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( . http://www.cientec.or.cr/matematica/mayas.html.
Resúmen y notas, Miquel Ramis)
Modelos matemáticos del cosmos de los indígenas
mayas precolombinos
Alejandro Jaen Rojas. Universidad Estatal a Distancia.
Costa Rica.
Introducción
Para los conocimientos matemáticos de
los mayas habitualmente se estudian los 5 códices
sobrevivientes, pero estos no son suficientes
como para conocer sus procedimientos de cálculo.
Nosotros nos centraremos en el análisis
de diseños geométricos que son comunes
a muchos de los indígenas precolombinos
de todo el continente americano.
La historia mítica
Con gran frecuencia los mitos de los pueblos indígenas
de América fueron interpretados como sinónimo
de leyenda. Es decir, un relato, hermoso tal vez,
pero sin valor. Los conquistadores vieron en los
mitos curiosos relatos llenos de supersticiones
y dioses falsos. Con gran frecuencia los prohibieron.
Sin embargo, en las tradiciones indígenas
los mitos son la base de su sistema de enseñanza-aprendizaje.
Literalmente, en los pueblos indígenas,
la gente aprende con mitos que consideran su historia
real. Lo más preciado de sus conocimientos
lo guardaban en forma de mitos y habían
desarrollado ingeniosos sistemas para preservar
los conocimientos. La tradición oral ha
demostrado la capacidad de guardar conocimientos
con gran precisión durante varios cientos
de años.
Basándonos en diversos mitos trataremos
de reconstruir hasta donde nos sea posible los
modelos del cosmos según los mayas.
La astronomía a simple vista
Los mayas, como muchos otros pueblos a lo largo
de la historia se dedicaron a la observación
del cielo nocturno.
Según el Pop -Wuj, el libro sagrado de
los mayas, mejor conocido como el Popol Vuh, en
un tiempo primigenio sus grandes sabios dividieron
el cielo en cuatro grandes regiones a las que
llamaron los cuatro confines del Universo. Esa
división del cielo la podemos expresar
como un simple cuadrado al que una línea
horizontal y una vertical parten en cuatro. Dentro
del cuadrado se inscribe un círculo.
Figura 1: Mapa del cielo 1
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Cada sector estaba asociado a un punto cardinal.
Es interesante ver como incluso en la actualidad
muchas danzas ceremoniales mayas empiezan por
hacer el círculo y dividirlo en cuatro
sectores. Para diferenciar cada región
le otorgaron un color diferente. Blanco para el
norte, amarillo para el sur, rojo para el este
y negro para el oeste. Ese fue el modelo más
sencillo de división del cielo que se plantearon
en los albores de la astronomía.
Un cielo cuadriculado
Para llevar cómputos más precisos
de los movimientos de los planetas, el sol y la
luna cuadricularon el cielo.
Las cuadrículas del cielo se realizan
mediante un proceso muy sencillo y rudimentario
pero muy eficaz. Simplemente cogían una
hamaca la estiraban, la colocaban contra el cielo
nocturno y ya tenían un cielo cuadriculado.
Luego veremos como es proceso se profundiza utilizando
otros recursos.
Figura 2: Mapa del cielo 2
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La Casa del Mecate
Las escuelas de enseñanza superior entre
los Aztecas, lo que vendría a ser, guardando
las distancias, como nuestras universidades, fueron
llamadas Calmecatl (cal = casa mecatl = mecate
o cuerda). Extraño nombre para una escuela
de enseñanza superior. Sin embargo, es
precisamente allí donde radica una parte
esencial de sus conocimientos.
Para todos los pueblos empeñados en aprender
de las estrellas, el cielo nocturno no solo produjo
una gran fascinación sino también
innumerables problemas. ¿Cómo se
movía el sol? ¿Cómo se movía
la luna? ¿Cómo se movían
esa cinco extrañísimas estrellas
que no eran fijas? ¿Por qué no eran
fijas?
Todos los pueblos de astrónomos se enfrentaron
a los mismos y complejos dilemas y con frecuencia
pasaron mucho tiempo empeñados en resolverlos.
Enfrentados a los mismo retos, sin embargo, le
dieron una solución muy original a los
conflictos.Aplicaron las técnicas y las
artes que habían aprendido en otra disciplina
del conocimiento que dominaban: la fabricación
de telas. Los métodos y las técnicas
desarrollados en los telares fueron llevados a
la astronomía. Literalmente tramaron el
cielo como si se tratara de una urdimbre. La casa
del Mecate, Calmecatl es precisamente eso. El
lugar donde se aprendían las artes de la
astronomía jugando con mecates, con cuerdas,
con hilos.
Tenemos entonces, un pueblo que, posiblemente
varios siglos antes de Cristo ya utilizaba matrices
para aplicarlas a desentrañar los misterios
del tiempo y del cielo.
Pero una matriz por si sola sigue siendo un espacio
abierto, donde cada espacio es idéntico
al otro, donde no hay diferenciación y
por lo tanto los errores a la hora de registrar
fenómenos celestes pueden ser corrientes.
Es probable que la experiencia de trabajo en
los telares, donde encontramos los mismos problemas
permitió aportar una solución a
ese conflicto.
Una curiosa observación
El uso de matrices los llevó a realizar
un hallazgo que tuvo una enorme repercusión
en el mundo maya. Descubrieron que al expresar
los números en forma de pirámides
se facilitaban enormemente los cómputos.
El cielo seguía viéndose como una
trama donde la base de la pirámide representaba
el horizonte.
Figura 3: Mapa del cielo 3
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La observación era muy simple y sin embargo
tenía un gran potencial de desarrollo.
Simplemente habían descubierto que al expresar
los números en forma de pirámides
estos se ordenaban de arriba hacia abajo mediante
una secuencia de números impares. Al descender
de la cúspide de la pirámide escalonada
contamos en las filas 1,3,5,7,9...etc.
Este sistema permitía también crear
un cielo con espacios diferenciados, ordenados
en cierta lógica que permitía subdividir
el espacio.
Esta misma idea aparece en los versos de Goethe
cuando dice: "Para encontrarte en lo infinito
has de diferenciar para luego juntar". También
con el mismo sentido aparece en el I Ching, el
libro sagrado de la cultura China.
De lo impar a lo cuadrado
Si contamos en las filas, la pirámide era
una representación de los números
impares.Si contamos los números impares
acumulados obtenemos los números al cuadrado.
Aún no conocemos el símbolo que
utilizaron (si es que lo hicieron) para expresar
los números al cuadrado. Sin embargo si
contamos con una voluminosa información
sobre números al cuadrado expresados en
forma de pirámides. Es precisamente en
las telas donde se guarda la información
y esta tradición sobrevive hasta la actualidad.
Figura 4
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Si contamos, en la anterior figura, los espacios
de la pirámide en forma acumulativa, de
arriba hacia abajo obtenemos números al
cuadrado.
Números pares
No todas las pirámides expresaban los números
impares. Muy pronto deben haber descubierto la
forma de expresar los números pares. Ese
es sin duda un conocimiento que viene de la escuela
de los telares. Tanto en la forma de preparar
la urdimbre como en el uso de los telares de palitos,
que son los más tradicionales, nos encontramos
los juegos entre lo par y lo impar. Las investigaciones
sobre las formas de tejer lo expresan con la mayor
claridad:
"Cuando se procede a ejecutar un tejido
sencillo, del tipo uno arriba, uno abajo, no existen
sino dos posibilidades: los elementos impares
se encuentran arriba y los pares abajo, proveyendo
de esta manera un espacio entre las dos capas
de hilos, para el paso de la bobina"
Todo lo relativo a las formas de tejer está
inmerso dentro de las relaciones entre lo par
y lo impar. Es legendaria incluso en la actualidad
la extraordinaria maestría de las tejedoras
guatemaltecas. Muchos museos en todo el mundo
guardan las telas mayas como obras de arte.
Volviendo a nuestro asunto, tenemos que los números
pares también aparecen como un diseño
piramidal. En las filas contamos 2,4,6,8,10...etc.
De esta manera tenemos ya expresados de manera
gráfica los números pares y los
números impares. Tanto para los tejedores
como para los astrónomos se abría
un campo de grandes posibilidades. En ambas disciplinas
es preciso desarrollar diversos sistemas de cómputo
para ubicarse en el espacio con facilidad. Para
los tejedores el problema es como contar para
ubicar los hilos de colores con exactitud. Para
los astrónomos el problema era el como
contar para seguir la ruta de los planetas.
Figura 5: Mapa parcial del cielo expresado como
una pirámide escalonada par.
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La suma de los números pares acumulados
podemos expresarlos en términos algebraicos
como x^2 + x.
La acumulada es muy importante para determinar
con facilidad un lugar preciso en el espacio.
Dentro de la pirámide un planeta podía
ubicarse con facilidad en 5^2 + 5 +3 y ese es
un lugar exacto. Luego los mayas desarrollarían
ingeniosos sistemas de notación que aun
no han sido explorados en su totalidad.
Sobre números pares e impares aparece
una copiosa información en la cerámica,
los glifos y las telas. Las relaciones entre lo
par y lo impar nos conduce a la construcción
y percepción de sistemas binarios. En el
escenario de los telares esa forma de percepción
es algo cotidiano, es parte del trajín
diario en la confección de las telas.
Figura 6:
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La mitad del cielo
La suma de lo par y 10 impar se convirtió
en la representación de la mitad del cielo.
Eso significa que lo que en determinado momento
se vio como un espacio cuadrado (segundo mapa
del cielo) podía representarse en forma
piramidal guardando los valores originales o expresando
nuevos valores.
La figura, corresponde al plano de la mitad del
cielo con pirámide par e impar, algebraicamente
podemos expresarlo como 2x^2 + x.
Desde el punto de vista simbólico, que
en la cultura maya era de gran importancia, lo
par y lo impar se convirtió en la expresión
de los dos elementos o energías que conforman
la dualidad.
La dualidad se expresa con los dos elementos
de un sistema de significados polivalentes: par-impar,
noche-día, bajo-alto, luna-sol, oscuro-luminoso,
femenino-masculino, etc.
En determinado momento lo par se puede convertir
en impar y viceversa, depende de la perspectiva
desde la que se mire el objeto de estudio. Pero
en términos de construcción del
espacio, la dualidad solo es la mitad de la información
que requerimos.
El cielo
La totalidad del espacio, del cosmos, se forma
por la reiteración de los dos elementos
de la dualidad que se expresan en la trama. Al
reiterar lo par y lo impar logramos un cielo perfectamente
ordenado, dividido, medible.
Lo par que se expresa abajo, se reitera arriba
pero invertido. Es, si se quiere, una visión
especular, es como el reflejo de los espejos.
Lo impar que se expresa a uno de los lados se
reitera también como la prolongación
de una imagen en la visión especular.
En este cielo perfectamente ordenado, medible
es posible desarrollar y fortalecer el trabajo
de los astrónomos con gran precisión.
Todo el cielo (excluyendo las diagonales) podemos
expresarlo mediante una simple fórmula
matemática: 4x^2+2x.
Norte
Sur
Figura 7 |
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Las diagonales fueron excluidas precisamente
porque las consideramos una expresión del
cero, y en este modelo solo nos sirven como guías
en los cómputos. Pero eso es solo un recurso,
una especie de herramienta para facilitar los
cómputos, para expresar el orden entre
lo par y lo impar. Perfectamente pueden contarse
como parte del espacio o tratarse como un espacio
particular. Como espacio particular sirve de guía
para contar los números al cuadrado. En
una pirámide impar basta contar los escalones
y elevar el número al cuadrado para saber
cuantos espacios tenemos en esa pirámide.
Una nueva perspectiva
Debe observarse que nuestro modelo del cosmos
es una pirámide escalonada vista desde
arriba. Entonces, podemos formular la siguiente
hipótesis: Las pirámides
escalonadas son la expresión arquitectónica
de un modelo del cosmos.
Las diversas pirámides tendrían
entonces que responder a diversos tipos de conocimientos.
Ese es un trabajo que de manera más exhaustiva
tendríamos que realizarse en las diversas
pirámides. Para obtener volúmenes
piramidales nos basta con elevar al cuadrado las
informaciones que sacamos de los triángulos
piramidales.
Debe observarse como al reiterar lo par y lo
impar hemos regresado a nuestro primer modelo
dividido en cuatro regiones, solo que ahora hemos
ganado en profundidad porque aparece en sistemas
escalonados donde cada espacio de la matriz puede
tener un valor determinado, específico.
Esta forma de expresión aparece con gran
frecuencia en las historias míticas cuando
dicen que un astro "bajó de la pirámide"
o "subió a la pirámide".
También se expresa con los personajes que
constantemente viajan a los mundos de abajo o
los mundos de arriba. Al personificar los planetas
y los conocimientos lograban un manejo cotidiano
de las informaciones.
Espacio y tiempo
Un modelo arquitectónico del cosmos significa
entre otras cosas, que los pueblos mesoamericanos
comprendieron las dimensiones espacio- tiempo
como una unidad. Los días no solo fueron
concebidos como paso del tiempo sino también
en su dimensión espacial. Para hablar de
espacio y tiempo diversos pueblos mesoamericanos
tienen una sola palabra. Por ejemplo, los indígenas
bribri de la actualidad, al sur de Costa Rica
utilizan la palabra: "Kö". Que
significa de manera indistinta tiempo y espacio.
La creación de los
calendarios
Los calendarios en mesoamérica no surgen
sólo como una expresión de manejo
y ordenamiento del tiempo sino también
como un manejo del espacio.
Figura 8: Representación gráfica
de los trece cielos
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Según la historia mítica maya
existían trece cielos. Nuestro trabajo
nos impulsaba a creer que los mayas habían
visto el cielo como una pirámide escalonada.
Al construir la pirámide de trece cielos
en forma escalonada nos encontramos con 182 espacios.
Cada espacio representa un día. Al dividir
la pirámide en dos logramos establecer
una relación más estrecha con los
sistemas calendáricos. En diversas culturas
los grupos de 91 días fueron muy utilizados.
Representa una estación del año.
Figura 9: Los trece niveles del cielo dividido
en dos secciones de 91 días
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Dentro de la tradición mítica
el cielo no aparece solo sino que debajo del cielo
está el espacio del inframundo. Esa hipótesis
la reafirma la investigación de Leon Portilla
sobre los mayas. También la investigación
que Alfredo y Fernando González realizaron
sobre la construcción de las viviendas
de los indígenas Bribri en Costa Rica.
Las cuatro estaciones
Al agregar el espacio del inframundo al modelo
anterior logramos formar nuestro primer calendario.Lo
que anteriormente habíamos llamado los
trece cielos, tiene su reflejo en una visión
especular y se expresa abajo, invertido.
De esta manera contamos con cuatro sectores de
91 espacios. A esos sectores les llamaremos triángulos
piramidales. Si los 91 espacios de cada triángulo
los asociamos a los días tenemos 91 x 4
= 364 días. Nuestro modelo es un calendario
que cuenta 13 lunas de 28 días cada una.
Es decir, es un calendario lunar.
Figura 10
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La historia de los soles
Con el afán de profundizar en las historias
míticas para extraer de ellas sus conocimientos
calendáricos, repetimos nuestro modelo
anterior pero eliminando los espacios centrales
que están en blanco. De esta manera formamos
lo que llamamos el rombo piramidal que se compone
de trece niveles hacia arriba y lo que vendría
a ser su reflejo, su visión especular,
con trece niveles hacia abajo. En la cuadricula
total contamos 676 espacios y el sector de la
cuadrícula que está en blanco cuenta
con 312 espacios. En el centro tenemos el rombo
piramidal con 364 espacios.
Esa es precisamente la información que
se encuentra en la historia de los soles de los
mayas y los aztecas. Es una de sus historias más
importantes. Ellos pensaban que el sol moría
cada cierto tiempo y que luego se iniciaba un
nuevo sol, una nueva época. Contaron cuatro
soles diferentes:
- El primer sol duró 676 años (es
la cuadrícula total)
- El segundo ,364 años (es el rombo piramidal)
- El tercero, 312 años (es el espacio en
blanco de la cuadrícula)
- El cuarto , 676 años (cuadrícula
total)
Vemos entonces como en la historia mítica
se nos dan elementos importantes para tratar de
reconstruir el camino que ellos siguieron en la
construcción de sus calendarios. Tenemos
literalmente la historia de los soles convertida
en un gráfico matemático.
Podemos notar un cambio sustancial con respecto
al paso del tiempo. En nuestro análisis
habíamos contado los espacios como días
mientras que en la historia de los soles cada
espacio es un año. Con gran frecuencia
en todo los conocimientos indígenas nos
encontramos con estos sentidos polivalentes.
El calendario azteca
La historia de los soles fue representada de manera
magistral en el centro del calendario azteca.
Los cuatro personajes que se encuentran inscritos
en cuadrados justo a los lados de la cara central
representan los cuatro soles.
El calendario azteca es también un modelo
del cosmos, donde cuentan el anillo de los meses,
los anillos correspondientes a los planetas y
al final las dos serpientes exteriores que representan
la vía láctea.
Figura 11 Calendario azteca
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Entre calendarios y grecas
La información de carácter calendárica
o astronómica se presenta de las formas
más variadas. Tal vez ese ha sido uno de
los grandes impedimentos para poder abordar los
problemas relativos a la matemática de
los indígenas precolombinos.
Veamos un ejemplo: la Figura 10, Rombo piramidal
dividido en cuatro sectores de 91 días.
Cuenta 364 días.
Esa misma información relativa al rombo
piramidal se encuentra con gran frecuencia expresada
de otras formas. Por ejemplo, podemos expresarla
en forma de grecas.
Figura 12 |
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Esta es otra forma de expresar lo relativo al
calendario de 364 días. Arriba contamos 49
días mientras que abajo contamos 42 días.
49 +42 = 91 |

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Figura 13
Eso quiere decir que en cada franja contamos
182 días para un total de 364 días.
Hemos representado de otra forma gráfica
el calendario que habíamos analizado
en la historia de los soles. Esta forma es también
la forma por excelencia para realizar lecturas
en los códices precolombinos.
Esa misma información aparece expresada
de manera muy clara en las pirámides.
Por ejemplo, la pirámide conocida como
El Castillo en Chichen Itza, en la península
de Yucatán tiene cuatro cuerpos de gradas
con 91 gradas cada uno. Es decir cuenta 364
gradas.
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Conclusión
Vemos como al utilizar los diseños tradicionales
que los indígenas realizaban (y siguen realizando)
en sus telas y cerámicas podemos avanzar en la
búsqueda de sus calendarios, sus modelos del
cosmos y conocimientos matemáticos. De gran ayuda
fue también el contemplar su historia mítica
como sistema de enseñanza aprendizaje y no como
una fábula sin importancia. En este estudio no
hemos hecho más que esbozar el tema con el afán
de abrir el debate sobre el asunto.Referencias:
Wilhelm Richard. I Ching. El libro de las Mutaciones.
Editorial Hennes. México D.F. 1986. Pág.126
Oneale Lila M. Tejidos de los Altiplanos de Guatemala.
Ed. José de Pineda Ibarra. Segunda Edición.Tomo
I. Guatemala. 1979.
González Alfredo y González Fernando.
La Casa Cósmica Talarnanqueña - Ed. EUNED.
San José Costa Rica. 1989.
Notas:
Una vez más, se demuestra que el enfoque multidisciplinar
y transversal es la forma adecuada de estudiar un tema.
Si a un astrónomo "académico"
se le dice que tiene que estudiar los conocimientos
mayas a partir de las hamacas o de los bailes tradicionales
probablemente nos diría que es un enfoque "poco
serio", puesto que la mayoría de graduados
universitarios trazan una línea muy infranqueable
entre el conocimiento "científico"
y la "sabiduría popular" o el folklore.
En este interesantísimo estudio vemos como los
conocimientos científicos de un grupo están
condicionados al modo en que se estructura su pensamiento,
y que a su vez, este depende de la sofisticación
alcanzada en una o varias disciplinas. Pocos ejemplos
tan claros como este para ilustrar aquello de que "todos
los caminos llevan a Roma" o de que a una montaña
se puede subir por varios caminos.
Otras culturas han llegado a la misma conclusión,
como los polinesios, que transmitian sus grandes conocimientos
náuticos con rejillas hechas de palitos en las
que ataban conchas para marcar las distintas estrellas
que les servían de orientación durante
la navegación nocturna.
Una ultima observación: ¿ Puede existir
una forma más adecuada de estudiar las estrellas
que acostado en una hamaca?
Ver quipos
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Ver reflexiones sobre los artesanos
de Hassan Fathy
Los Incas
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