Norte Africa, el Chinook de Norteamérica
o el Pampero en sudamérica.
Obviamente, los humanos no somos inmunes a los campos
eléctricos que genera el planeta. El cerebro
humano genera entre 0,5 y 30 Herzios de ondas cerebrales.(ondas
Delta(0,5-5 Hz, sueño profundo), Theta (4-7,
semivigilia, meditación), Alfa (8-13, alerta
pasiva, equilibrio, mente vacía) y Beta ( 13-13
vigilia, pensamiento activo)
En 1952 Schumann, de la Univ. de Munich, demostró
que la cavidad Tierra-Inonosfera es un resonador electródinámico,
concentrándose la mayor parte de la energía
en la banda de los 10 Herzios. Fijemonos en la coincidencia
de este "latido de la tierra" y la frecuencia
de las ondas Alfa, que son las que emiten aquellos individuos
que han alcanzado un alto nivel de espiritualidad como
los monjes zén o los yoguis de la India.
A la luz de estas informaciones , alcanzar un estado
de equilibrio no sería más que ponernos
en armonía con nuestro planeta, entrar en resonancia
con Gaia.
Recordemos de paso, que en los hospitales se ha conseguido
tranquilizar a niños en la incubadora poniendoles
grabaciones de los latidos de sus madres, es decir,
permitiendoles volver a entrar en resonancia con ellas.
Orientación de la cama
Tanto chinos como indios recomienda orientar la cama
hacia el norte, para conseguir alinear el cuerpo con
el magnetismo terrestre. Esto puede parecer una extravagancia,
hasta que recordamos que nuestra sangre contiene hemoglobína,
es decir, hierro, influenciable a los campos magnéticos
y eléctricos. Reposar 8 horas en sintonía
con el eje magnético terrestre puede que no proporcione
ningún beneficio apreciable, pero quizás
nos evita algunos perjuícios...
Zahories
Loa zahories ( rabdomantes, adivinadores de agua) son
personas con una acusada sensibilidad que les permite
detectar las venas de agua en el subsuelo con la ayuda
de un péndulo o varillas de latón. Algunos
de ellos son capaces también de encontrar minas
de minerales, como el famoso padre ............. o el
caso poco conocido de un personaje conocido, Uri Geller,
mago o tramposo según las versiones. En realidad
Uri Geller es ahora multimillonario gracias a su trabajo
como localizador de minas para las grandes multinacionales.
Pruebas de laboratório (Solco W. Tromp) han
demostrado que un zahorí puede detectar campos
electrómagnéticos artificiales con los
ojos vendados, o que son sensibles a campos magnéticos
minúsculos ( Yves Rocard). Un maestro zahoría
alemán, Wilheim de Boer, detectó cambios
de una millonésima de gausio ( Zaboz Harvalik)
Por tanto, un zahorí no es más que el
heredero del brujo de la tribu, una persona capaz de
sintonizar las energías telúricas y por
tanto, de ejercer como puente entre la tierra y sus
habitantes.
Energías telúricas
El doctor francés Peyré y el alemán
Ernst Hartmann enunciaron enunció en 1935 que
la tierra estaba cubierta por una red electromagnética,
lo que actualmente conocemos como red Peiré y
red Hartmann. Otro doctor, Manfred Curry, ha descubierto
otra red, que se dispone diagonalmente a la Harmann.
La red Hartmann consta de cuadrículas
orientadas a los polos magnéticos, que
además son mas pequeñas a medida
que la concentración de radiaciones electromagnéticas
generadas por el hombre aumenta (electrosmog)
Las líneas Hartmann son como paredes verticales
de unos 21 cm de espesor, que llegan hasta la
ionósfera. Las líneas alteran y
debilitan nuestro sistema inmunológico,
especialmente los cruces entre dos líneas
( cruce hartmann).
Si un cruce hartmann coincide con una corriente
de agua subterránea o con una falla, entonces
resulta muy peligrosa. Tener situado sobre este
punto un sofá o una cama ( donde pasamos
muchas horas) puede provocar una enfermedad. |
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Detección de cruces hartmann:
Obviamente, el procedimiento más sencillo
es llamar a un geomante, que no solo identificará
los cruces hartmann, sino las llamadas "chimeneas"
puntos en que la energia sube y baja en espiral,
extremadamente perjudiciales, y también
los puntos en los que la concentración
de energías positivas es máxima.
Si detectamos que las plantas colocadas en un
punto concreto mueren sistemáticamente,
probablemente estén situadas sobre un cruce
hartmann, llamado también cruce geopatógeno.
El perejil en maceta es extremadamente sensible
a estos campos. También los animales, que
evitan anidar o dormir sobre una línea
hartmann. |
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Nudos estrella:
En numerosas ocasiones se encuentran a gran proximidad
un cruce de líneas Hartmann con un cruce
de líneas Curry, lo que no deja de surtir
efectos devastadores en la salud de las personas
que permanecen largos periodos en dichas zonas.
Es lo que se conoce como nudos estrella. Los síntomas
tardarán en aparecer más o menos
tiempo según el estado de salud de cada
persona, muchas veces cuando ya es demasiado tarde
para recuperar la salud.
El origen de la red Hartman se atribuye al campo
magnético y eléctrico terrestre,
por lo que muchas la consideran como el sistema
nervioso de la tierra. Hoy en día resulta
más nociva que antaño porque la
tierra la utiliza también para canalizar
el excedente de campos electromagnéticos
artificiales creadas por el hombre (conocido como
electro-smog). El doctor Hartmann utilizó
en sus experimentos en la universidad de Heidelberg
aparatos de gran precisión en la detección
de las líneas H. como el geomagnetómetro.
Según el doctor Hartman la exposición
a una zona geopatógena o alteración
telúrica es responsable del 60% de las
enfermedades y del 80% de los casos de cáncer.
Gracias a la red Hartmann es posible predecir
terremotos con 12 horas de antelación.
Antes de un terremoto las líneas Hartmann
aumentan su grosor, puediendo llegar a pasar de
los 21 cm que suelen tener como media a 80 cm.
Algunas personas clarividentes pueden ver las
líneas Hartman, que describen como paredes
de energía que surgen de la tierra, elevándose
hasta donde alcanza la vista.
Cuadrícula Curry (rojo) sobre red Hartmann.
Naturalmente en la realidad las rectas no son
tales, sino que se deforman según las distintas
alteraciones que haya en la zona.
(Texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm) |
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| Chimeneas Cosmotelúricas
Puntos de respiración energética
de la tierra. A través de ellas se realiza
un intercambio de energía telúrica
y cósmica. En las fases de inspiración
(duración aproximada de 3 minutos) y de
expiración (duración de dos a dos
minutos y medio) se liberan diferentes tipos de
energía. Pueden presentar de 1 a 4 brazos
(ramificaciones del conducto principal) o no tener
ninguno. Los brazos se orientan siempre cardinalmente,
tienen forma de doble rombo y pueden llegar a
tener hasta 7,5 metros de longitud.
Se observa que sobre las chimeneas que emiten
energía negativa crecen cactus o plantas
con pinchos.
El núcleo de una chimenea mide unos 30
cm, rodeado de hasta 7 círculos concéntricos,
cuyas emisiones pueden alcanzar los 6 metros.
Es la alteración telúrica más
nociva para la salud. Se aconseja evitarlas a
toda costa en los lugares de larga permanencia.
Cuanto mayor es su tamaño y el número
de brazos más nocivas resultan. Las chimeneas
cosmotelúricas no se encuentran repartidas
de forma homogénea a lo largo del planeta.
Hay zonas que presentan numerosas chimeneas, mientras
que en otras la densidad es muy baja.
Ilustración: Chimenea cosmotelúrica
de 3 brazos.
( Img y texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm) |
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| Biómetro
Ofrece una medida de la calidad energética/vibratoria
del lugar. Se utilizan Unidades Bovis.
Los investigadores franceses Bovis y Simoneton
fueron los que establecieron esta unidad de medida,
que indica la vibración energética
o longitud de onda que emite una persona, un objeto
o un lugar. Las unidades Bovis se pueden equiparar
al Angstrom, utilizado en física para medir
las longitud de onda.
La media de salud se sitúa entorno a 6.500
unidades Bovis. Por tanto, los lugares que irradien
unas vibraciones inferiores nos debilitarán,
y a la larga pueden ser la causa de numerosas
patologías. Al contrario, los lugares que
irradian vibraciones superiores a las 7.000 unidades
Bovis nos cargarán de energía y
vitalidad. Normalmente, cuanto más alteraciones
telúricas presenta una zona más
bajan las unidades bovis.
Cada enfermedad y cada virus tiene una frecuencia
vibratoria propia. Por ejemplo, el bacilo de Koch,
responsable de la tuberculosis, vibra a 5.500
unidades Bovis, mientras que el cáncer
lo hace a 4.000.
Una persona enferma no suele superar las 5.000
unidades Bovis, o 2.000-3.000 en casos de enfermedades
graves. Una tasa de 1.000 nos indica que la persona
está a punto de fallecer.
Las personas que gozan de óptima salud
irradian entre las 7.000 y 8.000 unidades Bovis.
Existen tres niveles vibracionales:
- Cuerpo Físico. De 0 a 10.000 unidades
Bovis.
- Cuerpo Etéreo (aura). De 11.000 a 13.000
unidades Bovis.
- Nivel espiritual. De 13.000 a 18.000 unidades
Bovis.
( texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm) |
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http://www.alfinal.com/metafisica/lineasdetierra.shtml
Radiestesia: las líneas de Hartmann
Lo primero que se aprende al iniciarse en la radiestesia,es
que todos los cuerpos emiten unas ondas o radiaciones
que el instrumento radiestésico traduce mediante
una serie de movimientos.
Los radiestesistas, en su afán por catalogar
cuanto se ponía bajo su péndulo o varilla,
fueron clasificando todos los cuerpos según sus
radiaciones, llegando al extremo de afirmar que cada
persona, enfermedad, medicamento u objeto, emite ondas
particulares.
No es de extrañar, entonces, que intentaran
hallar la radiación de cualquier anomalía
detectada en uno u otro lugar.
Así fue como percibieron reacciones con sus
instrumentos en el emplazamiento de las camas de algunos
enfermos, y comprobaron que al hacerles desplazar la
misma, o cambiar de habitación, se conseguían
abundantes casos de mejoría y curación.
Las radiaciones causantes de dichas perturbaciones
fueron llamadas "ondas nocivas".
Los primeros en hablar del tema fueron los franceses;
entre otros muchos cabe señalar al abate Mermet,
A. Bovis, J. Martial, Chaumery, A. de Bélizal,
L. Turenne y Enel.
En Alemania, destacaron Kritzinguer y Gotsche primero,
y luego Von Pohl, cuya obra "Erdstrahlen als Krankheitserreger"
(Los rayos terrestres como causa de las enfermedades),
publicada en 1932, encontró amplio eco en todos
los países.
Las primeras observaciones científicas sobre
las influencias nocivas de los suelos de las
habitaciones, y las perturbaciones que provocan, se
atribuyen a un sabio inglés, el doctor Haviland,
quien a finales del siglo pasado presentó varios
de sus trabajos a la Sociedad de Medicina de Londres.
Apenas le hicieron caso.
En el periodo de entreguerras, un ingeniero francés
apasionado por la radiestesia, Henri Mager, percibió
la existencia de un determinado tipo de radiación
en el suelo de algunos terrenos.
Constató que formaban como una "red"
de mallas relativamente regulares y que su máxima
intensidad se centraba en los puntos de intersección
de las líneas de la red.
Mager limitó sus investigaciones a determinados
lugares: suelos muy mineralizados, arcillosos o que
presentaban excesos de agua. Fue el doctor Peyré,
un médico del municipio francés Bagnoles-de-L'Orne,
apasionado por la radiestesia, quien enunció
la hipótesis según la cual esa cuadrícula
energética circundaba todo el planeta:
"Se trata de una radiación norte-sur, aparentemente
magnética y causada por el magnetismo terrestre,
y una radiación este-oeste, perpendicular a la
primera y de apariencia eléctrica.
Son radiaciones rectilíneas, por lo que no pueden
ser debidas a distintas influencias telúricas,
como la composición del suelo o a presencia en
el subsuelo de fallas o corrientes de agua subterráneas,
que son siempre sinuosas y surcan la corteza terrestre
siguiendo un recorrido variable, en función de
los accidentes del suelo. (Esas nuevas radiaciones)
cubren nuestra esfera de una red que marca zonas cuadradas
neutras, compartimentando el suelo y elevándose
en la atmósfera, entrecruzándose en dirección
norte-sur y este-oeste... "
Payré efectuó todas las comprobaciones
necesarias, llegando incluso a organizar un crucero,
para demostrar la validez de su teoría sea cual
fuere la longitud y la latitud del lugar. En un experimento
público efectuado el 25 de abril de 1937, demostró
que en los puntos de intersección de las líneas
de la red que había detectado, los vegetales
se comportaban anormalmente.
Peyré realizó idénticas constataciones
en los hombres y los animales; sospechó que hay
una relación entre la radiación y el desarrollo
de ciertos tipos de cáncer.
En Auteuil, fue enviado a un edificio en el que había
dos casos de cáncer, en dos viviendas diferentes
del primer piso. Dió exactamente sobre la mitad
de una cama en la que había habido un caso de
cáncer abdominal, y en la cabecera de otra cama
donde había fallecido una persona afectada de
una cáncer en la garganta.
Para verlo, bastó con prolongar las líneas
norte-sur y oeste-este situadas en el exterior del edificio.
El doctor Peyré hizo escuela, aunque sus sucesores
fueron a veces injustos con él. Sus conclusiones
fueron incompletas y no siempre formuló las cosas
con el adecuado vocabulario científico, no obstante
puede ser consideraro uno de los principales precursores
de la geobiología moderna.
Sin embargo, el verdadero emprendedor de las investigaciones
sobre esta red de energía fue un médico
alemán, el doctor Ernst Hartmann.
El Dr. Hartmann laboró por más de diez
años en el estudio de las influencias del medio
ambiente en el hombre, principalmente las del subsuelo.
En 1935, tras numerosas experiencias efectuadas en
la ciudad en la que ejercía, llegó a la
conclusión de que la salud física y mental
de una persona depende del lugar en el que vive, duerme
y ejerce su actividad.
Junto con un equipo de físicos y médicos,
y tras numerosos experimentos, concluyó que "la
tierra está recubierta por una red global de
ondas fijas que parecen ser producidas por una radiación
terrestre que proviene del interior del planeta y que
se ordena en forma de retícula al atravesar las
capas de la corteza terrestre"(1).
El Dr. Hartmann y su equipo midieron la resistencia
del cuerpo humano y las variaciones que ésta
experimentaba al desplazarse una persona dentro del
área estudiada.
Se encontraron así puntos donde se registraban
alteraciones bruscas en las mediciones. Al marcar estos
puntos sobre un plano, vieron que estos conformaban
una especie de cuadrícula o retícula,
es decir, constituían los puntos de intersección
de unas hipotéticas líneas de fuerza o
energía, dispuestas en forma de malla o red.
La existencia de estas líneas ha sido corroborada
por posteriores investigaciones e investigadores (médicos
y físicos como Pollak, Cody, Curry, Koenig, Varga,
el ruso Dubrov y el italiano Drigo), recibiendo el nombre
Líneas Hartmann. La malla conformada por estas
líneas sobre la superficie terrestre se ha denominado
Red Hartmann o Red H.
El arquitecto Rémi Alexandre la definió
como una cuadrícula de radiaciones o zonas de
perturbaciones cosmotelúricas, como una inmensa
telaraña tejida a escala de todo el planeta.De
hecho, esa extensa red estaría compuesta de varias
rejillas que se superponen e interfieren.
Podría decirse que todas forman una rejilla
global biológicamente activa. El doctor Hartmann
constató que esa "rejilla" global constituye
un vasto conjunto de "paredes invisibles",
como una red o una cuadrícula de dimensiones
supuestamente fijas. Dispuesto sobre el suelo, se le
encontraría elevado en toda la biosfera.
Las líneas Hartmann se pueden concebir como
paredes de energía sutil emanando del subsuelo
y extendiéndose verticalmente hasta una altura
de 2,000 metros.
Esta red se puede detectar en todas partes, tanto
en terreno llano como en la montaña, en el agua,
en el exterior y en el interior de las viviendas.
Si éstas son de varias plantas, está
verticalmente presente en los mismos lugares de cada
nivel. Estas líneas o bandas se orientan en función
de los polos geomagnéticos; corren paralelamente
en direcciones norte-sur y este-oeste. Su intensidad
y densidad son muy variables, dependiendo de innumerables
factores como son la hora del día y los cambios
atmosféricos.
No obstante se establece una constante de unos 21
cm de espesor y su disposición paralela a intervalos
de 2.5 m en las orientadas norte-sur y de unos 2 m en
las orientadas este-oeste.
Se les ha llamado también "Constantes Vitales
Terrestres", pues su armonía o distorsiones
nos muestran el grado de equilibrio o de desequilibrio
de un lugar o sus alteraciones en un determinado momento.
Por ejemplo, el espesor de las líneas puede ir
de 21 a 80 cm durante un eclipse solar o hasta 120 cm
durante un movimiento sísmico.
Tampoco hay que imaginarse la red Hartmann como una
trama geométrica que se proyecta en mallas regulares
sobre la superficie del planeta. Su trazado tiene multiples
ondulaciones, contracciones, accidentes diversos e incluso
interrupciones puntuales. Con lo que se compara mejor
es con una red o una rejilla.
Esta trama delimita tres zonas de distinta irradiación:
-- Las "paredes" en longitud. Su intensidad
es demasiado débil para molestar al hombre. De
todos modos, a veces la información radiestésica
pone de manifiesto una actividad nociva en su vertical,
procedente de una interferencia entre las asimetrías
del subsuelo y de la red H propiamente dicha.
-- Una zona neutra. Es la parte delimitada por las
"paredes de la cuadrícula". En su interior
se encuentran más armonizadas las constantes
biológicas del individuo; se puede decir que
es un área particularmente benéfica, donde
se pueden recuperar las energías perdidas.
-- Los cruces Hartmann. Son las intersecciones de las
líneas de fuerza de la red, que forman cuadros
de 21 cm de lado, donde la energía es más
intensa, se hace notoria y perjudicial.
Los geobiólogos actuales califican esos cruces
Hartmann de "puntos geopatógenos".
Consideran que cuando influyen prolongadamente sobre
un organismo, ya sea vegetal, animal o humano, pueden
favorecer la aparición o evolución de
enfermedades.
Un cáncer o una depresión nerviosa profunda
no se generan sentándose un par de horas en un
lugar así; a veces deben pasar varios meses o
años, para que se manifiesten trastornos, enfermedades
crónicas o afecciones agudas.
Eso se produce principalmente cuando el punto geopatógeno
corresponde al emplazamiento de una cama o de un puesto
fijo, de un trabajo, por ejemplo.
Añadamos que los cruces Hartmann no son obligatoriamente
generadores de enfermedades o nocivos, sino que pueden
serlo en determinadas condiciones; específicamente
cuando dichos cruces coinciden con venas de agua subterráneas,
fallas geológicas o algún otro tipo de
perturbación subterránea.
En estos casos, es cuando los efectos son más
notorios y perjudiciales.
Dado que la red Hartmann es una cuadrícula que
se extiende sobre la superficie habitable en rectángulos
de 2 x 2.5 metros, más o menos regulares, es
inevitable que en un dormitorio haya uno o más
cruces H. Es absolutamente imprescindible evitar que
la cama se encuentre en la vertical de uno de ellos.
Desde hace unos veinte años, el Instituto Suizo
de Investigaciones de Geobiología de Chardonne,
dirigido por Blanche Merz, realiza estudios médicos
sobre las nocividades relacionadas con los cruces Hartmann
y otras aberraciones telúricas.
Han encontrado que, en la mayor parte de los casos,
basta con desplazar la cama de los enfermos para constatar
una mejora de su estado, iniciándose un proceso
de curación.
En un cruce de líneas Hartmann, sobre una zona
geopatógena debida, por ejemplo, al paso de dos
corrientes de agua subterránea que se cruzan,
se observan alteraciones en la emisión de radiación
gamma e infrarroja.
Estas radiaciones de alta frecuencia se vuelven muy
agresivas para el ser humano, cuando se dan también
perturbaciones metereológicas, produciendo grandes
variaciones de las constantes vitales del individuo,
que se traducen en excitación e irritación
contínua de sus células nerviosas.
Una de las hipótesis de trabajo sobre la red
H establece que estas líneas de fuerza o energía
transportan o disipan de alguna manera los excesos energéticos
terrestres, ya sean éstos de origen natural o
artificial (como el caso de los transformadores y líneas
de alta tensión, etc.).
Las pruebas que apoyan esta hipótesis se encuentran
en las mediciones efectuadas en presencia de fuerte
contaminación electromagnética artificial.
Se observa allí que la estructura de la red
H se condensa, apareciendo con separaciones de tan sólo
1.5 m e incluso menos.La detección de la red
Hartmann requiere de cierto entrenamiento, así
como un concepto claro de lo que se busca. Como ya se
explicó, estas redes tan solo son nocivas en
la medida que se superponen a otras anomalías
telúricas mucho más fácilmente
detectables.
Los sistemas electrónicos empleados en el laboratorio
para su detección, como los georritmogramas,
medición de radiación, receptores de onda
corta adaptados, etc., no son de fácil aplicación
y su uso, aparte de su complejidad, requiere muchas
horas de trabajo. Pero el propio doctor Hartmann ideó
un sencillo instrumento que recibe el nombre de varilla
Hartmann o lóbulo antena. Con su empleo adecuado,
permite una detección clara y precisa de la red
en pocos minutos.
Como escribe el arquitecto y geobiólogo J-C.
Favre, además de evitar perturbaciones nocivas
de la red H, se trata también de sacar el máximo
provecho de su energía al emprender una construcción:
"Ninguna arquitectura tradicional desprecia la
importancia del telurismo en una práctica constructiva
natural. La casa se asienta sobre un lugar conciliando
las cualidades energéticas y sensibles del suelo.
La vivienda tradicional, orientada según los
puntos cardinales, no perturba la red. Siguiendo ese
ejemplo, se intentará situar el edificio de acuerdo
con las fuerzas vivas de la Tierra. Los efectos de la
red H no deben considerarse algo irremediable, pues
una práctica arquitectónica de calidad
los tendrá en cuenta para sacar el máximo
provecho."
De la obra "Arte de Proyectar en Arquitectura",
de Ernst Neufert, en la sección "Biología
en la Construcción", extraemos lo siguiente:
Según Palm (colaborador de Hartmann), la mencionada
retícula global de aproximadamente 2 x 2.5 m
corresponde a una línea de semidistancias.
La verdadera retícula estaría formada,
en tal caso, por una retícula global con una
distancia entre ejes de 4 a 5 m en dirección
Norte-Sur y de 5 a 6 m en dirección Este-Oeste,
en línea recta alrededor de todo nuestro planeta.
Cada 7ma franja de la retícula, denominada de
2do orden, produce un efecto varias veces superior,
o sea, con separaciones de 28 a 35 m y 35 a 42 m.
Cada 7ma franja de 2do orden, es decir, con separaciones
de 7 x 35 o 7 x 42, lo que significa aproximadamente
250 x 300 m de distancia, se determina como zona de
perturbación aún mayor = 3er orden.
También aquí los puntos de intersección
(cruces) son considerados más graves.
Según la misma fuente, en Europa se observan
variaciones de la citada norma de hasta 15º en
dirección Norte-Sur y Este-Oeste. Parece ser
que los americanos han detectado dichas franjas con
retículas muy sensibles tomadas desde una altura
de varios miles de metros.
Además, se supone que también los diagonales
formen su propia retícula global en dirección
Noreste- Suroeste y Noroeste-Sureste, igualmente en
períodos de siete, con efectos de aproximadamente
el 25%...
... del mismo modo a lo que ocurre con las radiaciones,
se produce una refracción en el cambio de medio
tierra-aire, es decir, en la superficie terrestre, de
resultante vertical. Otras de estas refracciones tienen
lugar al atravesar los forjados en edificios de varias
plantas, como fue comprobado por Endros en sus experimentos
con maquetas...
... Los perjuicios fundamentales que ocasionan tales
zonas de perturbación son de carácter
desvitalizante, y van desde la astenia, trastornos cardíacos,
renales, vasculares, respiratorios, gástricos
o metabólicos, hasta dolencias crónicas
graves como el cáncer...
... Parece que en locales de proporción áurea
no existen perturbaciones (relación: altura 3m,
anchura 4m, longitud 5m). Las casas de planta circular
o hexagonal son favorables en este sentido.
A través de los años se han descubierto
otras redes de energía sutil, pero no se han
detectado influencias notorias y no han sido investigadas
con detalle, salvo las líneas Curry.
Estas líneas de energía fueron llamadas
así en honor a su descubridor, el Dr. Manfred
Curry. Esta red se despliega globalmente de manera similar
a la red Hartmann, pero diagonalmente con respecto a
los puntos cardinales.
La separación entre las líneas Curry
de orientación Noreste-Suroeste oscila cerca
de lo 8 metros; y entre las líneas Sureste-Noroeste
es de 6 metros. El grosor aproximado es de 40 cm.
Algunos especialistas sostienen la hipótesis
de que esta red se forma como consecuencia del efecto
dínamo dipolar y toroidal, que se establece por
la rotación constante del planeta Tierra y la
generación de fuertes campos energéticos
debidos a la fricción y resistencia entre la
corteza terrestre y el núcleo o magma del planeta.
En la práctica, la importancia de éstas
líneas sobre la salud sólo se detecta
en la vertical de los cruces Curry y, sobre todo, cuando
éstos se encuentran superpuestos a alteraciones
telúricas y/o cruces Hartmann.
Como nota de interés, los geobiólogos
suizos y alemanes han demostrado que la presencia de
un automóvil detenido perturba gravemente a la
red H.
Al formar una antena con su masa ferromagnética,
un automóvil potencia de la misma manera todas
las vibraciones procedentes del subsuelo.
Por lo tanto, es aconsejable evitar la construcción
de un garage o lugar de estacionamiento sobre un cruce
Hartmann potenciado por la presencia de anomalías
subterráneas como venas de agua, fallas o alguna
canalización importante en el subsuelo.
Es preferible construir el estacionamiento un poco
alejado de la vivienda. Esta precaución es aplicable
a cualquier lugar donde existan masas metálicas
considerables, como el caso de los talleres.
Habrá que evitar, de ser posible, el instalar
dormitorios, y mucho menos camas, en la vertical de
lugares como éstos.
Ver Radiestesia II: Andrea
Palladio
Ver Carnac
Ver radiestesia
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