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( Miquel Ramis.) (Imágenes: Lola
Gómez)
Los caminos de pared seca son herencia directa de las
técnicas de calzada romana, y suponen un inmenso
patrimonio arquitectónico del que solo es consciente
el caminante que los pisa, durante kilómetros
y kilometros.
Camino de piedra en Soller en el que la pendiente
está resuelta con una combinación
de rampas y escalones que facilita mucho el paso,
especialmente para las caballerizas.
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Otra vista desde el lado posterior.
Observese que en las rampas de menor gradiente
en las que no se hace necesario colocar un escalón,
se siguen disponiendo fajas horizontales para
refuerzo del pavimento.
Ver página de enmacats
y la herencia de las calzadas romanas
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En esta rampa de subida a un puente que cruza
la via del tren de Soller vemos como la parte
central del camino ha cedido, combandose los escalones
suavemente, sin afectar a la calidad del acceso.
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En los cambios de sentido los escalones se
colocan en disposición radial, y ligeramente
desplomados por el lado de la curva, a fin de
que el agua de escorrentía se evacúe
rápidamente.
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Otras veces, ocurre lo contrario. El marger
levanta un murete lateral para impedir que el
agua moje la base del muro ( especialmente si
es un suelo de tierra) y conduce el agua hasta
un lugar determinado, por ejemplo, un pozo o una
bassa.
Antigualmente estos pozos se utilizaban para
almacenar agua para abrevar los rebaños
de ovejas y cabras en verano. El agua, que salía
turbia debido a la tierra y materia orgánica
que había recogido en el camino, a fuerza
de agitarla diariamente (la sacaban con un gran
cubo), a mitad del verano se tornaba cristalina
y mejor que el agua de cisterna, siendo bebida
tambien por los hombres que la extraían.(1)
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Notas:
(1) Narración oral de Bernardo Sebastiá,
hijo de un Amo de Possesió, que trabajo su infancia
y primera juventud en la finca que gobernaba su padre,
en el término de Inca, Mallorca.
El movimiento siempre es beneficioso para el agua,
oxigenandola y haciendo que las impurezas se decanten
en el fondo. De ahí la vieja costumbre balear
de sacar el agua de la cisterna en un pequeño
cubito de hojalata con un agujerito en el fondo. Una
vez que el agua llena el cubo, se tensa la cuerda dos
veces, haciendo que el cubo entre y salga del agua,
antes de subirlo al exterior. Con ello el agua se agita
en profundidad.
Una vez llenada la jarra, se extrae un segundo cubo
que se deja colgando del gancho. Por el agujerito, el
agua regresa al pozo, provocando ondas concentricas
desde el centro hacia las paredes de la cisterna. Esta
segunda operación crea una tension superficial
hacia abajo que hace decantar
las partículas en suspensión.
El pequeño tamaño del cubo tampoco es
casual: su escasa capacidad hace que sea necesario sacar
al menos un par de cubos por día, lo que garantiza
que el agua es agitada periódicamente.
El sistema ancestral hace que el agua se mantenga limpia
y cristalina. Una vez al año, la cisterna es
vaciada y limpiada, extrayendose cubos de barro y materia
orgánica, que con este sencillo sistema no han
perjudicado a la calidad del agua.
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de paret seca
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