En esta segunda sesión de forja vamos
a forjarnos gubías. Una vez aprendida la técnica
para fabricar cinceles, es hora de pasar a a aumentar
nuestra incipiente colección de herramientas
de talla "a medida".
| Empezamos como ya
aprendimos en la lección anterior a cortar
los amortiguadores en secciones a la medida de
las herramientas que vamos a forjar. Es importante
recordar que al forjar la barra se estira, aumentando
de longitud, especialmente si forjamos punteros.
Esta vez utilizaremos unos amortiguadores
especiales de competición,( naturalmente,
tambien reciclados) que nos trajeron Joan y Paco,
con lo que previsiblemente la aleación
será todavía mejor que los que hemos
utilizado hasta la fecha.
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Esta vez ya hemos mejorado algo las instalaciones:
tenemos ya un banco sólido sobre el que
hemos montado un tornillo de apriete, una mesa
metálica hecha de una vieja portería
de baloncesto y un pilón de madera sobre
el que hemos asentado los yunques hechos con raíles
de ferrocarril.
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De paso estrenamos tambien un nuevo diseño
de forja. Partiendo de una miniforja construída
con un cubo de rueda de camión y una "T"
de 2 pulgadas de latón reciclado diseñada
para funcionar con la pistola de aire de un compresor
(para trabajar solo) Pedro le ha acoplado un ventilador
de forja comprado en el rastrillo y repasado en
su taller para su uso manual, sin tener que depender
de electricidad.
Para ello ha aprovechado un tubo de hierro galvanizado
( una vieja valla de obra) que ya tenia hecho
el codo a 90 grados. El objetivo: rodar desde
una posición cómoda y a suficiente
distancia del calor de la fragua. Ver
funcionamiento de la fragua 1 Ver
Fragua2
Una vez encendida la fragua, el diseño
se muestra cómodo y efectivo. El invento
conserva sus características originales:
peso ligero, desmontable ( el cubo está
simplemente apoyado en la mesita de 4 patas y
el nuevo tubo se conecta con una rosca.) y que
ocupe un espacio mínimo cuando no se esté
usando.
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El tamaño contenido de la fragua no impide
que le vayamos poniendo de 7 a 9 hierros simultáneamente,
con lo que proporciona material candente para
dos yunques sin ningín problema.
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Una vez la fragua empieza a producir hierro
al rojo, la actividad es frenética: se
trata de golpear lo más rápidamente
posible para evitar que se enfrie el metal. El
propio golpe mantiene el hierro caliente, de ahí
que los cuadros como "la fragua de Vulcano"
de Velazquez representen varios herreros golpeando
alternativamente el mísmo hierro.
Mientras los profesores hacen las primeras gubías,
Gonzalo vá cortando los amortiguadores
en secciones. Miguel y Jeroni toman buena nota
ya que luego les tocará forjar a ellos.
En primer plano, un cubo lleno de agua, imprescindible
en caso de quemaduras accidentales y para enfriar
el metal.
Detrás de él, un cubo metálico
hecho con un bidón de cerveza a presión
de acero inox. |
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| Las gubías van domando su curva mediante
la acción combinada de una base cóncava
tallada en el yunque y una cónvexa sobre
la que se martilléa. |
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Aquí se aprecia perfectamente la curvatura
obtenida. La concavidad más estrecha es
para hacer gubías pequeñas. |
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| Gonzalo forjando su primera gubía. La mano
derecha está enguantada mientras que la derecha
ofrece mejor agarre al martillo desnuda. Los auriculares
rebajan los decibelios del constante martilleo de
los dos yunques a pleno funcionamiento. |
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Los alumnos en esta segunda clase ya son capaces
de forjarse sus primeras herramientas. En este
video, Toni, Gonzalo y Jeroni disfrutan de su
momento creador.
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| Varias gubías recien salidas del yunque,
enfriándose. |
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Herramientas repasadas con la amoladora , listas
para templar.
De izquierda a derecha, gubías, punteros,
martillinas y cinceles. En la parte superior,
gubía para talla ( con mango de madera),
gubías y cinceles. |
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| Las futuras martillinas preparadas para efectuar
el dentado. |
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| Como no podía ser de otra manera, hemos
mejorado respecto a la primera forja: el record
de 24 herramientas ha quedado pulverizado: 9 martillinas,
5 cinceles, 3 punteros y 27 gubías, en total
44 herramientas. |
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Notas:
Si a alguno le quedan dudas sobre el valor real de
fabricarse sus propias herramientas en pleno siglo XXI,
que le pregunte a los alumnos participantes. La sensación
de dominio sobre la materia no solo refuerza la autoestima
sino que existe algo especial en trabajar con "tus"
propias herramientas.( utilizando el "tus"
en el sentido literal, integral, del término.
Artifex no solo pretende formar artesanos sino recuperar
la mística de las herramientas. Como bien dice
Pedro,un auténtico fetichista de las herramientas,
que rastrea desde hace 25 años en los rastrillos,
"...tener en tus manos la herramienta de un artesano
muerto merece un respeto..." .En estas herramientas
están resumidas a veces toda una vida, y su buen
estado de conservación demuestra un amor al oficio
más allá del trabajo rutinario. El trabajo
a destajo acabó con el respeto a las herramientas:
una hora de destajo era y es más rentable que
perder 15 minutos cada día limpiando y manteniendo
las herramientas. Así, cualquier albañil
actual tiene unas herramientas que presentan un estado
deplorable.
Ver forja 1
Ver forja 3
Ver personalización de una
gubía
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