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(http://iteso.mx/~ar41588/index.html. 2003)
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La tipología del templo
griego se compone de un santuario y el perímetro
de columnas que lo rodean y articulan el espacio
exterior. En este sentido es el modelo opuesto
del templo egipcio, cuyas columnas están
dispuestas dentro de un recinto amurallado.
La originalidad de esta tipología reside
en que, quizás por primera vez en la historia,
se da prioridad al aspecto externo de un edificio
que contiene un espacio sagrado.
La arquitectura griega no abruma al observador
con una excesiva monumentalidad y rara vez está
dispuesta simétricamente a lo largo de
un eje, sino que busca las relaciones espaciales
sutiles, desde diferentes puntos de vista.
Los templos griegos, que siguen aproximadamente
el mismo plan, tienen tamaños muy diversos:
desde el pequeño templo de Atenea Niké
(427-424 a.C.) en la Acrópolis de Atenas,
de aproximadamente 6 × 9 m, hasta el gigantesco
templo de Zeus u Olimpeión (c. 500 a.C.)
en Agrigento (Magna Grecia, actual Sicilia), que
ocupa más de una hectárea.
El modelo primitivo de templo se fue modificando
a lo largo de los siglos. La preocupación
por el aspecto exterior y sus relaciones con el
espacio circundante llevó a los arquitectos
griegos a una carrera hacia la perfección.
Fruto de este empeño son los órdenes
arquitectónicos, que consisten en reglas
sobre la proporción y la articulación
de las partes del edificio, especialmente de las
columnas. Hoy en día se siguen llamando
de igual forma, e incluso se siguen utilizando
como modelos canónicos. En ellos se regula
la disposición del estilobato o plinto,
la basa, el fuste, capitel, arquitrabe, friso,
cornisa y frontón, cada uno de los cuales
ejerce o simboliza alguna función estructural.
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Órdenes griegos
Dos de los tres órdenes griegos se extendieron
más o menos simultáneamente.
El orden dórico era predominante en el Ática
y en la Magna Grecia. Es el más sobrio de todos
los órdenes clásicos, pues sus columnas
carecen de basa, y todos sus elementos decorativos representan
alguna función estructural. Una de las obras
maestras de la arquitectura de todos los tiempos está
compuesta según el orden dórico; se trata
del Partenón (448-432 a.C.), situado en la parte
central de la Acrópolis de Atenas.
El orden jónico se originó en las ciudades
del mar Egeo y Asia Menor, más influidas por
el arte egipcio y oriental. La columna jónica
se caracteriza porque el capitel está adornado
por dos volutas en sus extremos, el fuste es más
estilizado y con estrías más suaves que
las del orden dórico, y se apoya sobre una basa
compuesta por partes cóncavas y convexas. Se
han conservado pocos ejemplos de la época arcaica,
pero entre ellos destacan el Erecteion (comenzado en
el año 421 a.C.) y los Propíleos (comenzados
en el 437 a.C.), ambos en la Acrópolis de Atenas.
El orden corintio es un invento ateniense, probablemente
del siglo V a.C., pero su uso se generalizó más
tarde. Su característica fundamental son los
capiteles decorados con hojas de acanto; además,
su fuste es aún más delgado que el jónico.
Tiene la ventaja frente a éste de no tener ninguna
dirección principal, lo cual facilita su disposición
en las esquinas.
El final de las Guerras Médicas (466 a.C.)
supuso la reconstrucción de numerosas ciudades
griegas que habían sido arrasadas por los persas.
Se abría así la posibilidad de investigar
nuevas formas de planeamiento urbanístico, una
nueva ciencia cuya figura principal es Hipodamo de Mileto,
autor de los nuevos planos de Mileto (Asia Menor) y
El Pireo (el puerto de Atenas), entre otras ciudades.
Su principal aporte es el trazado en parrilla, también
llamado hipodámico en su honor; igualmente, se
le atribuye la idea de que el plano de la ciudad ha
de simbolizar el orden social, con un centro representativo
donde situar los edificios más señalados,
en relación con los espacios públicos
abiertos.
El ágora griega (plaza pública, o lugar
de reunión de los ciudadanos) podía incluir
un templo, una especie de ayuntamiento o cámara
de representantes (bouleuterion), un teatro, gimnasios
y otros edificios de carácter público;
en ocasiones quedaba contenida en un recinto de columnas.
En la arquitectura doméstica, el megarón
micénico (una especie de vestíbulo central)
evolucionó hasta convertirse en una casa familiar
donde las habitaciones tenían su acceso a través
de un pequeño patio llamado atrio. Esta disposición
se extendió por Italia, España y el norte
de África, donde derivó hacia distintas
tipologías de vivienda mediterránea
Notas:
El color:
Como hemos visto ya con los egipcios, todas las
civilizaciones antíguas, que identificamos erróneamente
con una arquitectura pétrea, austera, nos sorprenden
con una riqueza cromática que nos parece casi
"kitsch", con colores fuertes y alegres:
En toda Grecia se han identificado restos policrómos
no solo en los edificios sino tambien en las estátuas:
"Cuando se preguntó a Praxíteles
cuáles de sus propios mármoles prefería,
respondió: " Aquellos que ha coloreado Nicias"
(1)
En el Parthenon quedan aún restos de policromía
y estucados. Los colores utilizados tradicionalmente
en Grecia fueron los rojos almagre, ocres, azules, blancos,
oros, verdes, negros...
(1) "Estética e Historia en las artes visuales"
(Breviarios F.C.E.nº 115,1956), citado en "
Artes de la Cal", Ignacio Gárate.
Ver canteria griega
Ver bóvedas griegas
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