Artifex logo
Banco de Imágenes Demos Dibujo Técnicas Illes Balears Historia del Arte Castellano Català English
Los 10 libros de la Arquitectura de Vitrubio : Teatros
Artifex - © 2003
Ir a la sección

http://usuarios.lycos.es/pacolorente/TeatrosRomanos/Conjunto.htm

CAPÍTULO IV
De la armonía

La armonía es una doctrina musical obscura y difícil, sobre todo para quienes desconocen la lengua griega: por eso, si queremos ahora explicarla, nos vernos precisados a servirnos de multitud de palabras griegas, muchas de las cuales no tienen el equivalente término latino. Así que procuraré traducir lo más claro que me sea posible algo de lo que dejó escrito Aristóxenes, e incluso pondré aquÍ su diagrama y determinaré las escalas de los sonidos, de tal suerte que los que lo deseen, si prestan un poco de atención, puedan entender fácilmente lo que voy a decir.

La voz, en efecto, cuando se quiebra pasando de un tono a otro, unas veces se hace aguda y otras grave. En un caso, su inflexión tiene efecto continuidad en otros, de discontinuidad. La voz continuada no se detiene ni en las finales ni en lugar alguno; así forma cadencias no sensibles y solamente distintas por medio de intervalos. Esto sucede cuando en la conversación (1) decimos: sol, luz, flor, voz; voces en las que no advertimos dónde empieza ni dónde acaba el sonido, y sólo aparece al oído una cosa: que el sonido ha pasado de agudo a grave o de grave a agudo.

Todo lo contrario ocurre cuando la voz se mueve por intervalos separados, o discontinuos, pues entonces la voz tiene inflexiones diferentes; unas veces hace pausa en la final de un sonido, y luego en la de otro, y continuando esas detenciones en una y otra parte, la percibimos movible, como ocurre en el canto, en que la voz, mediante inflexiones, produce modulaciones diversas. En efecto, cuando la voz recorre estos diferentes intervalos, deja percibir fácilmente dónde principia y dónde acaba, con las terminaciones discontinuas de los sonidos; mientras que los sonídos de en medio no resultan tan claros, por la supresión de intervalos.

Tres son las clases de modulaciones: la primera, la que los griegos llaman armonía; la segunda, cromo; la tercera, diatonon. La modulación armónica es una concepción artificial, y por eso su melodía tiene una particular gravedad y una gran dignidad. La cromática, por la gentileza y frecuencia de los tonos, tiene mayor finura y produce mayor dulzura y encanto. Finalmente, la diatónica, que es la más natural, también es la más fácil, a causa de las distancias de los intervalos.

Estos tres géneros forman tres diversas disposiciones del tetracordo, porque el tetracordo armónico se compone de un ditono y dos diesis. Ahora bien, la diesis es la cuarta parte de un tono, y, por tanto, dos dieses forman un semitono. En el cromático hay dos semitonos seguidos, y el tercero es un intervalo de tres semitonos. En el diatónico hay dos tonos continuados, y un tercero, que es un semitono, termina el intervalo del tetracordo.


Así todo tetracordo, en cada uno de los tres géneros, viene a estar compuesto de dos tonos y un semitono; pero los tetracordos, cuando se les considera separadamente en los dominios de cada uno de los géneros, ofrecen una limitación de intervalos desemejantes porque la Naturaleza es la que ha escalonado en la voz los intervalos de los tonos y semitonos y de los tetracordos; ella es la que ha establecido y determinado los límites de estos tetracordos en amplitud por las medidas de los intervalos que abarcan, y los caracteres que los califican los ha constituido con ayuda de intervalos en relaciones determinadas para cada género. Los artífices que fabrican instrumentos musicales, sirviéndose de estas consonancias y sonidos establecidos por la misma Naturaleza, consiguen hacerlos perfectos.

Los sonidos, que en griego se llaman ftongoi, son en cada uno de los tres géneros dieciocho, de los cuales hay en los tres géneros ocho que son invariables y fijos; los otros diez restantes varían según las modulaciones. Los sonidos fijos son aquellos que colocados entre los móviles ligan un tetracordo con otro y, no obstante las diferencias de género, permanecen siempre invariables.

Sus nombres son: proslambanómeno, hypate hypaton, hypate meson, mese nete synemmenon, paramese nete diezeugmenon y nete hyperbolaeon.

Los móviles son aquellos que distribuidos en todo tetracordo entre dos inmóviles cambian de lugar según la diversidad de géneros y de lugares. Sus nombres son: parhypate hypaton, lichanos meson trite synemmebon, parhypate synemmenon, tríte synemmenon, trite diezeugmenon, paranete diezeugmenon, trite hyperbolaeon y paranete hyperbolaeon,

Estos sonidos, por el hecho de su desplazamiento, adquieren propiedades diferentes ya que tienen intervalos y distancias crecientes. En efecto, el parhypate, que en la armónica dista del hypate la mitad de un medio tono, desplazado en la cromática, tiene la distancia de un medio tono.

El que en armónica se llama lichanos, dista del hypate medio tono; llevado a la cromática, se aleja dos medios tonos: en la diatónica se aleja del hypate tres medios tonos, Así diez sonidos, por efecto de sus desplazamientos, producen, según los géneros, una triple variedad de melodías.

Los tetracordos se cuentan en número de cinco. El primero el más grave ? que en griego se llama hipaton. El segundo intermediario ? que en griego se denomina meson, El tercero ? conjunto? que se dice synemmenon, El cuarto? disjunto ?que se llama diezeugmenon. El quinto?que es el más agudo?se denomina en griego hyperbolaeon.

Los acordes que la naturaleza del hombre puede cantar y que en griego se llaman synphonai, están en número de seis: la cuarta, la quinta, la octava, y la cuarta de la octava, la quinta de la octava y la doble octava.

Estos acordes han recibido nombres numéricos por razón de que cuando la voz se pone sobre un grado de la escala de los sonidos y que a partir de ahí inflexionándose, ha llegado al cuarto grado, se dice que hay cuarta; si al quinto, quinta. En efecto, cuando entre dos intervalos se produzca un sonido de cuerdas o un canto de voz se habrá hecho no sobre el tercer grado, ni sobre el sexto ni sobre el séptimo, pues no puede haber en ellos consonancia; pero, como he dejado escrito, la cuarta y la quinta, y hasta la doble octava, corresponden, según la naturaleza de la voz, a las limitaciones de la asociación concordante. Y estos acordes han procedido del acoplamiento de sonidos, que en griego se llaman pthongoi.

(1) Este ejemplo de continuidad tomado de monosílabos, es considerado como una glosa y no estaba en el texto.

 

.


Home Index Mapaweb ¿Quieres colaborar? Arriba
Consellería d'Innovació i Energía The European Comunity Fundació Illes Balears per a la Innovació Tecnológica Blau Rustic Ajuntament d'Alaró
Propiedad intelectual & Copyright © 2002.2003, Blau Rustic s.l.l.