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( De la edición de la editorial Iberia, Barcelona
2002, Traducida por Agustín Blánquez)
CAPÍTULO V
De la cal y de cuál es la mejor piedra de que
se hace
"... Después de haber tratado de las distintas
clases de arena, habré de decir que es necesario
poner igual diligencia en lo referente a la cal; ésta,
para que sea buena, habrá de estar hecha de piedra
blanca o de piedra dura, advirtiendo que la piedra compacta
y dura es la mejor para los trabajos de albañinería;
pero, en cambio, para los enlucidos, es mejor la de
piedra porosa.
Una vez que la cal esté apagada, es mezclará
una parte de ella con tres de arena, si es de cantera,
y con dos si es de río o de mar. Esta será
la mas justa proporción de la mezcla. Además,
se hará bastante más firme y sólida
si se mezcla arena de río o de mar con una tercera
parte de ladrillos molidos y cernido el polvo resultante
(1)
Ahora bien, para saber por que razón esta mezcla
de cal, de arena y de agua forma un cuerpo tan duro
y sólido, es menester considerar que de las piedras,
lo mismo que de todos los demás cuerpos compiestos
de los cuatro elementos, las que contienen más
proporción de aire son las más flojas;
las que contienen más proporción de agua
son las más tenaces; las que contienen más
tierra son las más duras, y en fín, las
que contienen más fuego son las más frágiles.
(2) De esto se deduce que si cualquiera de estas piedras,
antes de cocerse, se machacaran y su polvo se mezclase
con la arena, al utilizarla en albañilería
no sólo no la fortificarían, sino que
ni siquierapodrían sostener el muro; al contrario,
estas mismas piedras, puestas en el horno, penetradas
por el violento ardor del fuego, habrán perdido
lo rígido de su primitiva solidez, y consumidas
y agotadas sus energías, quedarán con
sus poros abiertos y vacíos.
Entonces, agotada su humedad natural, desprendido
el aire que contenían, no quedará en ellas
un calor latente, y es fácil concebir que cuando
se las mete en el agua, antes de que este calor se disipe,
adquieren una nueva fuerza, y como consecuencia de la
humedad que penetra en sus poros, se calientan completamente,
hasta que, al enfriarse, despiden de sí todo
el calor que tenían. Esto hace que las piedras
de cal, una vez sacadas del horno, no tengan el mísmo
peso que tenían antes, y además, si se
las pesara después de cocidas, se vería
que , aún conservando su volumen, habrían
disminuído una tercera parte de su peso.
Así pues, cuando la cal tiene abiertos sus poros
y sus intersticios, se adhiere rápidamente a
la arena con que se la mezcla, y al secarse después,
se unen ambas y se adhieren firmemente hasta formar
un cuerpo, y dan como resultado la solidez de los edificios."
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