La combinación de apuntalamientos que se consigue
con los arbotantes puede llegar a ser muy compleja
técnicamente. Hay que calcular el ángulo de inclinación,
la curva del arco, las dimensiones de las dovelas
y el estribamiento que supone el contrafuerte
que transmitirá al suelo las presiones de la bóveda.
Imágen: "Diccionaire
Raisonée de l'Architecture", de Viollet-le-Duc |
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Vista desde el interior de una iglesia gótica:
Los arbotantes (7) transmiten el empuje de la
bóveda al botarel , y este, al suelo(8).
El pináculo que corona el botarel tiene
la función de impedir el deszamiento de
las ultimas hiladas debido al empuje que recibe
del arbotante.
( Imágen: "Buiding the Medieval
Cathedrals", de Percy Watson.) |
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El primer antecedente del arbotante es el arco
de acodalamiento romano: un muro triángular que
contiene los empujes de
las bóvedas de arista en la basílica de Magencio,
Roma.
En cada uno de estos muros paralelos, se dejó
unos huecos cerrados con arcos de medio punto
que trabajan en realidad como arbotantes.
( Img: Basilica de Magencio.Architecture and
art. Oxford.1923) |
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Disposición de arbotantes con albardilla plana
para evacuar el agua de escorrentía. |
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| Arbotantes superpuestos en la Seu de Palma. En
este caso los arbotantes tienen una cubierta a dos
aguas coronada por una columna vertebral de estilo
flamígero. |
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| La visión de los arbotantes desde las terrazas,
a las que el público no tiene acceso, provoca una
fuerte impresión: el gran tamaño de los arcos nos
da una clara idea de las enormes fuerzas de empuje
que tienen que contrarrestar. |
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El arbotante inferior falló , amenazando con
estallar hacia arriba. La solución fué apuntalarlo
con una columna al arbotante superior y añadirle
una pared completa de mamposteria, añadiendole
más de una tonelada de peso. Con este "remiendo"
se consiguió la estabilización del arbotante. |
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La colocación de las piedras según sus estratos
es impecable: los estratos apuntan radialmente
al centro del arco, efectuando este correctamente
su trabajo de compresión.
Las molduras en el extradós del arco y de la
albardilla tienen gotero para impedir que la lluvia
empape las dovelas. Observese como el color oscuro
de las molduras contrasta claramente con el de
la pared y arco que protegen: al no recibir agua,
estas partes son menos propensas a criar la microflora
causante del oscurecimiento de la piedra. |
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Vista desde el interior del último arbotante
de la fachada que mira hacia el Palau de la Almudaina.
Se aprecia perfectamente el trabajo de talla de
estilo gótico flamígero, efectuado con la mísma
precisión y detalle incluso desde este lado oculto,
que no puede ser visto por los ciudadanos.
Los canteros no construyen para los hombres,
sino para Dios, y el todo lo vé. |
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El mismo arbotante visto desde el exterior
( Portal de la Almudaina). El
pináculo que corona el contrafuerte añade el peso
necesario para evitar que el arbotante pueda ceder
a las fuerzas ejercidas por la bóveda. |
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