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LXXIV. Si se debe tomar la luz por un lado ó
de frente; y qual de estas sea mas agradable
Dando la luz de frente en un rostro que se halle entre
paredes obscuras, saldrá con grande relieve,
y mucha mas si la luz es alta; porque entonces las partes
anteriores del tal rostro están iluminadas con
la luz universal del ayre que tiene delante, y por consiguiente
sus medias tintas serán insensibles casi, y luego
se siguen las partes laterales obscurecidas con la obscuridad
de las paredes de la estancia, con tanta mas sombra,
quanto mas adentro se halle el rostro. Ademas de esto
la luz alta no puede herir en aquellas partes mas baxas,
por interponerse otras superiores que avanzan mas, que
son los relieves de la cara, como las cejas que quitan
la luz á la cuenca del ojo, la nariz, que la
quita en parte á la boca, la barba á la
garganta &c.
LXXV. De las reverberaciones
Las reverberaciones las producen los cuerpos que tienen
mucha claridad, y cuya superficie es plana y semidensa,
en la qual hiriendo los rayos del sol los vuelve á
despedir, de la misma manera que la pala arroja la pelota
que da en ella.
LXXVI. En que parages no puede haber reverberacion
de luz
Todos los cuerpos densos reciben en su superficie varías
qualidades de luz y sombras. La luz es de dos maneras,
primitiva y derivativa. La primitiva es la que nace
de una llama, del sol o de la claridad del ayre. La
derivativa es lo que llamamos reflexo. Pero para no
apartarme del principal asunto, digo que en aquellas
partes de un cuerpo que hacen frente á otros
cuerpos obscuros, no puede haber reverberacion luminosa,
como algunos parages obscuros de un techo en una estancia,
de una planta o de un bosque, sea verde o sea seco;
los quales aunque la parte de algun ramo esté
de cara á la luz primitiva y por consiguiente
iluminada; no obstante, hay tanta multitud de sombras
causadas del amontonamiento de los ramos, que sufocada
la luz con tal obscuridad tiene poquisima fuerza; por
lo qual dichos obgetos de ninguna manera pueden comunicar
á las cosas que tienen enfrente reflexo alguno.
LXXVII. De los reflexos
Los reflexos participan mas o menos de la cosa que
los origina, ó en donde se originan á
proporcion de lo mas ó menos terso de la superficie
de las cosas en donde se originan, respecto de aquella
que los origina.
LXXVIII. De los reflexos de luz que circundan las sombras
Los reflexos de las partes iluminadas, que hiriendo
en la sombra contrapuesta iluminan ó templan
mas o menos la obscuridad de aquella, respecto á
su mayor ó menor proximidad, o á su mas
o menos viva luz, los han practicado en sus obras, varios
profesores, y otros muchos lo han evitado, criticándose
mutuamente ambas clases de sectarios. Pero el prudente
Pintor para huir la crítica de unos y otros igualmente,
procurará executar lo uno y lo otro en donde
lo halle necesario, cuidando siempre que estén
bien manifiestas las causas que lo motiven; esto es,
que se vea con claridad el motivo de aquellos reflexos
y colores, y el motivo de no haber tales reflexos. De
ésta manera aunque los unos no le alaben enteramente,
tampoco podrán satirizarle abiertamente; porque
siempre es preciso procurar merecer la alabanza de todos,
como no sean ignorantes.
LXXIX. En qué parages son mas ó menos
claros los reflexos
Los reflexos son mas o menos claros, segun la mayor
o menor obscuridad del campo en que se ven: porque si
el campo es mas obscuro que el reflexo, éste
será entonces muy fuerte, por la gran diferencia
que hay entre ambos colores; pero si el reflexo se ha
de representar en campo mas claro que él, entonces
parecerá obscuro respecto á la claridad
sobre que insiste, y será casi insensible.
LXXX. Que parte del reflexo debe ser la mas clara
Aquella parte del reflexo será mas clara que
reciba la luz dentro de un ángulo mas igual.
Sea N el cuerpo luminoso, y A B la parte iluminada de
otro cuerpo, la qual resulta por toda la concavidad
opuesta, que es obscura. Imagínese que la luz-
que reflecte en E tenga iguales los ángulos de
la reflexion. E no será reflexo de base de ángulos
iguales, como demuestra el ángulo E A B que es
mas obtuso que E B A: pero el ángulo A F 5, aunque
se halla dentro de ángulos menores que el ángulo
E, tiene por base á B A que está entre
ángulos mas igúales que E; por lo qual
tendrá mas luz en F que en E; y será tambien
mas claro, porque está mas próximo á
la cosa que le ilumina segun la proposicion que dice
aquella parte del cuerpo obscuro será mas iluminada,
que esté mas próxima del cuerpo luminoso.
Figura IV.
LXXXI. De los reflexos de las carnes
Los reflexos de las carnes que reciben la luz de otras
carnes, son mas roxos y de un color mas hermoso que
qualesquiera de las otras partes del cuerpo del hombre;
por la razon de aquellas proposiciones que dicen la
superficie de todo cuerpo opaco participa del color
de su obgeto; y respecto á la mayor ó
menor próximidad de dicho obgeto, es mas ó
menos su luz, segun la magnitud del cuerpo opaco; porque
si éste es muy grande impide las especies de
los obgetos circunstantes, los quales por lo regular
son de varios colores, y estos alteran las primeras
especies que están mas próximas, quando
los cuerpos son pequeños: pero tambien es cierto
que un reflexo participa mas de un color próximo,
aunque sea pequeño, que de otro remoto, aunque
sea grande, segun la proposicion que dice: podra haber
cosas grandes de tanta distancia, que parezcan menores
que tas pequeñas miradas de cerca.
LXXXII. En que parages son mas sensibles los reflexos
Quanto mas obscuro sea el campo que confina con el
reflexo, tanto mas evidente y claro será éste;
y quanto mas claro sea el campo, menos perceptible será
el reflexo. La razon de esto es, que puestas en contraste
las cosas que tienen diferentes grados de sombra, la
menos obscura hace que parezca tenebrosa la otra; y
entre las cosas iluminadas la mas clara hace parecer
algo obscura á la otra.
LXXXIII. De los reflexos duplicados y triplicados
Los reflexos duplicados son mas fuertes que los simples;
y las sombras interpuestas en los claros incidentes
y los reflexos son poco sensibles. Por exemplo: sea
A el luminoso; A N, A S los rayos directos; S N las
partes de un cuerpo iluminado; O E las iluminadas con
reflexos; será el reflexo A N E reflexo simple;
A N O, A S O reflexo duplicado. Llámase reflexo
simple aquel que produce un cuerpo iluminado solo; y
el duplicado es el que producen dos cuerpos iluminados
y el simple. El reflexo E lo origina el cuerpo iluminado
B D; el duplicado O se compone del iluminado B D y D
R, y su sombra es muy poca por estar entre la luz incidente
N y la reflexa N O, 5 0. Figura V.
LXXXIV. Ningun color reflexo es simple, sino mixto
de los que le producen
Ningun color que reflecta en la superficie de otro
cuerpo la tiene de su propio color, sino que éste
será una tinta compuesta de todos los demas colores
reflexos que resaltan en el mismo parage. Por exemplo:
reflexando el color amarillo A en la parte del cuerpo
esférico C O E, é igualmente el azul B,
será el reflexo mixto del amarillo y azul; de
modo que si el tal cuerpo esférico era blanco,
quedará teñido en aquel parage de verde;
porque de la mixtion del amarillo y azul resulta verde
hermoso. Figura VI.
LXXXV. Rarísimas veces son los reflexos del
mismo color que tiene el cuerpo en donde se man!fiestan
Pocas veces sucede que los reflexos sean del mismo
color del cuerpo en que se juntan. Por exemplo: sea
el esférico D F G E amarillo, el obgeto que reflecte
en él su color sea B C azul, aparecerá
la parte del esférico en donde esté el
reflexo teñida de color verde, siendo B C iluminado
por el sol ó la claridad del ayre. Figura VII.
LXXXVI. En que parte se verá mas claro el reflexo
Entre los reflexos de una misma figura, tamaño
y luz aquella parte de ellos será mas o menos
evidente que termine en campo mas o menos obscuro.
Las superficies de los cuerpos participan mas del color
de aquellos obgetos que reflecten en ellos su semejanza
dentro de ángulos mas iguales.
Entre los colores de los obgetos que reflecten su semejanza
en la superficie de los cuerpos antepuestos dentro de
ángulos iguales, será el de mas fuerza
aquel cuyo rayo reflexo sea mas corto.
Entre los colores de los obgetos que se reflexan dentro
de ángulos iguales y con alguna distancia en
la superficie de los cuerpos contrapuestos, el mas fuerte
será el del color mas claro.
Aquel obgeto reflectirá mas intensamente su
color en el antepuesto, que no tenga en su circunferencia
otros colores distintos del suyo. Y áquel reflexó
que se origine de muchos colores diferentes, dará
un color mas ó menos confuso.
Ouanto mas próximo esté el color al reflexo,
tanto mas teñido estará éste de
él; y al contrario.
Esto supuesto, procurará el Pintor en llegando
á los reflexos de la figura que pinte, mezclar
el color de las ropas con el de la carne, segun la mayor
ó menor proximidad que tuvieren; pero sin distinguirlos
demasiado como no haya necesidad.
LXXXVII. De los colores reflexos
Todos los colores reflexos tienen mucha menos luz que
la directa: y entre la luz incidente y la reflexa hay
la misma proporcion que entre la claridad y la causa
de ella.
LXXXVIII. De los terminos del reflexo en su campo
Siendo el campo mas claro que el reflexo hará
que el término de éste sea imperceptible:
pero siendo mas obscuro, resaltará entonces el
reflexo á proporcion de la mayor ó menor
obscuridad del campo.
LXXXIX. De la planta de las figuras
Conforme disminuye el lado sobre que insiste un desnudo,
tanto mas crece el opuesto; de modo que todo lo que
el lado derecho sobre que insiste se minora igualmente
se aumenta el izquierdo, quedando siempre en su lugar
el ombligo y miembro. Esta disminucion consiste en que
la figura que se planta sobre el un hace centro del
peso universal en aquel punto; en cuya disposicion se
levantan los ombros, saliéndose de la perpendicular
que pasa por el medio de ellos y de todo el cuerpo:
y quando dicha linea hace base sobre el un pie, de modo
que queda obliqua, suben entonces los lineamentos que
atraviesan; porque siempre han de formar ángulos
iguales con ella, baxándose por la parte sobre
que insiste la figura, y eleyándose en la opuesta.
Vease B C, lámina 1.
XC. Modo de aprender el componer las figuras de una
historia
Luego que esté el jóven instruido en
la Perspectiva, y sepa tantear de memoria una figura,
irá observando en todas las ocasiones y sitios
con retentiva la colocacion casual y movimiento de los
hombres, quando hablan, quando disputan, quando riñen
ó quando ríen; advertirá las actitudes
que toman en aquel instante, las de los que se hallan
á su lado, ó los que van á separarlos,
y los que están mirándolos. Todo esto
lo irá apuntando ligeramente en una libretilla
que deberá llevar consigo siempre; y estas apuntaciones
se guardarán cuidadosamente; porque como son
tantas las actitudes y formas de la figura, no es capaz
la memoria de retenerlas; y asi debe conservar la librea
como un auxilio ó Maestro para las ocasiones.
XCI. Tamaño de la primera figura de una historia
La primera figura que se haya de colocar en un quadro
historiado debe ser tantas veces menor que el natural
quan tas sean las brazas de distancia que se supongan
desde el punto en que está á la primera
linea del quadro; y luego se proseguirá á
las demas, baxo ésta misma regla á proporcion
de su distancia.
XCII. Modo de componer una historia
Entre las figuras de una historia la que se pinte mas
próxima á la vista se hará de mucho
mas relieve, segun la proposicion que dice: aquel color
se manifestara con mas viveza y proporcion, que tenga
menos cantidad de ayre interpuesta entre el y el que
lo mira. Y por ésta razon se hacen las sombras
que constituyen el relieve de una figura mucho mas fuertes
quando se ha de mirar de cerca, que quando ha de estar
en ultimo término; pues alli están ya
deshechas y alteradas por la mucha interposicion del
ayre; lo qual no sucede en las sombras próximas
á la vista; y entonces quanto mas obscuras y
fuertes son, tanto mas relieve dan á la figura.
XCIII. Precepto relativo al mismo asunto
Quando se haya de pintar una sola figura, se debe procurar
evitar los escorzos tanto en las partes de ella, como
en el todo, por no exponerse al desayre de los que no
entienden el primor del arte. Pero en las historias
de muchas figuras se harán siempre que ocurra,
especialmente en las batallas, en donde precisamente
ha de haber escorzos y actitudes extraordinarias entre
los sugetos del asunto.
XCIV. De la variedad que debe haber en las figuras
En un quadro de muchas figuras se han de ver hombres
de diferentes complexiones, estaturas y colores y actitudes,
unos gruesos, otros delgados, agiles, grandes, pequeños,
de semblante fiero, agradable, viejos, jóvenes,
nerviosos, musculosos, débiles y carnosos, alegres,
melancólicos, con cabellos cortos y rizados,
lacios y largos; unos con movimientos prontos, otros
tardos y lánguidos; finalmente debe reynar la
variedad en todo, hasta en los trages, sus colores &c.;
pero arreglado siempre á las circunstancias de
la historia.
XCV. Del conocimiento de los movimientos del hombre
Es preciso saber con exáctítud todos
los movimientos del hombre, empezando por el conocimiento
de los miembros y del todo, y de sus diversas articulaciones,
lo qual se conseguirá apuntando brevemente con
pocas lineas las actitudes naturales de los hombres
en qualesquiera accidentes ó circunstancias,
sin que estos lo adviertan, pues entonces distrayéndose
de su asunto, dirigirán el pensamiento ácia
ti, y perderán la viveza é intencion del
acto en que estaban, como quando dos de genio bilioso
altercan entre sí, y cada uno cree tener de su
parte la razon, que empiezan á mover las cejas,
los brazos y las manos con movimientos adequados á
su intención y á sus palabras. Todo lo
qual no lo podrias copiar con naturalidad, si les dixeses
que fingiesen la misma disputa y enfado, ú otro
afecto o pasion, como la risa, el llanto, el dolor,
la admiracion, el miedo &c. Por esto será
muy bueno que te acostumbres á llevar contigo
una libretilla de papel dado de yeso, y con un estilo
ó punzon de plata o estaño anotar con
brevedad todos los movimientos referidos, y las actitudes
de los circunstantes y su colocacion, lo qual te enseñará
á componer una historía: y luego que esté
llena la dicha libreta, la guardarás con cuidado
para quando te se ofrezca: y es de advertir que el buen
Pintor ha de observar siempre dos cosas muy principales,
que son, el hombre, y el pensamiento del hombre en el
asunto que se va a representar; lo qual es importantisimo.
XCVI. De la composicion de la historia
Al ir á componer una historia se empezará
dibuxando solo con un tanteo las figuras, cuyos miembros,
actitudes, movimientos é inflexiones se han de
haber estudiado de antemano con suma diligencia. Despues,
si se ha de representar la lucha ó combate de
dos guerreros, se exáminará dicha pelea
en varios puntos y vistas, y en diversas actitudes:
igualmente se observará si ha de ser el uno atrevido
y esforzado, y el otro tímido y cobarde ; y todas
estas acciones y otros muchos accidentes del ánimo
deben estudiarse y exáminarse con mucha atencion.
XCVII. De la variedad en la composicion de una historia
El Pintor procurará siempre con atencion que
haya en los quadros historiados mucha variedad, huyendo
qualquiera repeticion, para que la diversidad y multitud
de obgetos deleyte la vista del que lo mire. Es preciso
tambien para esto que en las historias haya figuras
de diferentes edades (conforme lo permitan las circunstancias),
con variedad de trages, mezcladas con mugeres, niños,
perros, caballos, edificios, terrazos ó montes;
observando la dignidad y decoro que requiere y se le
debe á un Príncipe ó á un
Sábio, separados del vulgo. Tampoco se deben
poner juntos los que estén llorando con los que
rien; pues es natural que los alegres estén con
los alegres, y los tristes con los tristes.
XCVIII. De la diversidad que debe haber en los semblantes
de una historia
Es defecto muy comun entre los Pintores Italianos el
ver en un quadro repetido el ayre y fisonomía
del semblante del sugeto principal en algunas de las
muchas figuras que le circundan por lo qual para no
caer en semejante error es necesario procurar cuidadosamente
no repetir ni en el todo, ni en las partes las figuras
ya pintadas, y que no se parezcan los rostros unos á
otros. Y quanto mas cuidado se ponga en colocar en un
quadro al lado de un hermoso un feo, al de un viejo
un jóven, y al de un fuerte y valeroso un débil
y pusilánime, tanto mas agradable será,
y tanta mayor belleza tendrán respectivamente
las figuras. Muchas veces quieren los Pintores que sirvan
los primeros lineamentos que tantearon; y es grande
error, porque las mas veces sucede que la figura contornada
rio sale con aquel movimiento y actitud que’ se
requiere para representar la interior disposicion del
ánimo; y suele parecerles que es desdoro el mudar
una figura, quando ha quedado bien proporcionada.
XCIX. De la colocacion de los colores, y su contraste
Si quieres que un color contraste agradablemente con
el que tiene al lado, es preciso que uses la misma regla
que observan los rayos del sol, quando componen en el
ayre el arco Iris, cuyos colores se engendran en el
movimiento de la lluvia, pues cada gota al tiempo de
caer aparece de su respectivo color, como en otra parte
se demostrará. Esto supuesto, advertirás
que para representar una grande obscuridad, la pondrás
al lado de otra igual claridad, y saldrá tan
tenebrosa la una como luminosa la otra: y asi lo pálido
y amarillo hará que el encarnado parezca mucho
mas encendido que si estuviera junto al morado. Hay
tambien otra regla, cuyo obgeto no es para que resalten
mas los colores contrastados, sino para que hagan mutuamente
mas agradable efecto, como hace el verde con el color
rosado, y al contrario con el azul; y de ésta
se deduce otra regla para que los colores se aféen
unos a otros, como el azul con el amarillo blanquecino
ó con el blánco: lo qual se dirá
en otro lugar.
C. Para que los colores tengan viveza y hermosura
Siempre que quieras hacer una superficie de un color
muy bello, prepararás el campo muy blanco para
los colores transparentes, pues para los que no lo son
no aprovecha nada; y esto se ve claro en los vidrios
teñidos de color, pues mirándolos delante
de la claridad parecen en extremo hermosos y brillantes,
lo que no sucede quando no hay detras luz alguna.
CI. Del color que debe tener la sombra de qualquier
color
Toda sombra ha de participar del color de su obgeto,
mas o menos vivamente conforme á lo mas o menos
próximo de la sombra, o mas o menos luminoso.
CII. De la variedad que se percibe en los colores de
los objetos lexanos y los próximos
Siempre que un obgeto sea mas obscuro que el ayre,
quanto mas remoto se vea, tanto menos obscuridad tendrá;
y entre los que son mas claros que el ayre, quanto mas
apartado se halle de la vista, tanta menor claridad
tendrá; porque entre las cosas mas claras y mas
obscuras que el ayre, variando su color con la distancia,
las primeras disminuyen su claridad, y las segundas
la adquieren.
CIII. Quanta haya de ser la distancia para que enteramente
pierde un obgeto su color
Los colores de los obgetos se pierden á una
distancia mas ó menos grande, respecto á
la mayor ó menor altura de la vista ó
del obgeto. Pruébase esto por la proposicion
que dice: el ayre es tanto mas ó menos griteso,
quanto mas ó menos próximo de la tierra
sea; y asi estando cerca de la tierra la vista y el
obgeto, entonces lo grosero del ayre interpuesto alterará
mucho el color que tenga éste: pero si ambos
se hallan muy elevados y remotos de la tierra, como
ya es el ayre muy delgado y sutil, será poca
la variacion que reciba el color del obgeto; y tanta
es la variedad de las distancias, á las que pierden
su color los objetos, quantas son las diferencias del
dia, y los grados de sutileza del ayre por donde penetran
las especies del color á la vista.
CIV. Color de la sombra del blanco
La sombra del blanco, visto con el sol y la claridad
del ayre, tiene un color que participa del azul; porque
como el blanco en si no es color, sino disposicion para
qualquier color; segun la proposicion que dice: la superficie
de qualquier cuerpo participa del color de su obgeto,
se sigue que aquella parte de la superficie blanca,
en que no hieren los rayos del sol, participa del color
azul del ayre que es su obgeto.
CV. Que color es el que hace sombra mas negra
Quanto mas blanca sea la superficie sobre que se engendra
la sombra, mas participará del negro, y mas propension
tendrá á la variedad de qualquier color
que ninguna otra: la razon es, porque el blanco no se
cuenta en el número de los colores, sino que
recibe en si qualquier color, y la superficie blanca
participa mas intensamente que otra alguna del color
de su obgeto, especialmente de su contrario que es el
negro (ú otros colores obscuros), del qual es
diametralmente opuesto el blanco por naturaleza; y asi
hay siempre suma diferencia entre sus luces y sus sombras
principales.
CVI. Del color que no se altera con varias diferencias
de ayre
Puédese dar el caso de que un mismo color en
varias distancias no haga mutacion alguna; y esto sucederá
quando la proporcion de lo grueso del ayre y las proporciones
que entre si tengan las distancias de la vista al obgeto
sea una misma, pero inversa. Por exemplo: A sea el ojo;
H qualquier color, apartado del ojo áun grado
de distancia en un ayre grueso de quatro grados; pero
siendo el segundo grado A M N L dos grados mas sutil
que el de abaxo, será preciso que el obgeto diste
del ojo doble distancia para que no se mude el color
y asi se le pondrá separado de él dos
grados AF, FG, y será el color G; el qual elevándose
al grado de doble sutileza que es M O P, será
fuerza ponerle á la altura E, y entonces distará
del ojo toda la linea A E, la qual es lo mismo que la
A G en quanto á lo grueso del ayre, y pruébase
asi si A G, distancia interpuesta de un mismo ayre entre
el ojo y el color, ocupa dos grados, y A E dos grados
y medio; ésta distancia es. suficiente para que
el color G elevado á E no varíe en nada;
porque el grado A C y el A F, siendo una misma la calidad
del ayre, son semejantes é iguales; y el grado
C D aunque es igual en el tamaño á F G,
no es semejan te la calidad del ayre; porque es un medio
entre el ayre de dos grados y el de uno, del qual un
medio grado de distancia ocupa tanto el color, quanto
basta á hacer un grado entero del ayre de un
grado que es al doble sutil que el de abaxo. Figura
VIII.
Esto supuesto, calculando primero lo grueso del ayre,
y despues las distancias, verás los colores,
que habiendo mudado de sitios no se han alterado; y
dirémos segun el cálculo de la calidad
del ayre que se ha hecho; el color H está á
los quatro grados de grueso del ayre; G á los
dos grados, y E al uno. Ahora veamos si las distancias
están en igual proporcion, pero inversa: el color
E está distante del ojo dos grados y medio; G
dos grados; H un grado; ésta distancia no se
opone á la proporcion del grueso del ayre, mas
no obstante se debe hacer otro tercer cálculo
en ésta forma.
El grado A C, como se dixo arriba, es igual y sernejante
al A F, y el medio grado C B es semejante á A
F, pero no igual; porque su longitud es solo de un medio
grado que vale tanto como uno del ayre de arriba. Luego
el cálculo hecho es evidente; porque A O vale
dos grados de grueso del ayre de encima, y el medio
grado B C vale un entero del mismo ayre; por lo que
tenemos ya tres grados, valor del dicho ayre, y otro
quarto que es B E. A H tiene quatro grados de ayre grueso;
A tiene tambien quatro, que son dos de AF, y dos de
FG; AE tiene otros quatro, dos de AC, uno de CD, que
es la mitad de AC y de aquel mismo ayre, y otro entero
en lo mas sutil del ayre luego si la distancia A E no
es dupla de la distancia A G, ni quádrupla de
la A H, queda solo con el aumento de C, que es medio
grado de ayre grueso, que vale un entero del sutil:
y queda demostrado que el color H G E no se varía
aunque mude de distancia.
CVII. De la perspectiva de los colores
Puesto un mismo color á varias distancias y
siempre á una misma altura, se aclarará
á proporcion de la distancia que haya de él
al ojo que le mira. Pruébase asi: sea E B O D
un mismo color; el primero E á dos grados de
distancia del ojo A; el segundo B á quatro; el
tercero O á seis; y el quarto D á ocho,
segun señalan las secciones de los circulos de
la linea A R S P un grado de ayre sutil, y S P E T un
grado de ayre grueso; siguese de esto que el primer
color E llega al ojo pasando por un grado de ayre grueso
E S, y por otro no tanto S A: el color B llegará
pasando por dos grados de ayre grueso y dos del mas
sutil: el O por tres grados del un ayre y tres del otro,
y el D finalmente por quatro del grueso y quatro del
sutil: con lo qual queda probado, que la proporcion
o diminucion de los colores es como la de sus distancias
á la vista; lo qual solo sucede en los colores
que están en una misma altura; porque en siendo
ésta diversa, no rige la misma regla, pues entonces
la diferencia de los grados del ayre varía mucho
en el asunto. Figura IX.
CVIII. Que color no recibira mutacion en varios grados
de ayre
Colocado un color en varios grados de ayre no recibirá
mudanza, quando esté tanto mas distante de la
vista, quanto mas sutil sea el ayre. Pruébase
asi: si el primer ayre tiene quatro grados de grueso,
y el color dista un grado de la vista; y el segundo
ayre mas alto tiene tres grados, aquel grado de grueso
que pierde, lo gana en la distancia el color; y quando
el ayre ha perdido dos grados de grueso, y el color
ha aumentado otros dos á su distancia, entonces
el primer color será de la misma manera que el
tercero; y, para abreviar, si el color se eleva hasta
entrar en el ayre que ha perdido ya tres grados de grueso,
alexándose igualmente otros tres, entonces se
juzgará con certeza que dicho color alto y remoto
ha perdido tanto, como el que está baxo y próximo;
porque si el ayre superior ha perdido tres grados de
grueso, respecto al inferior, tambien el color se ha
alexado y elevado otros tres.
CIX. Si pueden parecer varios colores con un mismo
grado de obscuridad, mediante una misma sombra
Muchos colores diversos obscurecidos por una misma
sombra pueden al parecer transmutarse en el color de
la misma sombra. Esto se manifiesta en una noche muy
nublada, en la qual no se percibe el color de ninguna
cosa; y su puesto que las tinieblas no son mas que privacion
de la luz incidente y reflexa que hace ver y distinguir
los colores de todos los cuerpos, se sigue por consequencia,
que quitada ésta luz faltara tambien el conocimiento
de los colores, y será igual su sombra.
CX. De la causa que hace perder los colores y figuras
de los cuerpos al parecer
Hay muchos sitios, que aunque en si están iluminados,
se demuestran y pintan no obstante obscuros y sin variedad
alguna de color en los obgetos que dentro tengan: la
razon es, por el mucho ayre iluminado que se interpone
entre el dicho sitio y la vista, como sucede quando
se mira alguna ventana remota, que solo se advierte
en ella una obscuridad uniforme y grande; y si entras
luego dentro de la habitacion, la hallarás sumamente
clara, de modo que se distinguen bien los obgetos que
dentro haya. Esto consiste en un defecto de nuestros
ojos, que vencidos por el mucho resplandor del ayre,
se disminuye y contrae tanto la pupila, que pierde mucha
facultad y potencia: y al contrario sucede en los sitios
de luz moderada, que dilatándose mucho, adquiere
mayor perspicacia; cuya proposicion tengo demostrada
en mi tratado de Perspectiva.
CXI. Ninguna cosa muestra su verdadero color, si no
se halla iluminada de otro color igual
Ningun obgeto aparecerá con su verdadero color,
como la luz que le ilumine no sea toda ella del mismo
color; lo qual se ve claramente en los pafios en que
los pliegues que reflexan la luz á los otros
tienen al lado los hacen parecer con su verdad color.
Lo mismo sucede quando una hoja de oro dá á
otra hoja, quedando muy diferente quando la de otro
cuerpo de distinto color.
CXII. De los colores que varian de naturaleza, cotejados
con el campo en que estan
Ningun extremo de color uniforme se demostrara igual,
si no termina en campo de color semejante. Esto se manifiesta
quando el negro termina en el blanco, que entonces cada
color adquiere mas realce al lado del opuesto, que no
en los demas parages mas separados.
CXIII. De la mutacion de los colores transparentes
puestos sobre otros diferentes
Quando un color transparente se pone sobre otro diverso,
resulta un color mixto, distinto del uno y del otro
que le componen; como se ve en el humo que sale de una
chimenea, que al principio que su color se mezcla con
el negro de la misma chimenea, parece como azul; y quando
se eleva y se mezcla con lo azulado del ayre, aparece
con visos roxos. Asi, pues, sentando el morado sobre
el azul, quedará de color de violeta, y dando
el azul sobre el amarillo, saldra verde, y el color
de oro sobre el blanco quedará amarillo claro;
sobre el negro aparecerá azul, y tanto mas bello,
quanto mejor sea el blanco y el negro color
CXIV. Qué parte de un mismo color debe mostrarse
mas bella en la Pintura
Aqui vamos á considerar qué parte de
un color ha de quedar con mas viveza en la pintura;
si aquella que recibe la luz, la del reflexo, la de
la media tinta, la de la sombra? ó la parte transparente,
si la tiene. Para esto es menester saber de qué
color se habla; porque los colores tienen su belleza
respectiva en varias partes diferentes: por exemplo:
el negro consiste su hermosura en la sombra; el blanco
en la luz; el azul, verde ó amarillo en la media
tinta; el anteado y roxo en la luz; el oro en los reflexos;
y la laca en la media tinta.
CXV. Todo color que no tenga lustre es mucho mas bello
en la parte iluminada que en la sombra
Todo color es siempre mas hermoso en la parte iluminada
que en la sombra, porque la luz vivifica y demuestra
con toda claridad la naturaleza del color, y la sombra
lo obscurece y apaga, y no permite distinguirle bien.
Y si á esto se replica que el negro tiene mas
belleza en la sombra que en la luz, se responderá
que el negro no es color.
CXVI. De la evidencia de los colores
Conforme la mayor o menor claridad de las cosas serán
mas ó menos perceptibles de lexos.
CXVII. Qué parte dc un color debe ser mas bella
segun lo que dicía la razon
Siendo A la luz, y B el obgeto iluminado por ella en
linea recta; E, que no puede mirar la dicha luz, verá
solo la pared iluminada la qual supongo sea de color
de rosa. Esto supuesto, la luz que se origina en la
pared tendrá el color de quien la causa, y teñirá
de encarnado al obgeto E; el qual si es igualmente encarnado,
será mucho mas hermoso que B; y si E fuese amarillo,
se originará un color tornasolado de amarillo
y roxo. Figura X.
CXVIII. La belleza de un color debe estar en la luz
es cierto que solo conocemos la qualidad de los colores
mediante la luz, y que donde hay mas luz, con mas claridad
se juzga del color; y que en habiendo obscuridad, se
tiñe de obscuro el color; sale por consequencia
que el Pintor debe demostrar la verdadera qualidad de
cada color en los parages iluminados.
CXIX. Del verde de cardenillo
El verde de cardenillo gastado al oleo, se disipa inmediatamente
su belleza, si no se le dá luego el barniz; y
no se disipa solamente, sino que si se le lava con una
esponja llena de agua, se irá al instante, y
mucho mas breve si el tiempo está húmedo.
Lá causa de esto es porque éste color
está hecho á fuerza de sal, la qual se
deshace facilmente con la humedad, y mucho mas si se
lava con la esponja.
CXX. Para aumentar la belleza del cardenilo
El cardenillo se mezcla con el áloe que llaman
cavalino, quedará sumamente bello, y mucho mas
quedaria con el azafran, pero no es estable. Para conocer
la bondad de dicho áloe, se notará si
se deshace en el aguardiente caliente. Y si despues
de concluida una obra con éste verde, se le da
una mano del referido áloe deshecho en agua natural,
saldrá un perfecto color: y adviértase
que el áloe se puede moler él solo con
aceyte, ó mezclado con el cardenillo o qualquiera
otro color.
CXXI. De la mezcla de los colores
Aunque la mezcla de los colores se extiende hasta el
infinito, no obstante diré algo sobre el asunto.
Poniendo primero en la paleta algunos colores simples,
se mezclarán uno con otro: luego dos á
dos, tres á tres, y asi hasta concluir el número
de ellos. Despues se volverá á mezclar
los colores dos con dos, tres con tres, quatro con quatro
hasta acabar; y últimamente á cada dos
colores simples se les mezclarán tres, y luego
otros tres, luego seis, siguiendo la mezcla en todas
las proporciones. Llamo colores simples á aquellos
que no son compuestos, ni se pueden componer con la
mixtion del negro y blanco, bien que estos no se cuentan
en el número de los colores; porque el uno es
obscuridad, el otro luz, esto es, el uno privacion de
luz, y el otro generativo de ella: pero no obstante
yo siempre cuento con ellos, porque son los principales
para la Pintura, la qual se compone de sombras y luces
que es lo que se llama claro y obscuro. Despues del
negro y el blanco sigue el azul y el amarillo; luego
el verde, el leonado (o sea ocre obscuro), y finalmente
el morado y roxo. Estos son los ocho colores que hay
en la naturaleza, con los quales empiezo á hacer
mis tintas ó mezclas. Primeramente mezclaré
el negro con el blanco, luego el negro con el amarillo
y despues con el laxo; luego el amarillo con el negro
y encarnado, y porque aqui me falta el papel (dice el
autor), omito ésta distincion para hacerla con
toda prolixidad en la obra que daré á
luz, que será de grande utilidad y aun muy necesaria;
y ésta descripcion se pondrá entre la
teórica y la práctica (7).
CXXII. De la superficie del cuereo umbroso
Toda superficie de cuerpo umbroso participa del color
de su obgeto. Esto se ve claramente en todos ellos,
pues nunca podrá un cuerpo mostrar su figura
y color, si la distancia entre él y el luminoso
no está iluminada, Y asi, si el cuerpo opaco
es amarillo, y el luminoso azul, la parte iluminada
parecerá verde, porque dicho color se compone
de azul y amarillo.
CXXIII. Qual superficie admite mas colores
La superficie blanca es la que mas admite qualquier
color respecto de todas las demas superficies de qualquier
cuerpo que no sea lustroso como el espejo. La razon
es porque todo cuerpo vacío puede recibir todo
lo que no pueden los que están llenos; y siendo
el blanco vacio (esto es, privado de todo color), y
hallándose iluminado con el color de qualquier
luminoso, participará de éste color mucho
mas que el negro; el qual es como un vaso roto que no
puede contener en si licor alguno.
CXXIV. Qué cuerpo se teñira mas del color
de su obgeto
La superficie de un cuerpo participará mas del
color de aquel obgeto que esté mas próximo.
La razon es, porque estando cercano el obgeto, despide
una infinita variedad de especies, las quales al embestir
la superficie del cuerpo, la alterarán mucho
mas que si estuviese muy remoto; y de éste modo
demuestra con mas viveza la naturaleza de su color en
el cuerpo opaco.
CXXV. Que cuerpo mostrara mas bello color
Quando la superficie de un cuerpo opaco esté
próxima á un obgeto de igual color que
el suyo, entonces será quando muestre el mas
bello color.
CXXVI. De la encarnacion de los rostros
Quanto mayor sea un cuerpo, mas bulto hará á
mayor distancia. Esta proposicion nos enseña
que los rostros se vuelven obscuros con la distancia
porque la mayor parte de la cara es sombra, y la masa
de la luz es poca, por lo qual á corta distancia
se desvanece: los reflexos son aún menos, y por
esto, como casi todo el rostro se vuelve sombra, parece
obscuro en estando algo apartado. Y ésta obscuridad
se aumentará mas siempre que detras del rostro
haya campo blanco ó claro.
CXXVII. Del papel para dibuxar del modelo
Pintores para dibuxar del modelo teñirán
siempre el papel de una tinta obscurita; y haciendo
las sombras del dibuxo mas obscuras, tocarán
los claros ligeramente con clarion, solo en aquel punto
donde bate la luz, que es lo primero que se pierde de
vista, quando se mira el modelo á alguna distancia.
CXXVIII. De la variedad de un mismo color, segun las
varias distancias de que se mira
Entre los colores de una misma naturaleza, aquel que
esté menos remoto de la vista, tendrá
menos variacion: porque como el ayre interpuesto ocupa
algo el obgeto que se mira, siendo mucha la quantidad
de él, teñirá al obgeto de su propio
color; y al contrario, siendo poco el ayre interpuesto,
estará el obgeto mas desembarazado.
CXXIX. Del color verde de los campos
Entre los varios verdes del campo el mas obscuro es
el de las plantas y árboles, y el mas claro el
de las yerbas de los prados.
CXXX. Que verde participara mas del azul
Aquí verde, cuya sombra sea mas densa y mas
obscura, participará mas del azul; porque el
azul se compone de claro y obscuro á larga distancia.
CXXXI. Que superficie es la que demuestra menos que
qualquiera otra su verdadero color
Quanto mas tersa y lustrosa sea una superficie tanto
menos mostrará su verdadero color. Esto se ve
claramente en las yerbecillas de los prados y en las
hojas de los árboles, las quales en siendo de
una superficie unida y lustrosa, brillan y lucen con
los rayos del sol o con la claridad del ayre, y en aquella
parte pierden su natural color.
CXXXII. Que cuerpo es el que muestra mas su verdadero
color
Todo cuerpo que tenga la superficie poco tersa mostrará
mas claramente su verdadero color. Esto se ve en los
lienzos y en las hojas de los árboles que tienen
cierta pelusa, la qual impide que se origine en ellas
algun reflexo; y no pudiendo reflectir los rayos de
la luz, solo dexan ver su verdadero y natural color:
pero esto no se entiende quando se interpone un cuerpo
de color diverso que las ilumine, como el color roxo
del sol al ponerse, que tiñe de encarnado á
las nubes que embiste.
CXXXIII. De la claridad de los paises
Nunca tendrán semejanza la viveza, color y claridad
de un pais pintado con los naturales que están
iluminados del sol, á menos que se miren estos
paises artificiales á la misma luz.
CXXXIV. De la Perspectiva regular para la disminucion
de los colores de larga distancia
Eí ayre participará tanto menos del color
azul, quanto mas próximo esté del Orizonte;
y quanto mas remoto se halle de él, tanto mas
obscuro será. Pruébase esto por las proposiciones
que dicen: que quanto mas enrarecido sea un cuerpo,
tanto menos le iluminara el sol. Y asi el fuego, elemento
que se introduce por el ayre por ser mas raro y sutil,
ilumina mucho menos la obscuridad que hay encima de
él, que no el ayre que le circunda; y por consiguiente
el ayre, cuerpo, menos enrarecido que el fuego, recibe
mucha mas luz de los rayos solares que le penetran,
e iluminando la infinidad de átomos que vagan
por su espacio, parece á nuestros ojos sumamente
claro. Esto supuesto, mezclándose con el ayre
a obscuridad de las tinieblas, convierte la blancura
suya en azul, tanto mas ó menos claro, quanto
mas ó menos ayre grueso se interponga entre la
vista y la obscuridad. Por exemplo: siendo P el ojo
que ve sobre sí la porcion de ayre grueso P R,
y despues declinando la vista, mira el ayre por la linea
P S, le parecerá mucho mas claro, por haber ayre
mucho mas grueso por la linea P S, que por P R; y mirando
ácia el Orizonte D, verá el ayre casi
sin nada de azul, porque entonces la linea visual P
D penetra por mayor cantidad de ayre que quando se dirigia
por P S Figura XI.
CXXXV. De las cosas que se representan en el agua,
especialmente el ayre
Para que se representen en el agua las nubes y celages
del ayre es menester que reflexen á la vista
des. de la superficie del agua con ángulos iguales;
esto es, que el ángulo de la incidencia sea igual
al ángulo de la reflexion.
CXXXVI. Disminucion de los colores por obgeta interpuesto
Siempre que entre la vista y un color haya algun obgeto
interpuesto, disminuirá el color su. viveza á
proporcion de lo mas ó menos grueso, ó
compacto del obgeto (8).
CXXXVII. De los campos que convienen d las sombras
y de las luces
Para que el campo convenga igualmente á las
sombras que á las luces, y á los términos
iluminados u obscuros de qualquier color, y al mismo
tiempo hagan resaltar la masa del claro respecto á
la del obscuro, es necesario que tenga variedad, esto
es, que no remate un color obscuro sobre otro obscuro,
sino claro; y al contrario, el color claro ó
participante del blanco finalizará en color obscuro
á que participe del negro.
CXXXVIII. Cómo se debe componer quando el blanco
cae sobre blanco, y el obscuro sobre obscuro
Quando un color blanco vá á terminar
sobre otro color blanco, si son de una misma casta o
harmonía ambos blancos, se hará el mas
próximo un poco mas obscuro por el lado en que
se une con el mas remoto: pero quando el blanco, que
sirve de campo al otro blanco, es mas obscuro y de otro
género, entonces él mismo hará
resaltar al otro sin mas auxilio.
CXXXIX. De la naturaleza del color de los campos, que
sirven para el blanco
Quanto mas obscuro sea el campo, mas blanco parecerá
el obgeto blanco que insista sobre él; y al contrario,
siendo el campo mas claro, parecerá el obgeto
menos blanco. Esto lo enseña la naturaleza quando
nieva; pues quando vemos los copos en el ayre, parecen
obscuros, y al pasar por la obscuridad de alguna ventana,
parecen blanquisimos. Igualmente viendo caer los copos
desde cerca, parece que caen velozmente, y que forman
quantidad continua como unas cuerdas blancas; y desde
lexos parece que caen poco á poco, y separados.
CXL. De los campos de las figuras
Entre las cosas de color claro, tanto mas obscuras
parecerán, quanto mas blanco sea el campo en
que insisten: y al contrario, un rostro encarnado parecerá
pálido en campo roxo, y el pálido parecerá
encarnado en campo amarillo: y asi todos los colores
harán distinto efecto segun sea el campo sobre
que se miren.
CXLI. Del campo de las pinturas
Es de mucha importancia el modo de hacer los campos,
para que resalten bien sobre ellos los cuerpos opacos
pintados, vestidos de sombras y luces; porque el cuidado
ha de estar en que siempre insista la parte iluminada
en campo obscuro, y la parte obscura en campo claro.
CXLII. De algunos que pintan los obgetos remotos muy
obscuros en campo abierto
Hay muchos que en un pais ó campiña abierta
hacen las figuras tanto mas obscuras, quanto mas se
alexan de la vista; lo qual es al contrario, á
menos que la cosa imitada no sea blanca de suyo, pues
entonces se seguirá la regla que se propone en
la siguiente
CXLIII. Del color de las cosas apartadas de la vista
Quanto mas grueso es el ayre, tanto mas fuertemente
tiñe de su color á los obgetos que se
apartan de la vista. Esto supuesto, quando un obgeto
se halla á dos millas de la vista, se advertirá
mucho mas teñido del color del ayre, que si estuviera
á una. Responderáse á esto, que
en un pais los árboles de una misma especie son
mas obscuros los que están remotos, que los cercanos;
pero esto es falso, como las plantas sean de una misma
especie y tengan iguales espacios entre sí; y
solo se verificará quando los primeros árboles
estén muy separados, de modo que por entre ellos
se vea la claridad de los prados que los dividen, y
los últimos sean muy espesos y juntos; como sucede
á las orillas de un rio, que entonces no se ve
entre ellos espacio claro, sino que están rodos
juntos haciéndose sombra unos á otros.
Es evidente tambien que en las plantas la parte umbrosa
es mucho mayor que la iluminada, y mirándose
de lexos, la masa principal es la del obscuro, quedando
casi imperceptible la parte iluminada; y asi ésta
union solo dexa ver la parte de mas fuerza larga distancia.
CXLIV. Grados de las pinturas
No siempre es bueno lo que es bello; y esto lo digo
por aquellos Pintores que se enamoran tanto de la belleza
de los colores, que apenas ponen sombra en sus pinturas,
pues son tan endebles é insensibles, que dexan
la figura sin relieve alguno. Este mismo error cometen
los que hablan con elegancia y sin conceptos ni sentencias.
CXLV. De los visos y color del agua del mar, visto
desde varios puntos
Las ondas del mar no tienen color universal, pues mirándolo
desde la tierra firme, parece de color obscuro, y tanto
mas obscuro, quanto mas próximo esté al
orizonte, y se advierten algunos golpes de claro que
se mueven lentamente, como quando en un rebaño
de ovejas negras se ven algunas blancas: y mirándolo
en alta mar parece azul. La causa de esto es, porque
visto el mar desde la tierra, se representa en sus ondas
la obscuridad de ésta; y visto en alta mar parece
azul; porque se ve en el agua representado el color
azul del ayre.
CXLVI. De la naturaleza de las contraposiciones
Las vestiduras negras hacen parecer las carnes de las
imágenes humanas aun mas blancas de lo que son;
y las blancas por el contrario las obscurecen. Las vestiduras
amarillas hacen resaltar el color de las carnes, y las
encarnadas las ponen pálidas.
Ver Tratado de pintura III
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