|
(Miguel Ramis)
Alfonso Ramírez Ponce.
Arquitecto mexicano, profesor de Teoría
de la Arquitectura y Taller de Proyectos de la
Facultad de Arquitectura de la UNAM.
"Construyo, luego soy."
"I build, therefore I am."
Víctor Libo.
|
|
Si tuvieramos que definir técnicamente lo
que es Alfonso, podríamos
decir que sí, que es
arquitecto, y añadir que tambien es
constructor, proyectista, profesor o conferenciante,
como resultado de su evolución personal. Pero
tras conocerle, pronto se comprende que la definición
sería tan pobre como inexacta y que hay que remitirse
a otras preguntas, como por ejemplo quien es
Alfonso y porque ha acabado siendo
todas esas cosas:
Tras terminar sus estudios de arquitectura, Alfonso
va tomando consciencia de su identidad mexicana, y del
mismo modo que antes había hecho el padre de
la Arquitectura Bioclimática Hassan
Fathy, empieza a replantearse los postulados que
le han sido inculcados y la necesidad de conciliarlos
con la exploración de las posibilidades de la
arquitectura vernacular en la construcción contemporánea.
México es un país rico en culturas, colores
y texturas. La abrumadora ensalada de culturas indígenas
( aztecas, toltecas, mayas, mexicas, mixtecas...) está
aliñada por corrientes españolas de distintos
épocas ( la de los conquistadores, y el de la
élite cultural de la república española)
e influencias francesas y estadounidenses(1) proporcionando
un resultado sorprendente que se traduce en colores,
texturas y un sentido de la composición estética
de acusada identidad.
Alfonso propone la creación de una arquitectura
ameríndia, que recoja estos elementos de identidad
por un lado, pero que a la vez reivindique el papel
del obrero y del artesano como la mitad de un binómio
arquitecto-constructor. En su propuesta, cada uno entiende
cual es su papel en la obra -planificador uno, ejecutor
otro- reuniendo entre dos personas lo que en el período
gótico reunió en una: el Maestro de obra,
que empieza como peón de cantero y termina como
tracista, escultor, aparejador y arquitecto.
Consecuentemente, ha desarrollado una metodología
de trabajo en la que enseña su proyecto a su
alter-ego, el Bovedero, constructor de sus bóvedas
en las que a veces se funden muros y cubiertas sin solución
de contínuidad, para recibir el feedback de una
sabiduría constructiva tan antígua como
el hombre, que emana de la comprensión plena
del hecho constructivo desde las manos del bovedero,
a menudo un artesano iletrado.
En una significativa anécdota,
Alfonso pregunta a Ignacio, bóvedero, el
porque de repente cambió el sentido de
las hiladas en un punto determinado de una compleja
bóveda. La respuesta "...pues,
arquitecto, es que sentí que debía
cambiar las hiladas..."
Es en este punto donde el arquitecto consigue
extraer el máximo potencial de la sabiduría
instintiva del bovedero en beneficio del resultado
final de la obra. "Mi maestro", como
define Alfonso a "su" bovedero (Ignacio
Dorantes ó Manuel Perrusquía) ,
mantiene siempre la capacidad de sorprenderle
con resultados de gran nivel.
(Img: Ignacio Dorantes, tejiendo
una bóveda, fotografiado por Alfonso Ramirez.)
|
|
La"superioridad cultural o intelectual" del
arquitecto suele ser una rémora a la hora de
apreciar innato entendimiento del hecho constructivo
que tiene el bovedero. Por esto, posturas como las de
Alfonso nunca dejan de sorprender en un mundo que sigue
las tendencias de las estrellas rutilantes del "star
system" arquitectónico y en el que la incomunicación
Arquitecto-artesano es moneda habitual.
En las propias palabras de Alfonso:
...La experiencia de construir, de "sentir"
los materiales y sus propiedades siempre me ha parecido
-ahora con mayor razón- que debía ser
una repetida experiencia imprescindible dentro de la
formación académica de los futuros arquitectos.
La realidad como sabemos, es otra muy distinta.
... en las escuelas de música, por ejemplo,
a los estudiantes se les da la teoría musical
pero además la práctica. Los alumnos durante
su formación tocan diversos instrumentos
y por tanto producen música. Imagínense
ustedes una escuela donde a los futuros músicos
se les mostraran diagramas, fotos, transparencias, películas
y videos de los instrumentos, pero no se les permitiera
nunca tocar uno solo de ellos. Sería absurdo
¿no les parece?
Pues esto es exactamente lo que pasa en la enorme
mayoría de las escuelas de arquitectura. Los
alumnos hacen croquis, planos, maquetas; ven fotos,
transparencias, películas, videos, pero nunca
tienen contacto con los materiales y por tanto no aprenden
a construir. No hay talleres o laboratorios donde se
analicen las materias primas, donde se experimenten
sistemas constructivos, donde se hagan pruebas de viento,
soleamientos o temblores sobre estructuras arquitectónicas.
El ladrillo es un prisma rectangular dibujado sobre
el pizarrón.
La idea original sobre la función constructiva
inicial de los arquitectos, como todos sabemos, cada
vez se apega menos a la realidad. Hemos abandonado -con
las notables excepciones de siempre- el campo de la
construcción de las obras para refugiarnos en
su invención o proyección. Hemos pensado
que el fin de nuestra profesión no es tanto la
realización material de la obra, sino, su concepción.
En vez de sentirnos responsables de la existencia
ideal y la existencia material de la "Arquitectura";
hemos optado tan sólo por la primera. Esta es
sin duda una de las principales razones de la crisis
actual de nuestra profesión.
Alfonso, dentro de una corriente de arquitectos conscientes
del potencial de la construcción vernacular,
busca adaptar el diseño de las casas a las necesidades
de sus habitantes. Los centros médicos que construye
para una ONG no son blancos ni tristes. El ladrillo
y el color son los protagonistas. Al igual que Eladio
Diesde en Uruguay, Alfonso Ramirez ha encontrado
una forma nueva/vieja de construír a partir de
los graves condicionantes económicos. Estos arquitectos
no consiguen sus contratos por ser revolucionarios,
sino porque son más competitivos.
Por analogía, resulta inevitable recordar que
las mejores obras de pintores del siglo XX en París
y Roma nacen de la paupérrima situación
económica de pintores y artistas que serán
luego mundialmente famosos. ¿Tendríamos
Picassos, Mirós, Dalís o Benlliures si
hubieran disfrutado de una holgada economía?
(4) Las limitaciones presupuestarias combinadas con
un ambiente creativo y competitivo hacen que estemos
presenciando el nacimiento de toda una corriente de
arquitectura ameríndia que tarde o temprano alcanzará
los parabienes institucionales. "La ArquitecTura
para los pobres" como la bautizó Hassan
Fathy , será la arquitectura definitoria del
siglo XXI. Por primera vez, un estilo arquitectonico
no nace en París, Florencia a Roma, sino en México,
Colombia, Egipto o Irak, en un largo, esperado reencuentro
con el hombre y su entorno.
La arquitectura tiene que volver a ser lo que siempre
fué, construcción, hecha por maestros
constructores como respuesta a las necesidades e inquietudes
de sus habitantes. En el país Dogón, en
Malí, el Herrero compartia con el Jefe de la
tribu y el hechicero la posición más alta
en la escala social, puesto que era el único
capaz de fabricar hierro...a partir de fuego y tierra.
El arquitecto debe dejar de fabricar casas
y volver a construír hogares.(5)
Notas:
1.- Al respecto, es dificil no recordar la pregunta
del escritor mexicano Juan Rulfo en un debate televisivo
hablando de los norteamericanos-¿que es este
país que tan siquiera tiene nombre : ¿los
Estados Unidos de América?; ¿Norteamérica?
. En justicia, el primer término debería
englobar a todos los estados unidos del continente
y el segundo a Canadienses y Mexicanos. Una
contradicción más del vecino del norte...
2.-Brunelleschi cortaba nabos
para mostrar a los canteros del Duomo de Milan los cortes
que debían hacer a las piedras , y Gaudí
hacía lo propio con las maquetas que mostraba
a sus colaboradores . ¿ Porque los arquitectos
enseñan sus maquetas en exposiciones después
de la obra, y no a los albañiles antes?
3.- En este sentido recordemos la respuesta de Frank
Lloyd Wright a la queja del propietario de su celeberrima
"casa de la cascada": -si tiene goteras,
pongan una palangana en el suelo-. La casa, actualmente
cuesta millones de dólares en mantenimiento,
debido a su estado estructural ruinoso. En cambio, sigue
siendo un referente para todos los proyectistas del
mundo, y el prestigio de su arquitecto no ha disminuído
ni un ápice por ello.
4.- Resulta curioso que nadie haya establecido una
analogía entre el hambre canina y la absenta
que forman parte de la leyenda de los pintores en el
París de los años 20 y el nacimiento de
nuevas corrientes pictóricas...
5.- La palabra "hogar" significa literalmente
fuego de chimenea. En los libros de cuentas de siglos
anteriores, los recaudadores censaban a la población,
"por fuegos" es decir, por hogares, por familias.
Ahora nos hemos convertido en "números",
cuando no en "votos".
Ver Alfonso Ramirez II
Ver Hassan Fathy
Ver Bóvedas mejicanas:
curvas de suspiro y barro
Ver Simón Velez
Ver Eladio Diesde
|