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CAPÍTULO VII
Del techo del pórtico del teatro
El techo del pórtico del teatro, que ha de estar
sobre la gradería más alta, debe llegar
a nivel de la altura del escenario, porque de este modo
la voz, al ascender, alcanzará el mismo nivel
en lo más alto de la gradería que en el
techo del escenario; pues si no existiera esta igualdad,
la voz se extinguiría al nivel a que hubiera
llegado primeramente.
Será preciso tomar la sexta parte del diámetro
de la opuesta, entre la primera gradería. Siguiendo
la línea que se levantará a plomo sobre
esta medida se cortarán las gradas inferiores,
tanto en los extremos como en derredor, en donde están
las entradas, y donde cae el corte se colocará
el dintel de las entradas: esta altura será suficiente
para las puertas. La longitud del escenario debe ser
el doble del diámetro de la orquesta. La altura
del basamento de su frontispicio, medida a partir del
nivel del estrado, será la duodécima parte
del diámetro de la orquesta, incluidas corona
y gola. Sobre el podio irán las columnas, los
capiteles y las basas; tendrán por encima del
podio una altura igual a la cuarta parte del mismo diámetro;
los arquitrabes y los demás adornos tendrán
en conjunto una quinta parte de la altura de las mismas
columnas. El pedestal superior, comprendidas la basa
y la cornisa, no tendrá más que la mitad
del pedestal inferior: las columnas que irán
sobre este pedestal serán una cuarta parte menos
altas que las inferiores los arquitrabes y sus accesorios
tendrán la quinta parte de una de dichas columnas.
Si hubiera de haber un tercer piso por encima del escenario,
será preciso que el pedestal superior sea de
una altura igual a la mitad del de en medio, que las
columnas superiores sean una cuarta parte menores que
las intermedias, y que los arquitrabes con las cornisas
tengan como altura una quinta parte de las mismas columnas.
Sin embargo, no hay que creer que estas proporciones
que acaban de ser expuestas puedan responder a las condiciones
y exigencias de toda clase de teatros, sino que es menester
que el arquitecto, para aplicar las medidas, tenga en
cuenta la naturaleza del lugar y la magnitud de la construcción.
Pues, en efecto, hay muchas cosas que deben hacerse
siempre de la misma magnitud, tanto en un teatro pequeño
como en uno grande, por imposición del uso a
que se destinan, tales como los asientos, los corredores,
las balaustradas, los tránsitos, las escalinatas,
los estrados, los sitios de honor y otras cosas semejantes
que pueden presentarse, por las que a veces hay que
prescindir de las proporciones establecidas, a fin de
que no perturben el uso normal. Igualmente, si hubiera
que contar con escasez de materiales, esto es, si no
hubiese suficiente material preparado de mármoles,
maderas o cosas semejantes, no estará fuera de
propósito escatimar o suprimir algo en la construcción,
con tal que se haga con tacto y discreción. Esto
exige en el arquitecto una gran experiencia, una no
menor imaginación y un talento dúctil
para encontrar las soluciones más convenientes.
La sección del escenario propiamente tal se
ha de combinar de modo que la puerta central tenga decoro
como de palacio regio, y a derecha e izquierda haya
dos puertas para los sectores de los huéspedes.
Detrás, a continuación, se abrirán
los espacios destinados a las decoraciones, lugares
llamados por los griegos periactoos (1) porque en ellos
están las máquinas triangulares giratorias,
en cada una de las cuales debe haber tres diferentes
decoraciones, destinadas a los cambios de asuntos o
a apariciones de dioses con sus repentinos truenos.
junto a los referidos espacios se hallan los accesos
al escenario; el uno para los que llegan de la plaza
pública, y el otro para los que vienen de otras
partes.
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