Galatzó.
La "capella", capilla de la possessió
es una muestra del extraordinario poder que tenía
la iglesia en esa mallorca rural, con un capellan
asignado a cada possessió grande, que,
con el tiempo y perseverancia, iba obteniendo
dádivas y prebendas para la iglesia.
A la capilla de Galatxó se accede desde
una puerta en la propia fachada principal. Llama
la atención que el escudo de la familia
no se sitúe como habitualmente sobre el
portal de entrada, sino sobre el de la capilla,
algo no muy habitual en otros predios. |
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| Una interesante "baula", aldaba de péndulo
forjada y decorada con incisiones de gubía
permite llamar a la puerta. La capilla celebraba
misas no solo para los señores, sino para
todos los trabajadores de la finca, que de este
modo no necesitaban salir de ella para sus necesidades
espirituales. |
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Tras el altar de piedra de Santanyí,
una sencilla composición con arco de medio
punto y tres nichos a modo de retablo central.
La bóveda es de cañon escarzano
y el contraste, siempre acertado entre la textura
del marés y el blanco de la cal crean un
ambiente agradable y sosegado, que invita a la
reflexión. |
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El altar está dedicado a la Virgen María,
que sostiene al Niño Jesus en brazos, flanqueada
por san Ignacio de Loyola a la izquierda, presentado
como predicador, y San Esteban a la derecha, reconocible
por las flechas de su martírio. Detrás
de la virgen, un nicho coronado por una concha
con veneras. |
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La escalera de caracol de Mallorca es una de
las sorpresas que nos depara Galatxó. Unicamente
10 elementos arquitectónicos llevan en
su nombre una denominación geográfica
y la escalera de caracol exenta con ojo central
es uno de ellos.
Procedente del diseño utilizado por Guillem
Sagrera en la Lonja de Palma en el s.XIII, este
tipo de escaleras encuentra su lugar en los estrechos
accesos a coros y campanarios de las iglesias.
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La capilla fue restaurada en el año
1952 por el propietario de entonces, Victorio
Luzuriaga, que dejaría constancia en el
vitral. El autór del "Diccionari de
les arts de la construcció", Miquel
Fullana, fué el aparejador de la obra. |
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| En la pequeña habitación que hace
las veces de sacristía, una pequeña
pila sostenida por una mano, muy habitual en las
iglesias de la isla. |
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