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Geomagnetismo
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( Miguel Ramis)

La tierra es un enorme imán, con un polo norte y sur situados muy cerca de los polos norte y sur geográficos. Estos polos no son fijos, sino que se desplazan cada año un cierto número de kilómetros.

La ionósfera es una capa situada sobre la estratósfera que se compone de partículas cargadas (iones) que utilizamos como "techo" para las señales de radio, que rebotan en ella y regresan a la superficie.

En campo geomagnético tiene una intensidad aproximada de medio gausio. Durante mucho tiempo se ha pensado que era demasiado pequeño como para que pudiera afectar a los seres vivientes. Sin embargo, ahora sabemos que la planta del regaliz ( arrbus precatorius) es tan sensible a los campos magnéticos y eléctricos que puede servir para predecir cambios en el tiempo. Las hojas de plantas como la artemisa o la achicoria se orientas hacia el horte.

En 1975 Richard P.Blakemore, de la Universidad de Massachisetts descubrió que algunas bacterias se orientan siempre de norte a sur.La causa era que cada bacteria contenía una cadena de pequeñísimos cristales de ferrita. A partir de este descubrimiento, otros investigadores han hallado cristales de ferrita en las abejas, palomas y otras aves migratórias, lo que explicaría su increíble sentido de la orientación. La famosa mariposa monarca ( Danaus Plexipus) con una impresionante migración desde Norteamérica hasta México, la gaviota ártica, que vuela de polo norte a sur recorrieno 17.700 kilómetros son algunos otros ejemplos. Incluso las moscas se alinéan con el campo terrestre cuando aterrizan.

Durante años asociaciones ecologístas han señalado a los cables de media tensión que pasan por zonas habitadas como los causantes de distintas enfermedades y trastornos a sus habitantes.

La causa de estas alteraciones está en los iones del aire. Los iones son átomos o moléculas que has perdido o ganado un electrón y por tanto, están cargados positiva o negativamente. Los iones negativos ejercen un efecto vigorizante y saludable en el organismo humano, mientras que los positivos provocan estados de cansancio, depresión psicológica y eventualmente, enfermedad.

Los iones negativos se forman alrededor del agua agitada (olas del mar, torrentes, fuentes..) y también en lugares elevados, como en las montañas.

Por el contrario, los iones positivos abundan en los lugares cerrados, y ocupados. Esto nos recuerda la costumbre tradicional de ventilar las habitaciones que tienen la mayoría de pueblos. Los vientos producen también una gran cantidad de iones positivos. En Alemánia y Suiza el Phoen ha sido claramente identificado como causante del incremento de agresiones, afecciones pulmonaeres, suicidios, accidentes de tráfico y delitos, hasta el punto en que la mayoría de hospitales anulan los permisos del personal durante estos días. Otros vientos conocidos por estos motivos son el Siroco de Italia y Norte Africa, el Chinook de Norteamérica o el Pampero en sudamérica.

 

Obviamente, los humanos no somos inmunes a los campos eléctricos que genera el planeta. El cerebro humano genera entre 0,5 y 30 Herzios de ondas cerebrales.(ondas Delta(0,5-5 Hz, sueño profundo), Theta (4-7, semivigilia, meditación), Alfa (8-13, alerta pasiva, equilibrio, mente vacía) y Beta ( 13-13 vigilia, pensamiento activo)

En 1952 Schumann, de la Univ. de Munich, demostró que la cavidad Tierra-Inonosfera es un resonador electródinámico, concentrándose la mayor parte de la energía en la banda de los 10 Herzios. Fijemonos en la coincidencia de este "latido de la tierra" y la frecuencia de las ondas Alfa, que son las que emiten aquellos individuos que han alcanzado un alto nivel de espiritualidad como los monjes zén o los yoguis de la India.

A la luz de estas informaciones , alcanzar un estado de equilibrio no sería más que ponernos en armonía con nuestro planeta, entrar en resonancia con Gaia.

Recordemos de paso, que en los hospitales se ha conseguido tranquilizar a niños en la incubadora poniendoles grabaciones de los latidos de sus madres, es decir, permitiendoles volver a entrar en resonancia con ellas.

Orientación de la cama

Tanto chinos como indios recomienda orientar la cama hacia el norte, para conseguir alinear el cuerpo con el magnetismo terrestre. Esto puede parecer una extravagancia, hasta que recordamos que nuestra sangre contiene hemoglobína, es decir, hierro, influenciable a los campos magnéticos y eléctricos. Reposar 8 horas en sintonía con el eje magnético terrestre puede que no proporcione ningún beneficio apreciable, pero quizás nos evita algunos perjuícios...

Zahories

Loa zahories ( rabdomantes, adivinadores de agua) son personas con una acusada sensibilidad que les permite detectar las venas de agua en el subsuelo con la ayuda de un péndulo o varillas de latón. Algunos de ellos son capaces también de encontrar minas de minerales, como el famoso padre ............. o el caso poco conocido de un personaje conocido, Uri Geller, mago o tramposo según las versiones. En realidad Uri Geller es ahora multimillonario gracias a su trabajo como localizador de minas para las grandes multinacionales.

Pruebas de laboratório (Solco W. Tromp) han demostrado que un zahorí puede detectar campos electrómagnéticos artificiales con los ojos vendados, o que son sensibles a campos magnéticos minúsculos ( Yves Rocard). Un maestro zahoría alemán, Wilheim de Boer, detectó cambios de una millonésima de gausio ( Zaboz Harvalik)

Por tanto, un zahorí no es más que el heredero del brujo de la tribu, una persona capaz de sintonizar las energías telúricas y por tanto, de ejercer como puente entre la tierra y sus habitantes.

Energías telúricas

El doctor francés Peyré y el alemán Ernst Hartmann enunciaron enunció en 1935 que la tierra estaba cubierta por una red electromagnética, lo que actualmente conocemos como red Peiré y red Hartmann. Otro doctor, Manfred Curry, ha descubierto otra red, que se dispone diagonalmente a la Harmann.

La red Hartmann consta de cuadrículas orientadas a los polos magnéticos, que además son mas pequeñas a medida que la concentración de radiaciones electromagnéticas generadas por el hombre aumenta (electrosmog)

Las líneas Hartmann son como paredes verticales de unos 21 cm de espesor, que llegan hasta la ionósfera. Las líneas alteran y debilitan nuestro sistema inmunológico, especialmente los cruces entre dos líneas ( cruce hartmann).

Si un cruce hartmann coincide con una corriente de agua subterránea o con una falla, entonces resulta muy peligrosa. Tener situado sobre este punto un sofá o una cama ( donde pasamos muchas horas) puede provocar una enfermedad.

Detección de cruces hartmann:

Obviamente, el procedimiento más sencillo es llamar a un geomante, que no solo identificará los cruces hartmann, sino las llamadas "chimeneas" puntos en que la energia sube y baja en espiral, extremadamente perjudiciales, y también los puntos en los que la concentración de energías positivas es máxima.

Si detectamos que las plantas colocadas en un punto concreto mueren sistemáticamente, probablemente estén situadas sobre un cruce hartmann, llamado también cruce geopatógeno.

El perejil en maceta es extremadamente sensible a estos campos. También los animales, que evitan anidar o dormir sobre una línea hartmann.

 

Nudos estrella:

En numerosas ocasiones se encuentran a gran proximidad un cruce de líneas Hartmann con un cruce de líneas Curry, lo que no deja de surtir efectos devastadores en la salud de las personas que permanecen largos periodos en dichas zonas. Es lo que se conoce como nudos estrella. Los síntomas tardarán en aparecer más o menos tiempo según el estado de salud de cada persona, muchas veces cuando ya es demasiado tarde para recuperar la salud.
El origen de la red Hartman se atribuye al campo magnético y eléctrico terrestre, por lo que muchas la consideran como el sistema nervioso de la tierra. Hoy en día resulta más nociva que antaño porque la tierra la utiliza también para canalizar el excedente de campos electromagnéticos artificiales creadas por el hombre (conocido como electro-smog). El doctor Hartmann utilizó en sus experimentos en la universidad de Heidelberg aparatos de gran precisión en la detección de las líneas H. como el geomagnetómetro.

Según el doctor Hartman la exposición a una zona geopatógena o alteración telúrica es responsable del 60% de las enfermedades y del 80% de los casos de cáncer. Gracias a la red Hartmann es posible predecir terremotos con 12 horas de antelación. Antes de un terremoto las líneas Hartmann aumentan su grosor, puediendo llegar a pasar de los 21 cm que suelen tener como media a 80 cm.

Algunas personas clarividentes pueden ver las líneas Hartman, que describen como paredes de energía que surgen de la tierra, elevándose hasta donde alcanza la vista.

Cuadrícula Curry (rojo) sobre red Hartmann. Naturalmente en la realidad las rectas no son tales, sino que se deforman según las distintas alteraciones que haya en la zona.

(Texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm)

Chimeneas Cosmotelúricas

Puntos de respiración energética de la tierra. A través de ellas se realiza un intercambio de energía telúrica y cósmica. En las fases de inspiración (duración aproximada de 3 minutos) y de expiración (duración de dos a dos minutos y medio) se liberan diferentes tipos de energía. Pueden presentar de 1 a 4 brazos (ramificaciones del conducto principal) o no tener ninguno. Los brazos se orientan siempre cardinalmente, tienen forma de doble rombo y pueden llegar a tener hasta 7,5 metros de longitud.
Se observa que sobre las chimeneas que emiten energía negativa crecen cactus o plantas con pinchos.

El núcleo de una chimenea mide unos 30 cm, rodeado de hasta 7 círculos concéntricos, cuyas emisiones pueden alcanzar los 6 metros.
Es la alteración telúrica más nociva para la salud. Se aconseja evitarlas a toda costa en los lugares de larga permanencia. Cuanto mayor es su tamaño y el número de brazos más nocivas resultan. Las chimeneas cosmotelúricas no se encuentran repartidas de forma homogénea a lo largo del planeta. Hay zonas que presentan numerosas chimeneas, mientras que en otras la densidad es muy baja.

Ilustración: Chimenea cosmotelúrica de 3 brazos.

( Img y texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm)

Biómetro

Ofrece una medida de la calidad energética/vibratoria del lugar. Se utilizan Unidades Bovis.

Los investigadores franceses Bovis y Simoneton fueron los que establecieron esta unidad de medida, que indica la vibración energética o longitud de onda que emite una persona, un objeto o un lugar. Las unidades Bovis se pueden equiparar al Angstrom, utilizado en física para medir las longitud de onda.
La media de salud se sitúa entorno a 6.500 unidades Bovis. Por tanto, los lugares que irradien unas vibraciones inferiores nos debilitarán, y a la larga pueden ser la causa de numerosas patologías. Al contrario, los lugares que irradian vibraciones superiores a las 7.000 unidades Bovis nos cargarán de energía y vitalidad. Normalmente, cuanto más alteraciones telúricas presenta una zona más bajan las unidades bovis.

Cada enfermedad y cada virus tiene una frecuencia vibratoria propia. Por ejemplo, el bacilo de Koch, responsable de la tuberculosis, vibra a 5.500 unidades Bovis, mientras que el cáncer lo hace a 4.000.

Una persona enferma no suele superar las 5.000 unidades Bovis, o 2.000-3.000 en casos de enfermedades graves. Una tasa de 1.000 nos indica que la persona está a punto de fallecer.
Las personas que gozan de óptima salud irradian entre las 7.000 y 8.000 unidades Bovis.

Existen tres niveles vibracionales:

- Cuerpo Físico. De 0 a 10.000 unidades Bovis.
- Cuerpo Etéreo (aura). De 11.000 a 13.000 unidades Bovis.
- Nivel espiritual. De 13.000 a 18.000 unidades Bovis.

( texto: www.radiestesia.es/geobiologia.htm)

 

http://www.alfinal.com/metafisica/lineasdetierra.shtml

Radiestesia: las líneas de Hartmann

Lo primero que se aprende al iniciarse en la radiestesia,es que todos los cuerpos emiten unas ondas o radiaciones que el instrumento radiestésico traduce mediante una serie de movimientos.

Los radiestesistas, en su afán por catalogar cuanto se ponía bajo su péndulo o varilla, fueron clasificando todos los cuerpos según sus radiaciones, llegando al extremo de afirmar que cada persona, enfermedad, medicamento u objeto, emite ondas particulares.

No es de extrañar, entonces, que intentaran hallar la radiación de cualquier anomalía detectada en uno u otro lugar.

Así fue como percibieron reacciones con sus instrumentos en el emplazamiento de las camas de algunos enfermos, y comprobaron que al hacerles desplazar la misma, o cambiar de habitación, se conseguían abundantes casos de mejoría y curación.

Las radiaciones causantes de dichas perturbaciones fueron llamadas "ondas nocivas".

Los primeros en hablar del tema fueron los franceses; entre otros muchos cabe señalar al abate Mermet, A. Bovis, J. Martial, Chaumery, A. de Bélizal, L. Turenne y Enel.

En Alemania, destacaron Kritzinguer y Gotsche primero, y luego Von Pohl, cuya obra "Erdstrahlen als Krankheitserreger" (Los rayos terrestres como causa de las enfermedades), publicada en 1932, encontró amplio eco en todos los países.

Las primeras observaciones científicas sobre las influencias nocivas de los suelos de las
habitaciones, y las perturbaciones que provocan, se atribuyen a un sabio inglés, el doctor Haviland, quien a finales del siglo pasado presentó varios de sus trabajos a la Sociedad de Medicina de Londres. Apenas le hicieron caso.

En el periodo de entreguerras, un ingeniero francés apasionado por la radiestesia, Henri Mager, percibió la existencia de un determinado tipo de radiación en el suelo de algunos terrenos.

Constató que formaban como una "red" de mallas relativamente regulares y que su máxima intensidad se centraba en los puntos de intersección de las líneas de la red.

Mager limitó sus investigaciones a determinados lugares: suelos muy mineralizados, arcillosos o que presentaban excesos de agua. Fue el doctor Peyré, un médico del municipio francés Bagnoles-de-L'Orne, apasionado por la radiestesia, quien enunció la hipótesis según la cual esa cuadrícula energética circundaba todo el planeta:

"Se trata de una radiación norte-sur, aparentemente magnética y causada por el magnetismo terrestre, y una radiación este-oeste, perpendicular a la primera y de apariencia eléctrica.

Son radiaciones rectilíneas, por lo que no pueden ser debidas a distintas influencias telúricas, como la composición del suelo o a presencia en el subsuelo de fallas o corrientes de agua subterráneas, que son siempre sinuosas y surcan la corteza terrestre siguiendo un recorrido variable, en función de los accidentes del suelo. (Esas nuevas radiaciones) cubren nuestra esfera de una red que marca zonas cuadradas neutras, compartimentando el suelo y elevándose en la atmósfera, entrecruzándose en dirección norte-sur y este-oeste... "

Payré efectuó todas las comprobaciones necesarias, llegando incluso a organizar un crucero, para demostrar la validez de su teoría sea cual fuere la longitud y la latitud del lugar. En un experimento público efectuado el 25 de abril de 1937, demostró que en los puntos de intersección de las líneas de la red que había detectado, los vegetales se comportaban anormalmente.

Peyré realizó idénticas constataciones en los hombres y los animales; sospechó que hay una relación entre la radiación y el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

En Auteuil, fue enviado a un edificio en el que había dos casos de cáncer, en dos viviendas diferentes del primer piso. Dió exactamente sobre la mitad de una cama en la que había habido un caso de cáncer abdominal, y en la cabecera de otra cama donde había fallecido una persona afectada de una cáncer en la garganta.

Para verlo, bastó con prolongar las líneas norte-sur y oeste-este situadas en el exterior del edificio.

El doctor Peyré hizo escuela, aunque sus sucesores fueron a veces injustos con él. Sus conclusiones fueron incompletas y no siempre formuló las cosas con el adecuado vocabulario científico, no obstante puede ser consideraro uno de los principales precursores de la geobiología moderna.

Sin embargo, el verdadero emprendedor de las investigaciones sobre esta red de energía fue un médico alemán, el doctor Ernst Hartmann.

El Dr. Hartmann laboró por más de diez años en el estudio de las influencias del medio ambiente en el hombre, principalmente las del subsuelo.

En 1935, tras numerosas experiencias efectuadas en la ciudad en la que ejercía, llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y ejerce su actividad.

Junto con un equipo de físicos y médicos, y tras numerosos experimentos, concluyó que "la tierra está recubierta por una red global de ondas fijas que parecen ser producidas por una radiación terrestre que proviene del interior del planeta y que se ordena en forma de retícula al atravesar las capas de la corteza terrestre"(1).

El Dr. Hartmann y su equipo midieron la resistencia del cuerpo humano y las variaciones que ésta experimentaba al desplazarse una persona dentro del área estudiada.

Se encontraron así puntos donde se registraban alteraciones bruscas en las mediciones. Al marcar estos puntos sobre un plano, vieron que estos conformaban una especie de cuadrícula o retícula, es decir, constituían los puntos de intersección de unas hipotéticas líneas de fuerza o energía, dispuestas en forma de malla o red.

La existencia de estas líneas ha sido corroborada por posteriores investigaciones e investigadores (médicos y físicos como Pollak, Cody, Curry, Koenig, Varga, el ruso Dubrov y el italiano Drigo), recibiendo el nombre Líneas Hartmann. La malla conformada por estas líneas sobre la superficie terrestre se ha denominado Red Hartmann o Red H.

El arquitecto Rémi Alexandre la definió como una cuadrícula de radiaciones o zonas de perturbaciones cosmotelúricas, como una inmensa telaraña tejida a escala de todo el planeta.De hecho, esa extensa red estaría compuesta de varias rejillas que se superponen e interfieren.

Podría decirse que todas forman una rejilla global biológicamente activa. El doctor Hartmann constató que esa "rejilla" global constituye un vasto conjunto de "paredes invisibles", como una red o una cuadrícula de dimensiones supuestamente fijas. Dispuesto sobre el suelo, se le encontraría elevado en toda la biosfera.

Las líneas Hartmann se pueden concebir como paredes de energía sutil emanando del subsuelo y extendiéndose verticalmente hasta una altura de 2,000 metros.

Esta red se puede detectar en todas partes, tanto en terreno llano como en la montaña, en el agua, en el exterior y en el interior de las viviendas.

Si éstas son de varias plantas, está verticalmente presente en los mismos lugares de cada nivel. Estas líneas o bandas se orientan en función de los polos geomagnéticos; corren paralelamente en direcciones norte-sur y este-oeste. Su intensidad y densidad son muy variables, dependiendo de innumerables factores como son la hora del día y los cambios atmosféricos.

No obstante se establece una constante de unos 21 cm de espesor y su disposición paralela a intervalos de 2.5 m en las orientadas norte-sur y de unos 2 m en las orientadas este-oeste.

Se les ha llamado también "Constantes Vitales Terrestres", pues su armonía o distorsiones nos muestran el grado de equilibrio o de desequilibrio de un lugar o sus alteraciones en un determinado momento. Por ejemplo, el espesor de las líneas puede ir de 21 a 80 cm durante un eclipse solar o hasta 120 cm durante un movimiento sísmico.

Tampoco hay que imaginarse la red Hartmann como una trama geométrica que se proyecta en mallas regulares sobre la superficie del planeta. Su trazado tiene multiples ondulaciones, contracciones, accidentes diversos e incluso interrupciones puntuales. Con lo que se compara mejor es con una red o una rejilla.

Esta trama delimita tres zonas de distinta irradiación:

-- Las "paredes" en longitud. Su intensidad es demasiado débil para molestar al hombre. De todos modos, a veces la información radiestésica pone de manifiesto una actividad nociva en su vertical, procedente de una interferencia entre las asimetrías del subsuelo y de la red H propiamente dicha.

-- Una zona neutra. Es la parte delimitada por las "paredes de la cuadrícula". En su interior se encuentran más armonizadas las constantes biológicas del individuo; se puede decir que es un área particularmente benéfica, donde se pueden recuperar las energías perdidas.

-- Los cruces Hartmann. Son las intersecciones de las líneas de fuerza de la red, que forman cuadros de 21 cm de lado, donde la energía es más intensa, se hace notoria y perjudicial.

Los geobiólogos actuales califican esos cruces Hartmann de "puntos geopatógenos". Consideran que cuando influyen prolongadamente sobre un organismo, ya sea vegetal, animal o humano, pueden favorecer la aparición o evolución de enfermedades.

Un cáncer o una depresión nerviosa profunda no se generan sentándose un par de horas en un lugar así; a veces deben pasar varios meses o años, para que se manifiesten trastornos, enfermedades crónicas o afecciones agudas.

Eso se produce principalmente cuando el punto geopatógeno corresponde al emplazamiento de una cama o de un puesto fijo, de un trabajo, por ejemplo.

Añadamos que los cruces Hartmann no son obligatoriamente generadores de enfermedades o nocivos, sino que pueden serlo en determinadas condiciones; específicamente cuando dichos cruces coinciden con venas de agua subterráneas, fallas geológicas o algún otro tipo de perturbación subterránea.

En estos casos, es cuando los efectos son más notorios y perjudiciales.

Dado que la red Hartmann es una cuadrícula que se extiende sobre la superficie habitable en rectángulos de 2 x 2.5 metros, más o menos regulares, es inevitable que en un dormitorio haya uno o más cruces H. Es absolutamente imprescindible evitar que la cama se encuentre en la vertical de uno de ellos.

Desde hace unos veinte años, el Instituto Suizo de Investigaciones de Geobiología de Chardonne, dirigido por Blanche Merz, realiza estudios médicos sobre las nocividades relacionadas con los cruces Hartmann y otras aberraciones telúricas.

Han encontrado que, en la mayor parte de los casos, basta con desplazar la cama de los enfermos para constatar una mejora de su estado, iniciándose un proceso de curación.

En un cruce de líneas Hartmann, sobre una zona geopatógena debida, por ejemplo, al paso de dos corrientes de agua subterránea que se cruzan, se observan alteraciones en la emisión de radiación gamma e infrarroja.

Estas radiaciones de alta frecuencia se vuelven muy agresivas para el ser humano, cuando se dan también perturbaciones metereológicas, produciendo grandes variaciones de las constantes vitales del individuo, que se traducen en excitación e irritación contínua de sus células nerviosas.

Una de las hipótesis de trabajo sobre la red H establece que estas líneas de fuerza o energía transportan o disipan de alguna manera los excesos energéticos terrestres, ya sean éstos de origen natural o artificial (como el caso de los transformadores y líneas de alta tensión, etc.).

Las pruebas que apoyan esta hipótesis se encuentran en las mediciones efectuadas en presencia de fuerte contaminación electromagnética artificial.

Se observa allí que la estructura de la red H se condensa, apareciendo con separaciones de tan sólo 1.5 m e incluso menos.La detección de la red Hartmann requiere de cierto entrenamiento, así como un concepto claro de lo que se busca. Como ya se explicó, estas redes tan solo son nocivas en la medida que se superponen a otras anomalías telúricas mucho más fácilmente detectables.

Los sistemas electrónicos empleados en el laboratorio para su detección, como los georritmogramas, medición de radiación, receptores de onda corta adaptados, etc., no son de fácil aplicación y su uso, aparte de su complejidad, requiere muchas horas de trabajo. Pero el propio doctor Hartmann ideó un sencillo instrumento que recibe el nombre de varilla Hartmann o lóbulo antena. Con su empleo adecuado, permite una detección clara y precisa de la red en pocos minutos.

Como escribe el arquitecto y geobiólogo J-C. Favre, además de evitar perturbaciones nocivas de la red H, se trata también de sacar el máximo provecho de su energía al emprender una construcción: "Ninguna arquitectura tradicional desprecia la importancia del telurismo en una práctica constructiva natural. La casa se asienta sobre un lugar conciliando las cualidades energéticas y sensibles del suelo. La vivienda tradicional, orientada según los puntos cardinales, no perturba la red. Siguiendo ese ejemplo, se intentará situar el edificio de acuerdo con las fuerzas vivas de la Tierra. Los efectos de la red H no deben considerarse algo irremediable, pues una práctica arquitectónica de calidad los tendrá en cuenta para sacar el máximo provecho."

De la obra "Arte de Proyectar en Arquitectura", de Ernst Neufert, en la sección "Biología en la Construcción", extraemos lo siguiente:

Según Palm (colaborador de Hartmann), la mencionada retícula global de aproximadamente 2 x 2.5 m corresponde a una línea de semidistancias.

La verdadera retícula estaría formada, en tal caso, por una retícula global con una distancia entre ejes de 4 a 5 m en dirección Norte-Sur y de 5 a 6 m en dirección Este-Oeste, en línea recta alrededor de todo nuestro planeta.

Cada 7ma franja de la retícula, denominada de 2do orden, produce un efecto varias veces superior, o sea, con separaciones de 28 a 35 m y 35 a 42 m.

Cada 7ma franja de 2do orden, es decir, con separaciones de 7 x 35 o 7 x 42, lo que significa aproximadamente 250 x 300 m de distancia, se determina como zona de perturbación aún mayor = 3er orden.

También aquí los puntos de intersección (cruces) son considerados más graves.

Según la misma fuente, en Europa se observan variaciones de la citada norma de hasta 15º en dirección Norte-Sur y Este-Oeste. Parece ser que los americanos han detectado dichas franjas con retículas muy sensibles tomadas desde una altura de varios miles de metros.

Además, se supone que también los diagonales formen su propia retícula global en dirección Noreste- Suroeste y Noroeste-Sureste, igualmente en períodos de siete, con efectos de aproximadamente el 25%...

... del mismo modo a lo que ocurre con las radiaciones, se produce una refracción en el cambio de medio tierra-aire, es decir, en la superficie terrestre, de resultante vertical. Otras de estas refracciones tienen lugar al atravesar los forjados en edificios de varias plantas, como fue comprobado por Endros en sus experimentos con maquetas...

... Los perjuicios fundamentales que ocasionan tales zonas de perturbación son de carácter
desvitalizante, y van desde la astenia, trastornos cardíacos, renales, vasculares, respiratorios, gástricos o metabólicos, hasta dolencias crónicas graves como el cáncer...

... Parece que en locales de proporción áurea no existen perturbaciones (relación: altura 3m, anchura 4m, longitud 5m). Las casas de planta circular o hexagonal son favorables en este sentido.

A través de los años se han descubierto otras redes de energía sutil, pero no se han detectado influencias notorias y no han sido investigadas con detalle, salvo las líneas Curry.

Estas líneas de energía fueron llamadas así en honor a su descubridor, el Dr. Manfred Curry. Esta red se despliega globalmente de manera similar a la red Hartmann, pero diagonalmente con respecto a los puntos cardinales.

La separación entre las líneas Curry de orientación Noreste-Suroeste oscila cerca de lo 8 metros; y entre las líneas Sureste-Noroeste es de 6 metros. El grosor aproximado es de 40 cm.

Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que esta red se forma como consecuencia del efecto dínamo dipolar y toroidal, que se establece por la rotación constante del planeta Tierra y la generación de fuertes campos energéticos debidos a la fricción y resistencia entre la corteza terrestre y el núcleo o magma del planeta.

En la práctica, la importancia de éstas líneas sobre la salud sólo se detecta en la vertical de los cruces Curry y, sobre todo, cuando éstos se encuentran superpuestos a alteraciones telúricas y/o cruces Hartmann.

Como nota de interés, los geobiólogos suizos y alemanes han demostrado que la presencia de un automóvil detenido perturba gravemente a la red H.

Al formar una antena con su masa ferromagnética, un automóvil potencia de la misma manera todas las vibraciones procedentes del subsuelo.

Por lo tanto, es aconsejable evitar la construcción de un garage o lugar de estacionamiento sobre un cruce Hartmann potenciado por la presencia de anomalías subterráneas como venas de agua, fallas o alguna canalización importante en el subsuelo.

Es preferible construir el estacionamiento un poco alejado de la vivienda. Esta precaución es aplicable a cualquier lugar donde existan masas metálicas considerables, como el caso de los talleres.

Habrá que evitar, de ser posible, el instalar dormitorios, y mucho menos camas, en la vertical de lugares como éstos.

Ver Radiestesia II: Andrea Palladio
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