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( Miquel Ramis)
Antonio Gaudí i Cornet (1852-1926) es el Arquitecto
Modernista Espaņol más universal. Para nosotros,
su fama y su trabajo se debe no solo a su indudable
genio, sino al método laboral utilizado en su
trabajo.
Hijo de un hojalatero, desarrolla de manera natural
en su mente la transición de superficies planas
(las planchas) a las tridimensionales ( los recipientes)
Este hecho ha sido muy poco destacado por los biógrafos
oficiales, pero parece clave a la hora de entender los
procesos mentales que le llevan a imaginar una arquitectura
completamente nueva.
En sus estudios de arquitectura aprende que
los arcos pueden calcularse con la llamada "cadena
de hooke", aunque probablemente el método
se remonte a los constructores egipcios: una cadena
de eslabones iguales cuelga de dos puntos. Tanto
si separamos los puntos o desplazamos uno de ellos
por encima o debajo de la linea horizontal, la
curva resultante es una catenaria, que junto con
la parábola, son las curvas que más
se asemejan a la curva ideal que soporta la línea
de presiones dentro de un arco.
Por tanto, congelando esta curva e invirtiendola,
tenemos una representación de la línea
de presiones de un arco, por lo que podemos definir
las dovelas de este arco diseñandolas lo
más estrechas posibles, es decir, rentabilizando
también el material utilizado.
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Si tomamos una cadena por sus extremos
y extendemos los brazos paralelos, este traza un
arco llamado catenaria. Si esta catenaria resultante
la congelamos e invertimos, ya tenemos un arco perfectamente
calculado con la forma óptima para resistir
el máximo de tensiones, sin necesidad de
más cálculos.
Utilizando esta sencilla técnica, Gaudí
colgaba cadenas a las que sujetaba pesos a intervalos
regulares, simulando las flechas de compresión
como se vé en el dibujo adjunto. Separando
o acercando los dos extremos, obtenía el
arco que estaba buscando en cada momento. |
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Gaudí afirmaba; “Tengo la
cualidad de ver el espacio porque soy hijo, nieto
y bisnieto de caldereros, y en casa de mi madre
eran toneleros”. Un abuelo materno
era marino, gentes inmersas en un espacio en donde
deben situarse continuamente.
Para cualquiera que haya sostenido una plancha
de metal entre elas manos, es patente como el
propio peso del metal la dobla en una forma característica.
Efectivamente, como no podía ser de otro
modo, la curva resultante es la misma. Lo que
Gaudí adquiere en su formación como
arquitecto es la argumentación teórica
y método de estudio de un fenómeno
que ya conoce sensorialmente: el no tiene
que aprender lo que es una curva, el
ya siente las curvas, como el maestro
albañil siente.
El método científico le permite
estructurar lo que ya sabe que se sostiene
en su intuición de artesano: que no
es solo el material lo que sostiene a la estructura,
sino la forma.
Img: Caldero celta de Gundestrup. Los paneles
y relieves se consiguen cincelando de dentro-afuera.
El resultado es sorprendente: en lugar de debilitar
la estructura, la fortalecen, de la misma manera
que los pliegues son los que sostienen la fina
chapa de un capó de coche.
( Img: www.dearqueologia.com/gundestrup1.htm) |
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Los arcos y bóvedas son la característica
esencial del estilo gaudiano y el arquitecto adopta
plenamente, confía la ejecución de su
obra a quienes también pueden sentir las curvas;
los albañiles catalanes que dominan la técnica
del abovedado con ladrillos y están habituados
a trazarlas utilizando cadenas,y simples cerchas de
madera.
A partir del conocimiento adquirido en el uso de esta
curvas, Gaudí introduce cuatro figuras geométricas
nuevas a la tradición gótica:
el hiperboloide circular, el hiperboloide
elíptico, el paraboloide
hiperbólico y el helicoide.
Gaudí y sus
colaboradores:
Como constructor neogótico, sigue
también la estructura habitual del maestro de
obra medieval: confiar y delegar en un equipo de confianza
las diversas taréas, marcando las líneas
generales de trabajo y permitiendo un cierto grado de
libertad individual a la hora de ejecutar los trabajos.
Asi, trabaja estrechamente con Jujól,
colaborador en temas artísticos y de color. A
los albañiles les pedía separar los trozos
de cerámica rota para preparar su "trencadís"
mosaico de material reciclado. Estos obreros luego iban
creando los mosaicos, pero a partir de un cierto momento,
es imposible para el maestro señalar la posición
y color de cada pequeño fragmento. Es evidente
que, superado un periodo de aprendizaje y entendimiento,
hay que dejar el resultado final a la intuición
del obrero. Así, la visión original de
Gaudí se vé enriquecida con pequeñas
aportaciones individuales que aportan un valor añadido
y holístico al resultado final.
De la misma forma, el maestro de obra
medieval definía las proporciones, plantillas
y motivo artístico de cada capitel, pero era
cada maestro cantero el que decidía el enfoque
artístico, expresión o intención
final de la talla. Así, cada integrante de la
obra tiene su lugar en el mundo, un espacio vital que
no solo le proporciona un salario, sino que le alimenta
espiritualmente con una remuneración en especie
( autoestima, actitud proactiva) que el organigrama
actual de una obra desprecia absurdamente.
Gaudí o Jujol realizaban la siguiente
prueba entre los operarios: les daban una espuerta llena
de fragmentos de azulejo, y les pedían que los
separaran por colores y tonos en otras espuertas. Obviamente,
los que tenían una mejor disposición distinguían
más tonos, tenían más sensibilidad
visual.
Este sencillo juego permitía seleccionar
a los que se encargarían de confeccionar los
mosaicos, mientras que los demás se dedicarían
a otros trabajos no especializados donde tendrían
la oportunidad de demostrar tal vez una predisposición
natural para otro trabajo artístico en la obra.
Gaudí y su
misión:
Gaudí tiene una visión clara
de su lugar en el mundo: redescubrir las formas de la
naturaleza ya que estas son la obra de Dios, y por tanto,
perfectas y admirables. "Originalidad es volver
al origen" es una de sus frases más conocidas,
y encierra todo un discurso de humildad ante la abrumadora
catedral que supone la naturaleza.
Tambien dijo que "El arquitecto del
futuro se basará en la imitación de la
naturaleza, porque es la forma más racional,
duradera y económica de todos los métodos."
Vivió como un hermitaño
y naturalmente, murió pobre.
Ver Gaudi II: manifiestos sobre
la ornamentación
Ver Cesar Martinell |