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(Texto adaptado por Miguel Ramis del libro "Nacimiento
de una ciudad romana",de David Macaulay)
A la hora de fundar una ciudad, los proyectistas buscaban
una zona llana con una ligera inclínación
para asegurar el correcto drenaje de las aguas. Los
soldados, levantaban un campo militar, el Castrum, que
reproducía a escala la planta de la ciudad.
La ciudad romana se estructura a partir de la intersección
de dos calles principales, el cardo (cardus) y el decúmano
(decumanus), orientadas exactamente en dirección
Norte-Sur y Este-Oeste. El espacio abierto en el cruce
de ambas calles se llama Foro (Forum).
A partir de este eje principal, los ingenieros (mezcla
de ingeniero y arquitecto) desarrollan el plano de la
ciudad, dividida en calles paralelas y equidistantes
unas de otras. Las manzanas, (insulae) solían
ser de unos 70 x 70 metros. La ciudad se rodea de una
muralla y el espacio interior inmediato a la mísma
(pomerium), una franja de 9 metros, se dejaba libre.
Los edificios privados no podían tener una
altura superior a dos veces la anchura de la calle,
para evitar que los vecinos y la propia calle se vieran
privados de la luz del sol. Los propietarios de los
edificios en estas calles principales estaban obligados
a construir una marquesina que protegiera del sol y
la lluvia a los peatones.
En la manzana, existía libertad para hacer
casas distintas y abrir callejuelas. En el mapa se anotaba
cuidadosamente el nombre de cada propietario y las dimensiones
de los solares, archivandose posteriormente en la oficina
del catastro en Roma.
Los materiales utilizados eran la piedra, el barro,
el mortero de cal y la madera. Las tejas y ladrillos
llevaban cada una grabado el nombre del propietario
de la fábrica y el del emperador. (1)
La mayor parte de obreros eran esclavos, propiedad
del gobierno o de empresarios, y tambien prisioneros
de guerra.
Las murallas se empezaban 9 metros por debajo del nivel
del suelo, para evitar la entrada de enemigos mediante
túneles. Los sillares eran de grandes dimensiones
y de un largo variable, aprovechando al máximo
la extracción en la cantera.(2)
Las puertas de la ciudad eran 3: una central grande
para la entrada de carruajes, y dos laterales para los
peatones. Se cerraban con unas enormes puertas de madera
cubiertas de planchas de bronce para protegerlas contra
el fuego y los golpes de los arietes. Paralelamente
, se construye el acueducto que traerá el agua
a la ciudad.
Las calles tenían aceras anchas y los pasos
de peatones eran unos grandes sillares que permitian
pasar las ruedas de los carros y los caballos. Cuando
llovía, los peatones podían cruzar sin
empaparse los pies. Al mísmo tiempo, esto impedía
que el tráfico alcanzara velocidades excesivas,
poniendo en peligro a los peatones.(3) . La altura de
15 cm de la acera tambien evitaba que los carros pudieran
invadir la zona peatonal.
Ver passera
Las aguas eran recogidas por las cloacas, hechas al
mismo tiempo que se construía la calles.
El sistema de distribución de aguas
de la ciudad se sustentaba a partir de 2 grandes
aljibes rectangulares, hechos con ladrillos triangulares
a cada lado de una gruesa pared de mortero con
piedras. El diseño de ladrillo triangular
permitía que el mortero se agarrase fuertemente
al material cerámico.
Para más seguridad, cada metro se colocaban
dos o tres capas de ladrillos planos conectando
ambas caras |
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La cubierta era una bóveda de cañon,
que se levanta sobre cimbras de madera. Primeramente
se construían arcos de ladrillo cada 2 metros
y la superfície restante se cubría de
ladrillos planos u una gruesa capa de mortero. Cuando
el mortero estaba fraguado, se desmontaba la cimbra
de madera y se repetía la operación hasta
que toda la cisterna quedaba cubierta. El interior se
revocaba con puzolana para impremeabilizarlo y la cubierta
se terminaba con un tejado de tejas.
El mercado central tenía planta rectangular
y consistía en un gran patio interior rodeado
de casa de 2 pisos, alquilados a los comerciantes más
importantes. Los pequeños comerciantes, vendían
en puestos cubiertos de tela en el interior del patio.
En los hornos, se realizaba el proceso integral :
se molía el cereal en molinos movidos por dos
personas, se amasaba y horneaba vendiendo directamente
el pan en hogazas redondas como el pán payes
típico de Baleares. Las casas humildes estaban
hechas con un armazón de vigas relleno de piedras
y argamasa y revocado de estuco. Algunas insulae disponían
de agua corriente a presión, pero pocas de ellas
tenían retretes en cada piso. La mayoría
de inquilinos utilizaban los retretes públicos
disponibles en varios puntos de la ciudad.
Las calles solían agrupar artesanos de un mísmo
oficio, que vivian en los pisos situados encima o detrás
de sus talleres.
Durante la noche y la hora de la siesta, todos los
establecimientos permanecian cerrados. De noche había
patrullas armadas provistas de antorchas que vigilaban
las calles y controlaban que todas las puertas estuvieran
cerradas.
Los baños públicos, (Termas) no solo
servian para la higiene, sino para charlar, hacer amistades,
gimnasia, jugar y leer. Había 3 salas contíguas:
la primera (caldarium) con piscina de agua muy caliente,
la segunda (tepidarium (4)) era una sala con suelo cerámico
servía para relajarse. La tercera (frigidiarium)
era la piscina de agua fría, para energetizarse.
El gimnasio (palestra) era un terreno cubierto de cesped
para hacer gimnasia y prácticar la lucha. En
el centro, una piscina con escalones. En la segunda
planta, la biblioteca contenía pergaminos en
latín y griego para los que prefirieran dedicarse
a la lectura o el estudio.
El anfiteatro, el gran edificio público del
circo romano, estaba hecho de piedra por la parte exterior
y de ladrillo y argamasa los pasillos y bóvedas.
Una red en forma de anillo circular sujeta a vigas de
madera soportaba un gran toldo (velarium) utilizado
en los días de mucho sol.
El Teatro, de forma semicircular, rodeaba la "orchestra"
la zona semicircular frente al escenario. Cuando la
población se incrementaba demasiado, se permitia
construir edificios de hasta 6 pisos que albergaban
hasta 30 familias. Estos edificios, que rebasaban la
altura máxima permitida, tenían permisos
especiales y se construían en los extremos Oeste
y Norte de la ciudad, con lo que protegían a
la ciudad de los fuertes vientos del Invierno.
A los 150 - 200 años de su fundación,
la ciudad había llegado a ocupar todo el espacio
vital. Las murallas, construídas para defenderse
de los enemigos, funcionaban ahora como limitadoras
del crecimiento de la ciudad: La planificación
de los edificios públicos, agua, alcantarillado,etc,
había sido prevista para este máximo de
habitantes. Era el momento de fundar otra ciudad...
Como podemos ver, parece que los romanos podrian enseñarnos
alguna cosa sobre planificación y crecimiento
sostenible.
*Nota : Con el tiempo, las normas de la república
romana se relajan, coincidiendo con el inicio de la
decadencia de la época imperial. En Roma las Insulae
más altas alcanzan 8-9 pisos y están plagadas de ratas.
Los romanos de noche tiraban las basuras por la ventana,
costumbre que continuaría en la edad media y que hacía
peligroso el visitar a alguien para cenar, pues se podía
acabar completamente rociado de aguas súcias caídas
del cielo.
No se sabe si los romanos tenían ya la costumbre medieval
de avisar "¡agua!" cuando se tiraba algo por la
ventana.
Notas:
1 : Gracias a ello, podemos datar algunas tejas o
un ladrillos simplemente consultando la lista de emperadores
romanos.
2: Ver c/San Pere Nolasc , en la entrada del Jardín
Episcopal de Palma de Mallorca: la parte inferior del
muro pertenece a la muralla romana. Los romanos, con su lógica pragmática, no adoptan por tanto
el sistema griego de sillares iguales, que proporciona una ordenación de juntas verticales. Probablemente en este momento
se generaliza la utilización de un "embetumat" sobre el que se marcan unas juntas regulares.
3: Probablemente este sea el origen de los actuales
pasos de cebra.
4 : "Tepid" en inglés significa precisamente
"tibio".
Para ampliar información:
Ver El plan cerdá
Ver La casa romana
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