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CAPÍTULO IX
Sobre la elección de lugares armónicos
para los teatros
Cuando con el mayor cuidado y diligencia se hayan realizado
todas esas cosas, débese pensar aún con
mayor atención en elegir un lugar en el que la
voz se difunda suavemente y en evitar que, por tropezar
con obstáculos, se transmitan a los oídos
articulaciones indecisas. Hay en efecto algunos lugares
que naturalmente impiden el paso de la voz. Tales son:
los disonantes, que en griego se llaman catecuntes;
los circunstantes, a los que dan el nombre de periecuntes;
les resonantes, que se dicen antecuntes, y los consonantes,
llamados sinecuntes, Disonantes son aquellos en los
que al ascender la voz, antecedente, impedida por los
cuerpos duros superiores y detenida por repulsión,
al volver hacía abajo estorba el paso a la voz
siguiente.
Circunsonantes son aquellos en los que la voz, embarazada
en su propagación circular, se disgrega y deja
oír las notas medias sin articular las últimas
cadencias, dejando una expresión indecisa de
las palabras. Por el contrario, los resonantes son aquellos
en los que la voz, repercutiendo en un cuerpo duro,
rebota hacia atrás y hace que las últimas
sílabas se oigan duplicadas.
Finalmente, consonantes son aquellos en los que la
voz, ayudada desde abajo, subiendo con refuerzo, llega
a los oídos con neta claridad de las palabras.
Así, si ha habido madura reflexión en
la elección del lugar atendiendo prudentemente
a la utilidad, el efecto de la voz en los teatros será
irreprochable. En cuanto a los trazados de sus diagramas,
sus diferencias consistirán en lo siguiente:
que las diseñadas por medio de cuadrados corresponden
al uso griego; las trazadas con triángulos equiláteros
corresponden al de los latinos. Por tanto, quien quisiere
hacer uso de estos preceptos construirá teatros
perfectos.
(1) La mayor parte de las ediciones dan diez y doce
pies respectivamente a esta altura. Nos acogemos a ésta
que nos parece más lógica, aunque. siguiendo
la norma que nos hemos trazado, no nos aventuramos a
definir concretamente.
(2) Considerado comúnmente como comienzo del
octavo.
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