Galatzó.
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Una vez traspasado el úmbral del arco
de medio punto vemos que por la parte interior
presenta un capialzado de arco adintelado, que
permite alojar puertas sin curvatura.
El techo está formado por una bóveda
escarzana revocada y blanqueada.
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| El suelo lo forman grandes losas de piedra, diseñadas
para soportar el peso y el desgaste de las llantas
de hierro de los pesados carros que constantemente
entraban y salían del patio. |
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Enel centro dela clastra, el brocal del pozo
señalala posición predominantede
la cisterna, que recoge las aguas pluviales procedentesde
los tejados. De forma círcular y boca tallada
en una única piedra, el brocal queda enmarcado
por un trabajo de forja que sostiene la "roldana"
la polea.
Al su lado, una pica sobre pilastra permite lavarse
las manos antes de entrar en las casas.
En la esquina,un enorme cilindro de piedra sirve
de apoyo para unas rústicas macetas. Se
trata de una un antígua "súmola",
pieza del "trull" de la "tafona"
(almazara),mecanismo giratorio para moler las
olivas antes de pasarlas a la prensa de aceite.
Como siempre, en la tradición agrícola
nada se tira, el reciclaje es una constante en
la retina del observador atento. |
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Un imponente arco rebajado proporciona acceso
al siguiente espacio, que dá acceso a la
vivienda de los "amos", y también
a la escalera de acceso a los aposentos de los
"senyors", los propietarios de la possessió.
Congando de la clave del arco, una antígua
lámpara de Gordiola, 7 generaciones de
artesanos del vidrio, todavía en activo,
cuyas obras encontramos una y otra vez en las
viejas casas solariegas.
La bóveda es una "naia", que
a modo de puente, sostiene la típica galería
elevada de acceso a las habitaciones del piso
alto.
Las cortinas de cadenas o chapas eran un ingenioso
diseño popular para mantener la puerta
abierta al tiempo que se impedía la entrada
de las moscas. |
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La escalera sigue la ortodoxia de las "escales
de volta" del XVIII y XIX: perfíles
de chapa gruesa recortados que nos recuerdan a
los balaustres de piedra de épocas anteriores.
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Sobre un pilarcillo de piedra viva, un bello
arranque de hierro fundido incorpora una estátuilla
de una niña arreglándose el pelo.
Repartidos sobre las frescas piedras, macetas
con plantas medran en un microclima favorable,
umbrío y al abrigo del viento. |
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| Sobre la "naia", un hueco en la pared
dibuja un curioso perfíl: se trata de una
hornacina que albergaba un un cántaro de
agua con grifo. |
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| En visitante quizás crea que puede acceder
impunemente este espacio privado, pero no sabe que,
escondidos tras frondosos helechos, leones petrificados
vigilan sus pasos... |
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Las viejas piedras nos hablan de buenos canteros,
de diseños sóbrios y del paso inexorable
del tiempo, que deja su marca indeleblemente grabada
en la dura superfície.
La "baula", que perdió su argolla
, nos indica que el "amo" era, junto
con el "senyor", uno de los pocos autorizados
a entrar su caballería hasta su misma puerta. |
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