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( Texto por Miguel Ramis,)
En su libro " Los 10
libros de la Arquitectura" Vitrubio narra algunas
histórias relacionadas con su oficio ( arquitecto-ingeniero
militar) que ilustran el profundo entendimiento del
comportamiento humano a la hora de diseñar el
modo de defender o atacar los muros de una ciudad.
En el capítulo V, explica como deben diseñarse
las murallas, intercalando a distancias regulares torres
que sobresalgan. El motivo es que el atacante se encuentra
expuesto no solo a los proyectiles que le lanzan desde
arriba de la muralla sino a los tiros laterales que
le lanzan desde las saeteras laterales de las torres.
Tambien desaconseja la estructura cuadrada frente
a la circular, más ventajosa para el defensor
que para el atacante. Las esquinas son fácilmente
destruidas con tiros de catapulta mientras que estas
ofrecen un impacto mucho menor al golpear un muro sin
salientes.
"...las cuadradas son fácilmente destruídas
por las máquinas, porque los arietes, con sus
golpes, rompen fácilmente sus ángulos;
en cambio, en las de forma redonda, las piedras labradas
como cuñas, resisten mejor los golpes, que no
hacen otra cosa que apretarlas hacia el centro cara
vez más."
Los accesos a las puertas son cruciales, evitando
los accesos rectos. Estos deben ser dirigirse siempre
a las puertas desde la izquierda vistos desde dentro
de la muralla. La explicación es que la mayoría
de soldados son diestros y sujetan el escudo con la
izquierda, dejando el flanco derecho expuesto a las
flechas y proyectiles de los defensores.
"...sobre todo deberá cuidarse mucho
de hacer difíciles todo lo posible los asaltos
enemigos mediante lo arduo del acceso a las murallas,
rodeándolas de fosos y haciendo que los sitios
de paso a las puertas no sean rectos, sino dirigidos
a la izquierda, porque así los defensores ofrecerán
a los que están en la muralla el costado derecho,
que es el que no está protegido por el escudo."
Los muros y las piedras no son suficientes por si
mísmos sino que tienen que acompañarse
con el ingenio humano. En el libro décimo,capítulo
XXII, cuenta Vitrubio de como la ciudad de Rodas iba
a ser atacada por una inmensa torre de madera con ruedas,
"...una helépole de 135 pies de alto y 60
de ancho con un peso de 360.000 libras..."
con la cuan los atacantes pretendian subir a las murallas
a modo de gigantesca escalera.
El arquitecto Diogneto ordenó perforar la muralla
frente al lugar por donde llegaría la maquina
por la noche y mandó verter por la brecha y los
canales que la prolongaban toda el agua, estiercol o
barro que todos pudieran aportar. Al día siguiente,
al acercarse la maquina enemiga, se hundió en
aquel terreno embarrado y no pudo avanzar ni retroceder.
En la ciudad de Apolónia, los sitiadores pretendian
entrar en la ciudad excavando minas que pasaban por
debajo de las murallas. El arquitecto Tryphon de Alejandría
mandó hacer contraminas que saliesen fuera de
las murallas "... un poco más allá
del alcance de una flecha..." y colgó en
cada una de los túneles vasos de bronce.
".. en una de estas próxima a las
minas de los enemigos los vasos comenzaron a sonar a
los golpes de las herramientas y por este medio supieron
en que dirección abrían los enemigos sus
galerías..." Tryphon mandó preparar
"... grandes calderas de agua hirviendo, de
pez, de deyecciones humanas y de arena puesta al rojo
y habiendo abierto durante la noche numerosos orificios
y vertiendo todo aquello brúscamente por dichos
agujeros, hizo perecer a todos los enemigos que estaban
dentro..."
El ejercito romano, cuando estaba de campaña,
tenía por norma levantar una empalizada de madera
rodeada de un foso defensivo en cada lugar donde acamparan,
en previsión de un posible ataque nocturno. La
figura de los arquitectos militares, como Vitrubio ,
fué básica para explicar el éxito
en la conquista y mantenimiento de los nuevos territorios.
Su labór era una combinación de ingeniero
( puentes, maquinas de guerra) arquitecto ( murallas,
edificios) unidos a un profundo conocimiento de las
necesidades de logística de una gran masa de
soldados que se desplazan en un territorio ( suministro
de agua, materiales, construcción de calzadas)
y del factór humano, intentando anticiparse al
enemigo y aplicando la información y experiencia
acumulada por muchos arquitectos en lugares y tiempos
distintos.
Una vez más, no solo es necesario el conocer
perfectamente el oficio de uno ( arquitecto, en este
caso, cantero en el nuestro) sino que hay que aplicar
el estudio del pasado, (para aprender de los errores
y aciertos de otros), el ánálisis del
otro ( en nuestro caso no es ya el adversario, sino
el cliente) y desarrollar la capacidad de anticiparse
al futuro, visualizando la obra no como algo que se
termina en el momento que se entrega al cliente , sino
considerando su evolución el el tiempo ( el como
"responde" nuestro diseño ante el tiempo
y las circunstancias : uso, posibles golpes, cómodidad,
desgaste...)
Pensando con mentalidad militar, podríamos
decir que , lo importante no es nunca ganar una batalla,
sino ganar la guerra... ( lo importante no es vender
una pieza, sino conquistar al cliente...)
Ver diseño en el Señor
de los Anillos
Ver árganos y gruas
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